Martes
01 de Diciembre de 2020
Sociedad

27 años de dualidad cambiaria en Cuba. Primera Parte

Autor: Joel Ernesto Marill Domenech (Estudiante de la facultad de Economía de la Universidad de La Habana. El autor quisiera agradecer los comentarios de los profesores Henry Colina y Ahmed Ación Lopez que fueron inestimables para la realización de este texto.)
Fotos: Ilustración de Victor Carralero
Fecha: 11 de Mayo de 2020

El proceso de trasformaciones conocido como Actualización del Modelo Económico y Social emprendido por nuestro país, ha propuesto como uno de los temas más urgentes a superar la llamada «dualidad monetaria y cambiaria».  Así quedó reflejado en los Lineamientos de 2016, en particular el número 40 sostiene: «Concluir el proceso de unificación monetaria y cambiaría como un paso decisivo en el ordenamiento monetario del país». Esto pone de manifiesto la voluntad política en torno a dicha tarea, complejizada a la par del deterioro de las relaciones económicas internacionales en las que se inserta el país.

La dualidad cambiaria y monetaria actual, es el resultado de un esquema institucional adoptado a raíz de los efectos de la crisis económica de los años 90, como una estrategia para paliar las consecuencias de dicha crisis, apoyar la reanimación de la economía y minimizar los efectos nocivos de la misma sobre la población. Para el año 1993, cuando la economía cubana se había contraído un 35% y el déficit fiscal alcanzaba el 30% del producto (ONEI,1998), es promulgado el Decreto Ley No. 140. Estelegaliza la circulación del dólar y cede paso a un régimen de dualidad monetaria oficial, que oficializa un mercado cambiario interno en divisas y promueve la apertura de bienes y servicios en dólares en el mercado formal (TRD).

Todo ello permitió regular indirectamente y disminuir el peso del mercado cambiario informal, lo que unido al crecimiento de las entradas de divisas al país por medio de remesas y la apertura del sector turístico, de conjunto con la implementación de políticas de saneamiento monetario y fiscal; proporcionó la estabilización del tipo de cambio de la población. Los signos de dicha estabilidad macroeconómica empezaron a apreciarse a partir del año 1994, cuando la economía retornó a una senda de crecimiento, al mismo tiempo que redujo los déficits fiscales a un 5% (año 1994) hasta llegar a un 3% en los años siguientes (ONEI, 1996).

En el nuevo esquema cambiario la economía quedaba dividida en dos sectores muy bien diferenciados: sector de la población y sector jurídico (comprendía las empresas estatales y el resto de instituciones del Estado). Ambos operan en un esquema de dolarización parcial (dualidad monetaria oficial), pero se distinguen tanto en las tasas de cambio empleadas como en el marco regulatorio y los mecanismos de obtención y cambio de divisas en cada uno. En este momento queda institucionalizada igualmente la dualidad cambiaria oficial por sectores de la economía que traería a largo plazo sus propias distorsiones.

El sector de la población permanece operando a una tasa de cambio mejor fundamentada, que tuvo como referencia los movimientos de la tasa de cambio informal y se caracterizó por las continuas intervenciones del Banco Central para la estabilización del tipo de cambio. Ambos hechos (la regulación del mercado y las intervenciones del BCC) permitieron estabilizar la tasa de cambio oficial entorno a los 22 CUP x USD, llegando a los 26 CUP x USD para el periodo 2000/04 (ONEI, 2002, 2008).

Por otra parte, el sector empresarial (jurídico en general) quedaba sujeto a una tasa de cambio oficial sobreevaluada, semejante al momento anterior a la crisis, con una tasa de cambio 1 CUP x 1 USD, al cual luego se sumó el CUC a igual tasa. Dicho sector no contó con un mercado cambiario regulado y de concurrencia abierta, sino que la asignación y la compra-venta de divisas para la actividad empresarial y presupuestada se realizaba mediante operaciones semicambiarias con la Caja Central de Divisas.

