Jueves
06 de Agosto de 2020

Mella por siempre

El Congreso de Estudiantes en Springfield

Fuente: Archivo de la Revista Alma Mater
Ilustración de Yaimel

Los estudiantes latino-americanos de las Universidades de Yankilandia han tenido una buena idea: la de reunirse en un congreso para tratar asuntos de interés general; pero de asuntos que al parecer solo interesarán a ellos, ha dicho uno que todos «somos americanos», sí, esto es verdad de Alaska a la Tierra del Fuego todos

somos americanos, ahora que Monroe, Hughes, Roosevelt y otros, como esos señores estudiantes (ya que de compañeros no tienen nada) interpretan el americanismo de una manera, y nosotros de otra. Todo lo que sea «estrechar relaciones comerciales», propagar la gran Kultura Yanqui, en fin, todo lo que sea Pan-Americanismo, nos huele mal, nos llena de desconfianza, causa es, como ha dicho no sé quién, que todo el Pan-Americanismo, resulta al final de estos dos hermosos vocablos que el «Pan», lo hacemos nosotros (los latinos) y se lo comen ellos, los americanos...

Hace algunas semanas recibimos en la Federación unas bases para la formación de una Liga de estudiantes Pan-Americanos, las oficinas estaban en Washington, en la «Unión Pan-Americana», la compañía esa de histriones que han acordado darnos una representación aquí en La Habana dentro de varios años...

Los fines de la Liga eran «apretar» (así decía la infame traducción) los lazos comerciales, culturales y científicos entre los estudiantes de la América entera.

Se le puede acusar a los yankis imperialistas de todo menos de valientes porque hay que tener valor para invitarnos a «apretar los lazos comerciales», hombre ¡por las alas de Mercurio! Qué más nos van a apretar si ya sacamos la lengua, ¿acaso no les basta tener Guantánamo, la Enmienda Platt, o sea toda Cuba y su honor, la mayor parte de los Centrales de azúcar, casi todos los bancos y casi todo el comercio en general?

Donde el valor llega a ser espartano es en atreverse a celebrar un Congreso Pan-Americano en La Habana, teniendo a la derecha a Santo Domingo y Haití, y a la izquierda a México; cuando vean a Crowder desayunando en Palacio, lo empréstitos obligados a la fuerza para enriquecer a magnates de Wall Street, y las otras delicias que padecemos por el intenso amor a nuestros «libertadores», ¿qué dirán los delegados del Sur?

Si esta Conferencia se celebra aquí, sobre el cuerpo del delito de las hipocresías y maldades yankis, y no hay un gesto de sublime energía

por parte de ninguno de los delegados cubanos o latinos, si soportamos esta burla en nuestra propia casa, podremos considerar que la dignidad ha muerto en nosotros para siempre.

Podríamos, si quisiésemos y estuviésemos capacitados, matar los negocios de esa compañía de teatro que se denomina Unión Pan-Americana.

 

Julio Antonio Mella

 

ALMA MATER, año II, No 8, p. 9.

La Habana, junio de 1923 (Biblioteca Central, Universidad de La Habana, Hemeroteca).

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