Miércoles
28 de Junio de 2017

¿Quién le pone el cascabel al látigo?

La venganza de Pamela

Autor: Nemo
Ilustración de Yaimel
Fecha: 9 de Mayo de 2017

Pudo haber sido peor. Si en vez de irrumpir en la actualidad, hubiese nacido siglos atrás, nuestra historia hubiese sido bien distinta. Imaginen al destacado almirante diciendo a viva voz: «Esta es la tierra con más pinta, a la que ojos humanos le han echado un looking».

Intenten visualizar por un momento a la tropa del Generalísimo en su primera carga, cantando su himno de combate: «¡Machete afila´o! ¡Machete afila´o! Tírenlos contra el muro». ¿Cómo hubiese transcurrido la mayor tiradera de la historia entre el miki Martínez Campos y un repatan patriota como Maceo protestando, con tremendo aguaje, a la sombra de los mangos de Baraguá?

Por suerte, el reguetón es un virus moderno. Lamentablemente no tiene cura, se propaga con gran facilidad, contiene una cepa bastante contagiosa, aunque dicen los médicos que es posible evitarlo. Yo, que critico la banalidad y estoy en contra de todo lo que es mediocre, incluyendo las actitudes personales mediocres, debo confesar que tengo momentos de duda. «¿Perrear o no perrear? He ahí la cuestión».

Desde su llegada no todo ha sido desolación. De hecho, algunos reguetoneros han usado recursos expresivos y estructuras gramaticales que demuestran determinado intelecto: «Luces tan bien que hasta la sombra te combina» (DaddyYankee: 2004) o «Tu madre y tu padre contigo botaron la bola; yo tengo el abono que está pidiendo esa amapola» (DY: 2004); «En cuestiones del amor unos son fresa y otros, chocolate» (Alea y Tabío citado por Los cuatro: 2010); «Me pongo triste cuando llega diciembre, es que me duele tanto la soledad» (El Chacal: 2011); «Eres más Guasón que Jack Nicholsón» (DY: 2013); o «Quizás son cosas que tú no comprendas, quizás son cosas que a ti te sorprendan, pero quiero decirte algo: aún conservo tu bolsita de merienda» (Yonqui: 2012).

También hay otros con composiciones inexplicables como: «Tú eres guasa guasa» (Calderón: 2003); «Móntame en la camella» o «La gata está pidiendo que le funda el foco, saoco, papi, saoco» (Wisin y Yandel: 2004); «Mami pon la olla que aquí está tu caldo» (DY: 2005); «Sacude y saca petróleo» (Elvis Manuel: 2006), «Yo nunca me perdí, ahora fue que me encontré» (Jacob Forever: 2016) y «A ella le gusta el ona» (Harrison: 2016).

Algunas intentaron utilizar recursos infanto-juveniles para llegar a sus públicos más diversos. El tema más pegado de aquellos tiempos fue La caperucita roja, del Clan 537. Todo el mundo recuerda su estribillo:

—Caperucita, deja que yo te coja.

—Ay, lobo, si tú eres mala hoja.

Los que la tachaban de vulgar, no recuerdan una parte importante de la letra en que se decía: «Aladino te está dando vueltas, / con Robin Hood y el Señor de los anillos, / y me enteré que este fin de semana / la bestia te invitó a su castillo. / El Zorro, Tarzán, Cuasimodo / y los tres mosqueteros / pidiéndote la mano, / Spidermante echó la escopeta/ y Shrek te invitó su pantano /…».

Aunque no me explico qué hacía en ese grupo de pretendientes el Señor de los anillos, no se puede negar que hay un intento de elaboración superior al de otras canciones del género.

En este artículo no ocuparé espacio para hablar de las vulgaridades, malas palabras y faltas de respeto que inundan el reguetón, pues no me alcanzaría la revista completa, y tampoco me publicarían el texto por normas básicas de educación. Terminaré con un ejemplo, de los más recientes que escuché y que me hizo confirmar una vez más que el problema no tiene solución.

Estaba en Holguín y Susana, una joven de 17 años, me pasó un tema

—lo último—, que algunos podrán defender como creativo. En la letra de la canción la muchacha le comentaba a un muchacho que ella tenía «un novio que se llamaba Pamelo, y se apellidaba Chú». De ahí en adelante, con ritmo contagioso, la cantante repetía su nombre completo unas quince veces PameloChú, PameloChú, PameloChú. Para que nadie los acuse de «desenfoque de género», el muchacho le respondía que él también tenía una novia que se llamaba Pamela Chú, y repetía su nombre muchas veces.