La naturaleza actual de nuestro esquema cambiario termina de configurarse en  2004, cuando el Banco Central elimina de forma permanente de circulación oficial el dólar, y lo sustituye por el CUC[1] como moneda de curso oficial con el cual se podía acceder a bienes y servicios tanto por la población como por visitantes extranjeros[2] (BCC, 2004). Las llamadas Tiendas Recaudadoras de Divisas (TRD) que funcionaban como uno de los mayores segmentos de ventas de bienes a la población, operativo mayormente en USD, pasaron a realizar sus operaciones solo en pesos convertibles, aunque mantuvo su denominación (TRD) hasta hace muy poco. Esta medida vino a complementar la decisión adoptada un año antes, mediante la resolución 65/2003, que determinaba la obligatoriedad del uso de pesos convertibles para las operaciones del sector empresarial cubano.

De conjunto con lo anterior fueron tomadas una serie de medidas para fortalecer la conversión de las monedas nacionales en un esquema de tipo de cambio fijo, pero en donde operaban dos monedas de curso legal y emitidas por la misma institución. El Banco Central asumió el compromiso de mantener dos tasas de cambio fijas en la economía, una del CUC/USD a una tasa de 1X1[3] y la del CUP/CUC a una tasa de 25X1 (BCC, 2005). De esta manera, el Banco Central asume el compromiso para el sector de la población de comprar o vender a dichas tasas la cantidad de CUP, CUC, USD u otras divisas que los agentes de la economía demanden u oferten para sostener el tipo de cambio.

Al mismo tiempo el Banco Central y el resto del entramado institucional controlan la emisión de CUC, y atan dicha moneda a la existencia de dólares en el país. Por cada dólar que entrara se podría emitir un CUC que lo represente, manteniendo así una equivalencia entre CUC y USD para la sostenibilidad de la tasa de cambio. Para los economistas esto equivale a decir que se asumió el compromiso fáctico de establecer una caja de convertibilidad[4] entre el USD y el CUC, atando la emisión del segundo a la existencia del primero.

El esquema resultante de dicho arreglo institucional, determinó el sostenimiento de la segmentación de los mercados cambiarios de la población y el sector jurídico. Para los primeros se determinó un arreglo de tipo de cambio fijo (ligeramente sobre devaluado para la época) donde existía plena convertibilidad de las monedas nacionales al dólar y viceversa. Aunque siempre existieron ciertos controles cambiarios de hecho, mediante la restricción temporal y de volumen de la oferta, en términos generales dicho mercado operaba libre de barreras institucionales. En el sector jurídico persistieron los controles cambiarios, así como la asignación centralizada de divisas como forma de regulación de la demanda de las mismas. Los aportes de excedente neto de operaciones de divisas, las remesas y las recaudaciones del impuesto sobre las mismas, se centralizaba en la «Cuenta Única de Ingresos de Divisas del Estado» que operaba como entidad semicambiaria al ejecutar la asignación de divisas del plan de la economía.

Dicho esquema institucional-cambiario, permaneció sin muchos sobresaltos en los años siguientes (2006-2007), periodo de crecimiento considerable de la economía y una relativa estabilidad macroeconómica externa e interna. Aun así, en dichos años fueron acumulándose desequilibrios asociados a la emisión excedente de CUC y CUP que presionaban la sostenibilidad del esquema cambiario y la evolución de las reservas internacionales. En el caso específico del CUC, desapareció su emisión atada al dólar, debido a que el Banco Central sufragó el déficit resultante del balance presupuestario en CUC, es decir, financió, sin contrapartida en dólares los gastos excedentes en CUC del Gobierno. Este proceder ponía seriamente en peligro la sostenibilidad del esquema cambiario en un ambiente donde la mayoría de las señales de alerta tradicionales de crisis cambiaria no son directamente visibles.

