Viernes
10 de Julio de 2020
Cultura

Arte soy y a todas partes voy

¿Para qué sirve un festival de artistas aficionados universitarios? ¿Qué significa? ¿Se justifica el gasto que representa en logística? ¿Qué debería dejar como saldo?

Autor: Jorge Sariol
Fotos: Elio Mirand
Fecha: 9 de Enero de 2015
Grupo de teatro Nómada

El XXII Festival de Artistas Aficionados de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) reunió en Santiago de Cuba lo mejor del arte asumido en las universidades cubanas. Probablemente no estuvieron todos los que son; pero allá fueron, tal vez, los más inquietos, los más indagadores de la esencia de la vida, que tiene en la cultura las mejores formas de buscar —y encontrar— la belleza de sus misterios.

Desde que iniciaran a finales de la década de los sesenta, y como parte de la estrategia en la formación humanística, los festivales de aficionados fueron creados para eso.

Luego de más de cuatro décadas —sostenidos con altas y bajas—, siguen siendo una de las murallas, contra la seudocultura y la vulgaridad que aflora como la verdolaga, incluso en los centros de estudios superiores.

La pretensión de los organizadores para la XXII edición fue motivar el desarrollo del movimiento artístico dentro del campus universitario, bajo el patrocinio de la «cubanía como rasgo identitario». Un párrafo en el texto de la convocatoria a la prensa, parte de la campaña de comunicación, hablaba de motivar «de diversas maneras el quehacer de las diferentes manifestaciones convocadas con el fin de promocionar estandartes de nuestra cultura artística nacional».

Promovía así entre los estudiantes la creación del género décima en literatura, en danza brindarle prioridad a la rumba y al son cubano dentro de la música, tres expresiones estas definidas como Patrimonio Cultural de Cuba. Igualmente incitaba a tomar como referentes la Primera Vanguardia del Siglo XX en las artes plásticas cubanas; al género Bufo, en las manifestaciones escénicas  y los animados y comics nacionales en el apartado de audiovisuales.

Fue pretenciosa la intención. En el tercer milenio cubano hay otros nexos contemporáneos tan cubanos y más directos que no deben soslayarse. Condicionar la creación en el arte es complicado. Otorgar premios especiales tal vez necesite de más sutileza y menos esquemas.

Santiago puso todo su empeño. A lo largo de la avenida Victoriano Garzón se volcó el pasacalle inaugural, desde la calle Céspedes hasta el conjunto de torres de apartamentos Sierra Maestra, más conocido como «los 18 plantas».

Rutas de ómnibus fueron desviadas… algunos santiagueros refunfuñaron, los más, ante el bullicio divertido de los universitarios, admitieron que no estaba tan lejos Madrevieja, la calle hasta donde había que caminar para subirse a una guagua.

Grupo de teatro Nómada
Grupo de teatro Nómada

Las autoridades locales pusieron a disposición lo mejor en instalaciones culturales de la plaza oriental: danza y música subieron al escenario de la sala principal del complejo Heredia, un moderno edificio acondicionado con «de todo», que acogió también artes circenses, plásticas y performances. La sala de conciertos Dolores asumió el programa de música clásica. La casa natal del ilustrísimo y universal poeta santiaguero José María Heredia fue ámbito para el encuentro literario y el teatro Martí, para las obras escénicas. Los audiovisuales fueron exhibidos en el cine Rialto.

Varios talleres de creación, recorrido por sitios históricos y culturales, actuaciones en comunidades y barrios santiagueros y conferencias magistrales sobre temas de la cultura cubana y universal, fueron parte de la gran fiesta de las artes universitarias.

Pero a las presentaciones asistió poco público. El fluido eléctrico tuvo momentos de descrédito y la puntualidad fue a ratos una utopía. En la ciudad —en sus barrios, en sus plazas, en sus esquinas— se debió sentir más el festival. Esa también es —debería ser— la esencia de un certamen de tal naturaleza, no solo «el principal estímulo para los jóvenes participantes en el movimiento de artistas aficionados…».

Dentro de los concursantes Alma Mater, de la Universi­dad de La Habana, con Fan-Tap-Sía Cubana movió a todos. Maraguán, de Camagüey, volvió a tremolar la excelencia. Ambas agrupaciones de la danza, aunque no las únicas de prestancia, van afirmando cánones.

