Jueves
06 de Agosto de 2020

Mella por siempre

El Congreso Nacional de Estudiantes

Fuente: Archivo de la Revista Alma Mater
Ilustración de Yaimel

Ahora sí podemos creer que el triunfo de los universitarios ha comenzado, pensamos que lo que falta es solo obra que el tiempo y la perseverancia han de hacer: reformas de los planes de estudio, de

los estatutos, por medio de la nueva Asamblea Universitaria, y por último, que el Gobierno nos devuelva lo que nos debemos de la venta del viejo convento de Santo Domingo; pero hay algo trascendental al cual debemos los estudiantes echar mano enseguida, esto es la reforma general de la enseñanza en la República, los Institutos son, todos lo sabemos, la causa de la corrupción y de la inferioridad intelectual de la Universidad. A jóvenes que vienen mal preparados desde la Segunda Enseñanza, no se les puede pedir que adquieran una cultura sólida.

¿Qué se aprende en los Institutos?

¡Ah! nada bueno. Los catedráticos, simples burgueses, sacerdotes de Mercurio, comercian con el puesto sagrado de mentores; unos dan clases particulares, aprobando a los alumnos que les pagan; otros, tienen Academias, focos de cretinismo e inmoralidades, o reciben sueldo de los colegios incorporados para tan solo no suspender a los alumnos. De muchos es conocido lo que vale el cuestionario de preguntas en ciertas asignaturas de Ciencias, en Pinar del Río; lo que cobra un profesor en La Habana para que le asistan a sus colegios; lo que valen unos días de clases para saber una asignatura y aprobarla en Matanzas; la fuerza de las influencias en Santa Clara; la descomposición administrativa en el de Camagüey; y en Oriente, como cuna y reducto de nuestras libertades y virtudes, el desbarajuste no es tan grande, mas sin embargo, adolece de ciertos defectos particulares, además de los generales de la enseñanza y el régimen.

La enseñanza es fragmentaria, inadecuada, en toda la Isla, es una enseñanza de tiempo de la Colonia.

Los cretinos y los inmorales han asaltado las cátedras y desde allí, como venerables inquisidores, pretenden cretinizar e inmoralizar la niñez y la juventud.

Nosotros protestamos contra esto, pero la protesta que salga de estas páginas será nula, por eso invitamos a los estudiantes cubanos a la revolución, para conseguir las reformas. Es el único medio. Los universitarios lo sabemos bien, y nos dedicaremos a fomentarlo en toda la Isla.

Para hacer una revolución y ganarla, el paso previo es hacerse fuerte. Las Asociaciones de Estudiantes de la Universidad así lo comprendieron y por eso, antes de ir a la lucha, constituyeron la Federación, que es la única causa de nuestro triunfo.

Los estudiantes cubanos, si quieren hacer sus reformas, deben primero constituirse en Federación Nacional. El Directorio de la Universidad invitará de un momento a otro para un Congreso Nacional de Estudiantes que se abrirá, probablemente, el 1 de Mayo. Delegados de los Institutos de Provincias, de las Normales de ambos sexos, confraternizarán en un solo ideal con los universitarios y constituyendo una fuerte Federación harán la reorganización de la Enseñanza Nacional.

Si este ideal se realiza, como es seguro, podremos decirles a los cretinos e inmorales, parodiando las palabras de la Biblia: «En verdad, en verdad os digo que la hora ha sonado, la hora de la regeneración y seréis expulsados del reino beatífico en que os encontráis».

 

Julio Antonio Mella

 

ALMA MATER, año II, No 5, p. 11. La Habana, marzo de 1923 (SEDER, Stadium Universitario, Universidad de La Habana).

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