A pesar de la emisión inorgánica[5] de pesos convertibles la tasa de cambio oficial CUC/USD no fue modificada, haciéndose insostenible ese acuerdo pues la existencia de CUC en circulación superaba con creces el nivel de USD en reserva. Al mismo tiempo los excedentes de emisión en CUP creaban también demanda excedente sobre el mercado cambiario en un ambiente donde la economía internacional comenzó a deteriorarse rápidamente. Dichos desequilibrios afloraron en los años 2008 y 2009 cuando la economía entró en una crisis de impago con proveedores internacionales[6] (Lage, 2011: pág. 49 - 50).

Las empresas nacionales, aun teniendo CUC en su poder, no podían convertirlos a USD y hacer frente a los pagos con proveedores internacionales. Este hecho puso de manifiesto los desequilibrios reales tras el esquema y las consecuencias nocivas de los excesos de emisión monetaria en condiciones de tipo de cambio fijo, aún en una economía desconectada de los flujos especulativos de capitales. Se puso de manifiesto así la pérdida de valor real de la moneda nacional en principio convertible, lo que en un ambiente diferente hubiera conllevado a una devaluación administrativa que elevara su tasa de cambio con el dólar. En nuestras condiciones este fenómeno fue tratado de paliar mediante la aplicación de mayores controles a la asignación central de divisas, pero sin modificar el tipo de cambio vigente. 

En su forma más acabada, dichos controles cambiarios se tradujeron en los llamados «Certificados de Liquidez» (CL), así como otras regulaciones para la asignación centralizada de divisas en el sector estatal, que se fortalecieron como mecanismo de regulación del mercado cambiario jurídico mediante el control de la demanda; mecanismos estos que aún persisten en el esquema actual. La existencia y persistencia de dichos controles cambiarios son el reflejo más claro de la permanencia de desequilibrios y de la sobreevaluación que sufre el peso convertible en el sector jurídico. Aunque con el proceso de reordenamiento llevado adelante con los lineamientos y las transformaciones institucionales luego del Sexto Congreso del PCC fue eliminada la emisión inorgánica de pesos convertibles. Así, mediante resolución, se prohíbe al BCC financiar los déficits del presupuesto en dicha moneda, sin embargo, el mal ya estaba hecho y su corrección aparece como una de las tareas pendientes dentro del proceso de ordenamiento monetario.

Los procesos recientes de pérdida de valor de las monedas nacionales, y reforzamiento de su inconvertibilidad en el sector jurídico, que han obligado a la nueva introducción del dólar en la circulación minorista de bienes (apertura de las tiendas en MLC), para crear esquemas de financiamiento descentralizado del sector empresarial,[7] tienen su origen en malas decisiones de política económica. Ello llevó a una depreciación del valor real de nuestra moneda y a la insostenibilidad de un esquema cambiario que exige una modificación inmediata.

Podríamos identificar, en sentido general, tres características fundamentales de nuestro esquema cambiario y monetario actual que se intenta superar con el ordenamiento:

a) Dualidad monetaria. Existencia de dos monedas nacionales CUP y CUC.

b) Dualidad cambiaria.[8] Existencia de dos tasas de cambio por sectores de la economía (jurídico y población)

c) Sobreevaluación de la tasa de cambio del sector jurídico.

 

Bibliografía

- BCC (2004). Resolución N.80/2004 del Banco Central de Cuba. La Habana. Banco Central de Cuba.

- BCC (2005). Acuerdo N.13 del Comité de Política Monetaria del Banco Central de Cuba. La Habana. Banco Central de Cuba.

- BCC (2005). Acuerdo N.15 del Comité de Política Monetaria del Banco Central de Cuba. La Habana. Banco Central de Cuba

- Gaceta Oficial (1993): Decreto Ley 140. La Habana. Gaceta Oficial de la República de Cuba.

- Hidalgo, V.; Doimeadios, Y.; Licandro G.; Licandro J. A. (2011): Políticas macroeconómicas en economía parcialmente dolarizadas. Montevideo. Zonalibro.

- Lage, C. (2011): “Esquema general de política monetaria en el nuevo escenario de la economía cubana”. Tesis en opción al grado científico de Doctor en Ciencias Económicas. Universidad de La Habana.