Grupo Sonero Omero
Grupo Sonero Omero

La agrupación sonera Omero, del Pedagógico santiaguero, arrebató al público con una manera particular de interpretar el famosísimo «Son de la loma» de Miguel Matamoros, a un ritmo trepidante, que muchos definieron «allegro-molto-vivace-caja-quinta». Resultaron presentaciones de las más aplaudidas, entre muchas y diversas.

Un jurado de excelencia evaluó obras y ejecutantes. Conocidas personalidades de la cultura cubana ejercieron la función y entre ellas destacaron Gerardo Fulleda, Premio Nacional del Teatro 2014 y la actriz y directora Fátima Patterson, dentro de las artes escénicas; en la  danza,  la primera bailarina del Ballet Nacional de Cuba, Viengsay Valdés y Silvina Fabars, Premio Nacional de la Danza 2014.

Más allá de calidad de jurados y organizaciones logísticas, las disyuntivas son otras. Si los festivales de artistas aficionados de la FEU no resultan el momento cumbre de un movimiento cultural que brinde de comer del otro pan entre los propios estudiantes, desborde con frecuencia los campus y vaya a los barrios y a las plazas de las ciudades donde se inscriban las universidades, termina por ser una feria costosa e infecunda.

Eso no es solo actitud de los aficionados y competencia profesional de sus instructores de arte; responsabilidad de la extensión universitaria de cada centro, iniciativa de barrios y comunidades o gestión de sus líderes sociales. Es un ajedrez colectivo y difícil, cuyo premio tendría sello de amor triunfante.

¿Se consigue este compromiso? Muchos creen que sí; otros aseguran que no hay tal y solo existe en los festivales de base. Cada quien sabrá si la semilla anda cayendo en campo fértil. Urge que repensemos las respuestas ante las interrogantes ya planteadas: ¿Para qué sirve un festival de artistas aficionados universitarios? ¿Qué significa? ¿Se justifica el gasto en logística, recursos humanos, materiales y financieros que representa? ¿Qué debería dejar como saldo?

Los 525 estudiantes universitarios aficionados al arte anduvieron por Santiago de Cuba derrochando gracia, talento y energía, sin trazas de agotarse en las 182 presentaciones, todas en diferentes formatos, géneros, estilos y tendencias.

Dedicado al aniversario 92 de la FEU y al medio milenio de las ciudades fundacionales de Cuba, el XXII Festival  de Artistas Aficionados de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) deberá servir de experiencia para afinar la puntería.

En la intención de acercar a los estudiantes a la «cubanía como rasgo identitario» la revista Alma Mater entregó un premio especial a la creación poética en el género Décima, reconocimiento que paradójicamente pasó inadvertido en la larga lista de títulos de oro, plata, bronce y grandes premios.

Así, por la reflexión en torno al Yo profundo, por el uso poco convencional de lenguaje y métrica, propios del género; por la originalidad del «tempo» poético en la rima interna; por el soplo de esperanza en medio de los probables naufragios del amor, el reconocimiento fue para «Bitácora», de Lianet Fundora Armas, de la carrera Licenciatura en Periodismo, de la Universidad de Matanzas.

 

Bitácora

 

(11:30-a la deriva)

Deliquios de incertidumbre

turban remos. Otra lumbre

del pasado sigue viva.

 

(11:40-diatriba)

Ante un afluente incierto,

óbice. El desacierto

me  conduce al ostracismo

sin retorno, hay un abismo

entre mis manos y el puerto.

 

(11:50-varada)

Traduzco rostros, presagios,

intemporales naufragios

se ocultan bajo la almohada.

 

(12 en punto-madrugada)

¿qué muere para que exista

Luz? Presiento una conquista,

El mar se divide en dos,

Voy hasta su prodigio, adiós

                                        Soledad

                    ¡Tierra a la vista!

 

Conjunto danzario Maraguán

Conjunto danzario Maraguán

 

Conjunto danzario Alma Mater
Conjunto danzario Alma Mater

 

Conjunto danzario 5 de diciembre

 

Indira Pérez Valdés, voz de oro. Universidad de Ciencias Pedagógicas  E. J. Varona  intérprete

 

Diasmany Ramírez Hernandez, Universidad de Holguín  Voz de Oro  masculina y Premio Especial del Instituto Cubano de  la Música

 

Comentarios

Imagen de Modesto Simonó
21 Enero 2015 - 3:41pm
Hola a todos los Universitarios.No pudimos asistir a este festival,pero ya estamos nuevamente sobre las tablas.Nos veremos en los distintos teatros universitarios del país.Cordialmente Conjunto Folklórico Jaguey (Universidad de Guantánamo)

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