Jueves
06 de Agosto de 2020

Mella por siempre

En el feudo de Bustamante

Fuente: Archivo Revista Alma Mater
Doctor Evelio Rodríguez Lendián

EL PRECURSOR

Desiertas las clases por las vacaciones de Pascuas, primero y por la huelga general, después, nada tengo que informar sobre mis compañeros, ni sobre el movimiento de la Facultad.

Aprovecho la oportunidad que se me brinda para hablar de un hombre admirado por todos y muy querido de sus alumnos. Me refiero al doctor Evelio Rodríguez Lendián.

No voy a escribir una biografía del Dr. Lendián, él es uno de los últimos cubanos, todos conocen su actuación en la vida pública, fue político cuando la política era un medio de servir a la patria; hoy, que es un medio de servir a los hombres permanece alejado, y se dedica, sagrada misión, a formar almas dignas de los descendientes de Martí.

Su cátedra de Historia en la Universidad es un apostolado de sabiduría y patriotismo, allí el alumno conoce los grandes acontecimientos de la humanidad bajo un aspecto distinto al conocido hasta entonces, en los Institutos y Colegios de Segunda Enseñanza, no es la Historia en boca del doctor Lendián, erudición vana, cuento de niño, fábulas graciosas; es el conocimiento exacto y verdadero del pasado para servir de norma al presente y al porvenir.

Por su método de conferencias, el alumno ejercita sus facultades oratorias, la principal en un abogado, o personaje público. En la tribuna del Aula de Historia recibieron su bautismo de sangre muchos consagrados, y todos los años se revelan algunos que serán timbre de orgullo de la Universidad y del país.

Conociendo la opinión liberal, el ­anhelo reformista del Profesor de Historia, me acerqué a él para consultar su opinión sobre el actual movimiento que se iniciaba en esos días. Estaba el Maestro rodeado de sus discípulos; dentro del aula el Dr. Lendián enseñará Historia, fuera, enseña la ciencia de la vida, conversaba casualmente sobre las reformas...

«Era necesario, yo lo venía diciendo desde hace mucho tiempo, la Universidad, arcaica y corrompida no puede continuar».

Tiene razón el Maestro, nadie es profeta en su tierra, al extranjero se oye, el propio, tiene bastante con la sonrisa. ¡Ojalá siempre los extranjeros sean como el doctor Arce, y no...!

Y el Precursor de las reformas universitarias habla sobre el probable triunfo de la causa justa y noble de los estudiantes...

“Ahora triunfamos, es seguro, nadie niega la reforma y mucho menos con la Federación de Estudiantes”...

Su voz se levanta contra la desmoralización de la clase y de la patria.
“Cuba, —dice— es una gran orquesta donde cada uno toca el instrumento que no conoce, y el director pretende aún, hacer un todo armónico.

Así en la Universidad, en estos momentos, como en las demás partes”...

Habla sobre Córdoba, sobre Autonomía, sobre el futuro glorioso de la Universidad y el optimismo le ilumina el rostro con una sonrisa, mientras los alumnos oyen recogidos la voz profética del Precursor y contemplan admirados sus gestos y tipo majestuoso de Rey Inca.

 

Lord Mac Partland


ALMA MATER, año II No. 3, p. 28. La Habana, enero de 1923 (Biblioteca Central, Universidad de La Habana, Hemeroteca).

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