Pero ojo, los reguetoneros tienen conciencia y noción del peligro. Con una letra tan fácil, vulgar, espantosa, necesitan ponerle un título que intente ser profundo, rimbombante, literario. Y es así que esa canción, sin más letra o historia que las que ya les comenté, inexplicablemente se llama: La venganza de Pamela.

 

 

 


  La venganza de los tutores (marzo-abril/2017)

Meses atrás esta sección publicó «El tutor clasificado», una construcción colectiva que hicieron algunas diplomantes con las que he compartido tesis en mis casi seis años de profesor universitario.

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  ¡Hasta que se seque el Malecón! (enero-febrero/2017)

El reguetón, polémico, criticado, ha llegado para quedarse. Su jerga —o la jerga callejera que se amplifica en sus canciones—, ha invadido los círculos más exclusivos, de élite, de nuestra sociedad.

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Rutinas en un gimnasio (diciembre/2016)

Nemo y yo compartimos esta sección desde hace unos cuantos años. Como buenos colegas nos alternamos artículos y salarios (aunque estos últimos tengan carácter simbólico). ..

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Cómo ser miki y no morir en el intento (noviembre/2016)

Lo que empezó siendo una «moda inofensiva» devino «tribu urbana» y actualmente amenaza con convertirse en clase social. No estoy exagerando. Más allá del tono satírico con el que en esta misma sección me he referido a ellos (Véase: «La primera guerra de las tribus urbanas», en www.almamater.cu, revista No. 492, octubre 2010), en estos momentos considero que debemos estar bien alertas a la evolución y desarrollo de los «mikis».

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  El tutor clasificado (septiembre/2016)

Hace seis años, cuando todavía estudiaba en la Universidad de La Habana, decidí clasificar a los tutores universitarios. En ese momento solo conocía al «arquitecto» Dasniel Olivera, quien dio forma a lo que aspiraba a ser mi tesis de licenciatura. No había tenido el placer de ser acompañado por «la musa» Tamara y «la viajera» Martuli en los andares de la maestría.

Leer más... http://www.almamater.cu/revista/el-tutor-clasificado

 

Cinco cuentos del tío Lin  (Tercera parte y final) (julio - agosto/2016)

Uno de los amigos del Chino se llamaba David y, en la época en que estudiaban en la antigua URSS, enamoraba a cuanta rumana le cruzara por delante. A una de ellas, le llamaban «la capatcina». Era viuda y madre de un niño de siete años. David fue a vivir para su casa y para gozar de plenas libertades sexuales, les mintieron a los padres de ella y les dijeron que él padecía de disfunción eréctil y debería volver a Cuba para atenderse con un especialista...

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Cinco cuentos del tío Lin (segunda parte) (junio/2016)

Las películas de Erol Flinn se hacían cada vez más populares. El  famoso actor que en una ocasión «murió con las botas puestas», y en otra interpretó al temido Capitán Blood, estaba de moda. Las largas colas en los cines eran  costumbre y la gente disfrutaba de las emocionantes aventuras.

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Cinco cuentos del tío Lin (mayo/2016)

La recopilación de cuentos narrada a continuación es protagonizada por Roger Antonio Chiong Molina. Es hijo del chino Antonio (nombre que adoptó al llegar de Cantón) y de Isabel, una cubana nacida en Remedios. Este singular chino, que mide 1,77 y calza el 43 en sus zapatos, tiene muchas historias que contar.

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¿Cómo ganarse 100 CUC en Cuba? (marzo/2016)

Un amigo me hizo la invitación. Yo no me pierdo ningún espacio que propicie buenos debates o sirva para socializar. Acepté sin conocer siquiera el tema a tratar. Confié ciegamente en la cercana recomendación y llegué al lugar de la cita.

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Los «hijos de papá» (febrero/2016)

No recuerdo qué edad habré tenido yo cuando escuché por primera vez la frase: los «hijitos de papá». Sí recuerdo los contextos. Amigos o familiares hablaban de sus escuelas, diferencias sociales o recuerdos de juventud y hacían alusión a ellos, casi siempre de forma despectiva. «La Lenin siempre fue la mejor porque allí estudiaban los “hijos de papá”»…

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Flores… ¿para quién? (enero/2016)

Camino por las avenidas de Miramar buscando su dirección. Justo cuando doy con la calle, tropiezo con un vendedor de flores. Asombrado por mi hallazgo —pues ya no se ven flores en La Habana—, al menos a buen precio, decido aprovechar y comprar algunas para mi novia…

Leer más… http://www.almamater.cu/revista/flores-para-quien