Sábado
23 de Septiembre de 2017

Mella por siempre

El atleta universitario

Fuente: Archivo de la Revista Alma Mater
Ilustración de Yaimel

El héroe anónimo, el personaje imprescindible y decisivo en los grandes acontecimientos, es realizado casi siempre por los poetas, videntes que conocen con el poder de su genio el origen oscuro de las causas, ellos hacen en sus cantos la justicia que la Historia niega.

Este justiciero y noble pensamiento se ha introducido en la conciencia colectiva de los pueblos, prueba irrefutable de ello es el homenaje general y grandioso que las naciones han tributado al Soldado Desconocido.

En esta sección, dedicada a exponer para premiar la obra de los grandes estudiantes, quiero rendir mi homenaje al atleta universitario; lo mismo que el bardo canta al héroe anónimo, y los pueblos rinden tributo al Soldado Desconocido, yo quiero hacer mi ofrenda de gratitud y admiración por medio de estas líneas, al atleta que con su obra eleva el nombre de la universidad.

Atleta hermano, tú eres casi un mártir en el medio ambiente en que te desarrollas, la grandeza de tu ideal romántico, el bien social que tu trabajo representa, la muchedumbre ignorante desprecia.

Te sacrificas por dar gloria a una bandera, esa misma bandera de los que te postergan por inútil y salvaje…

Tú eres, atleta universitario, aquí, en nuestro estrecho círculo, lo que el genio incomprendido que se adelanta a su época, el conductor de rebaños de hombres es el amplio campo de la Historia; tú eres Sócrates bebiendo la cicuta, Cristo expirando en el hoguero, César asesinado, ¡oh, ironía! Ante el mármol de Pompeyo, Bonaparte preso

en Santa Elena, Bolívar olvidado en Santa Marta, Céspedes sorprendido en San Lorenzo, Martí sacrificado en Dos Ríos, Wilson, el Apóstol Moderno, olvidado en un arrabal de Washington…

No te importe, prosigue tu obra, hermano, es beneficioso para ti y para la raza. Prosigue ignorado e ignorante de la muchedumbre, que como tal, es vulgar y estúpida.

Vive tu vida heroica, practica tus virtudes, sé casto y serás sabio y poderoso, tu cerebro brillará como un sol nuevo y tu energía será tan potente como las aguas de una poderosa catarata.

Ejercítate en el Remo, aprende en la continuidad de las paletadas, en las privaciones y sacrificios de meses enteros que necesitas para triunfar en una regata, lo imprescindible de la perseverancia en la vida para perseguir cualquier objetivo.

BOCK, SÁNCHEZ GOVIN, SICRE

Juega la pelota, que este deporte te enseña la astucia, la serenidad, que son prendas de los dominadores.

PÁEZ, ORTIZ, INCLÁN, PEQUEÑO, TONILO…

Practica el Balón Pié, (Rugby), lucha con salvajismo, acomete con furor, hiere, golpea, recibe heridas, golpes, por pretender poner el balón en la línea de la meta; así aprenderás y estarás sabiamente preparado para realizar tu ideal, al llegar al fin que te propusiste al tener uso de razón, aun contra la protesta tenaz del resto de la sociedad.

Aprende de joven lo que tendrás que hacer en la edad madura, no importa lo que tú puedas ser; la pluma de Montalvo tiene la sangre de García Moreno, las estrofas de Díaz Mirón tienen una aureola de sangre de sus envidiosos, Baltasar Brum, el primer estadista latinoamericano necesita dejar la curul presidencia para enrojecer el campo del honor, la prosa de Vargas Vila es tan mortal como un veneno Borgiano.

CAMPUZANO, AGRAMONTE, CHOMAT, ANDEU…

Corre, salta, respira fuertemente, ejercita tu musculatura para que seas sano y bello, atleta universitario, y así, con tu salud y tu belleza completes tu tipo de hombre. Como el centauro, ten la vigorosidad del caballo y la intelectualidad del ser humano.

YEBRA, SÁNCHEZ, OJEDA, CORRALES

Tú eres atleta universitario, el único que realizas la vieja máxima que todos anhelan poder realizar y que nadie, como tú, lleva a cabo: «Mens sana in Corpore Sano», por eso, porque eres perfecto, ya que eres universitario y eres atleta, prosigue tu obra, tú tienes madera de triunfador y a eso hemos venido a la vida: ¡a triunfar!

No te importe la gritería necia de tu compañero, déjalo con su cuerpo esquelético y repugnante, sus ojos sin brillo, su tez pálida, sus ojos como nichos, déjalo con su intelectualidad morbosa y raquítica, con su debilidad sanguínea y nerviosa, con el fárrago de conocimientos que ha adquirido pegado al cerebro, no asimilados por este, de energías, de voluntad, de optimismo, la vida que no supieron comprender es para ellos infierno dantesco.

Para ti es la Gloria misma, no lo perdones, no, no seas cobarde, sé fuerte y odia, el odio es una virtud también; los dioses helénicos se odiaban entre sí, Dios mismo, odiaba a Luzbel porque era bello, y a los egipcios, porque eran enemigos de Israel, su pueblo.

Ante su miseria, desprécialo y ódialo, con el desprecio y odio benévolo y orgulloso de los fuertes que no necesitan de nadie.

¡Salve, atleta universitario, el porvenir está a tus plantas, rendido como una esclava amorosa!

 

Julio Antonio Mella

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