- Lineamientos de la política económica y social del partido y la revolución. (2016)

- ONEI (Varios años). Anuarios Estadísticos.

- Vidal, P., & Everleny, O. (2014). La reforma monetaria en Cuba hasta el 2016: entre la gradualidad y “bigbang”. Espacio Laical.

 

Cronología

 

1991-1993: Inicio de la crisis económica de los años 90. Aumento de los déficits fiscales y de la liquidez en manos de la población.

1993: Decreto Ley N. 140que legaliza la circulación del dólar e inicia el régimen de dualidad monetaria oficial.

1994: Inicio de estabilización de la economía, desarrollo de los sectores emergentes como el turismo.

1994: Creación de CADECA.SA institución financiera no bancaria que formaliza el mercado de divisas de la población. Operará bajo un tipo de cambio flexible intervenido hasta 2001.

1994: Empiezan a operar los mecanismos de centralizado de divisas para el sector jurídico de la economía. Las empresas estatales no podían comprar directamente en el mercado cambiario de CADECA, sino que recibían asignaciones mediante la Caja Central de Divisas.

1995: Creación del peso cubano convertible CUC, con circulación limitada en los primeros años.

2001: El tipo de cambio de la población en CADECA se fija a un valor de 27 pesos por dólar.

2003: Resolución 65/2003 del BCC que determina la obligatoriedad del uso del CUC para las operaciones de las empresas estatales. Inicio del proceso de desdolarización institucional.

2004: Resolución 80/2004 del BCC que determina la obligatoriedad del uso del CUC para las transacciones de la red minorista de la población que antes operaba en divisas (TRD).

2004: Inicio de facto de la caja de convertibilidad que une la emisión de CUC a la existencia de USD en reservas.

2005: Acuerdos 13 y 15 de Comité de Política Monetaria de BCC. Se revalúa el tipo de cambio del CUP frente al CUC (7%) y del CUC frente al USD (8%), para llevarlo a las tasas de cambio actuales.

2005-2008: Periodo de sostenimiento parcial de la caja de convertibilidad.

2008-2009: Inicio de la crisis de impago a proveedores extranjeros consecuencia de la emisión excedente de CUC y otros desequilibrios monetarios internos.

2014: Resolución No. 19/2014 del MFP. Documento que norma los elementos para el registro contable del proceso de eliminación del peso convertible (CUC).

2019: Apertura de las tiendas en MLC.



[1] El CUC ya circulaba en la economía, pero no de forma generalizada.

[2] Se hace referencia aquí a la Resolución 80 de 2004 del Banco Central de Cuba que determinaba la utilización del peso convertible (CUC) para la realización de transacciones en la red minorista en sustitución de USD.

[3] El gobierno ha aplicado un gravamen del 10% al cambio como desincentivo para la tenencia y compra de USD.

[4] Realmente las autoridades cambiarias nunca emplearon el término “caja de convertibilidad” para denominar el arreglo cambiario entre CUC y USD, pero de hecho el arreglo existente debió funcionar como una.

[5] Por “emisión inorgánica” entendemos aquí la emisión monetaria que se realizó violando el acuerdo cambiario que ataba la emisión del CUC a los flujos de entrada de divisas en la economía.

[6] Aún en economías centralizadas, las necesidades de valorización y retorno del capital internacional continúan determinando en gran medida fuertes presiones sobre los esquemas cambiarios de economías emergentes, el diseño del régimen post – unificación, no puede perder de vista este hecho.

[7] Existen otros esquemas de financiamiento cerrado aprobados para empresas que retienen parte de sus utilidades en divisas o que venden a entidades exportadoras en MLC.

[8] La economía cuenta también con otros arreglos de tasas de cambios sectoriales como las que funcionan en la Zona Especial de Desarrollo Mariel o en las transacciones entre la agricultura y el turismo.  Pero estas no son tasas de cambio oficiales, sino arreglos fiscales en donde el presupuesto compensa las diferencias entre la tasa de cambio oficial y la que se emplea en dicho sector.

 

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