Miércoles
22 de Mayo de 2019

Pistilo flotando por el río

Claudette Betancourt Cruz

Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas - Facultad de Humanidades Cuarto Año Letras

 

Pistilo flotando por el río

 

Un hombre que se parece a mi novio,

me da la rosa náutica y escojo su garganta.

Mi novio (que se parece al hombre que se parece a mi novio)

me toma por la espalda y yo me doblo.

Me encanta doblarme entre dos hombres.

Hacen el aire caliente

lo hacen duro.

Aire de hombre,

mi espíritu le canta a los sentidos,

 

igual mi cuerpo,

el hedonismo propio, tan mágico,

tan desnudez y vuelo,

como el que quisiera entre esos dos hombres que se parecen,

no significa que sean iguales,

mas sus espíritus me seducen,

son templos que aguardo profanar,

sus lenguas, sus lenguas,

me llaman y yo acudo,

qué mundo,

fronteras solo en la mente.

Quiero volverme el pistilo,

una flor de león,

y a la vez,

un león en flor,

una hormona que se multiplique como las amebas,

infectar sus cuerpos

de mi sangre viva.

Quiero volverme agujeros y portales,

donde se caigan,

donde resbalen,

y en el fondo,

la energía de dos pieles explotando mi locura.

Mas no quiero la grafía cansada de mentir.

Quiero el pálpito, el deslumbramiento,

que me conforten dos espíritus desnudos.

Quiero volverme el centro de una mariposa,

con antenas para tantear sus ojos,

el centro, con dos alas de cerca, que me suban, me levanten,

levitar, levitar, sangrar.

Todo lo que no sea contener,

un exceso que borre las manchas de pus

atravesadas en mis ojos,

pus contenido, viejo, podrido,

de muertes  a su vez contenidas, viejas…

¿A quién no le gustaría botar todo su pus?,

¿A quién todas sus muertes?

A mí me gustaría hacerlo entre dos hombres,

la antítesis de mi fragilidad,

y que me rompan.