Miércoles
04 de Diciembre de 2019
Universidad

Asambleas poscongreso: continuidad participativa

A partir de octubre y hasta la primera decena del mes de diciembre de 2015, sucedieron en toda Cuba las asambleas poscongreso de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU). Este proceso permitió pasar revista al cumplimiento de los acuerdos del VIII cónclave estudiantil e intercambiar sobre problemáticas ya existentes y otras que han surgido en el entorno universitario cubano.

Autor: Neida Lis Falcón
Fotos: Elio Mirand
Fecha: 4 de Marzo de 2016
Federación Estudiantil Universitaria (FEU).  Foto de Elio Mirand

La participación, más allá de la asistencia formal a los encuentros, fue el elemento distintivo del proceso de asambleas poscongreso de la FEU, asegura a Alma Mater, Yordan Bango Porro, vicepresidente nacional de la organización. Los debates iniciaron en la base, a nivel de brigada, y se extendieron hasta las facultades, universidades y filiales de toda la Isla.

«En cada estructura hubo un fructífero intercambio, entre y con los estudiantes, sobre temas relacionados con el funcionamiento de la organización y de la vida en el entorno universitario, con todas sus complejidades. En este sentido, constituyeron espacios de pensamiento y diálogo sobre cuánto más se puede hacer por transformar positivamente la realidad de nuestros campus», señala Bango Porro.

La contribución estudiantil tuvo efecto en los más de 10 mil planteamientos recogidos, asegura Bango Porro. «Fue esta una evidencia clara del interés de los jóvenes en la construcción colectiva de una organización a la que han apostado para que, verdaderamente, los represente.

«Ha sido también un entorno de discusión muy comprometido con el momento que vive el país y que demandó una alta sensibilidad por parte de los dirigentes de nuestra organización. Asumimos cada planteamiento, por el valor que tiene en sí mismo. No nos limitamos a atender solo aquellos que estén respaldados por la mayoría, pues, a veces, el señalamiento de una minoría nos alerta sobre situaciones que pueden complejizarse, si no son atendidas a tiempo».

Por otra parte, el proceso asambleario permitió a los estudiantes que en 2013 no habían ingresado aún a la Educación Superior, involucrarse en los debates del VIII Congreso de la FEU. «De hecho, más del 60% de nuestra membresía actual no vivió aquellas jornadas ni los análisis que generaron. Las asambleas sirvieron, entonces, como elemento de enlace de esos alumnos de nuevo ingreso a la universidad y a la organización, con las metas que nos propusimos entonces y que hoy son también suyas», apunta Yordan Bango.

Entre la solución y la espera… exigencia 

Hay un grupo importante de planteamientos que mantienen su primacía en el debate estudiantil, porque inciden de manera directa en la vida universitaria. Muchos están asociados a situaciones institucionales. «La FEU, de conjunto con los directivos de las diferentes universidades e incluso, de los organismos y ministerios que corresponda, tiene que dar respuesta a estas problemáticas, exigir porque se solucionen y explicar, con argumentos convincentes, cuando no puedan ser resueltas de inmediato», acentúa Bango Porro.

Los señalamientos más recurrentes en el poscongreso estuvieron asociados a las condiciones de vida de las residencias estudiantiles: problemas en la infraestructura, los hidrosanitarios, el bombeo de agua, la iluminación… «Aun cuando se ha avanzado en la reparación y acondicionamiento de un grupo importante de residencias, este sigue siendo un tema muy álgido», subraya el vicepresidente nacional de la organización.

Las dificultades para el acceso a la bibliografía en varias especialidades, los problemas de transporte, con la conectividad y los recursos informáticos, tuvieron una frecuente presencia en los análisis.

También se reiteraron reclamos en torno a la organización de las prácticas laborales, sobre todo en el caso de las carreras del Ministerio de Educación Superior (MES). Al respecto, se expusieron fallas en la coordinación con las empresas y organismos, en la atención que se brinda a los estudiantes en muchas de las entidades receptoras y en el seguimiento, por parte de los tutores, a una etapa tan importante para la formación del futuro graduado.

Otro tema muy discutido fue la situación de los movimientos deportivo y cultural en las universidades. «Hay una fuerte motivación en los estudiantes por participar en eventos de este tipo. Sin embargo, se ven muy afectados por el déficit de implementos deportivos e instrumentos musicales, por ejemplo. Las condiciones de las áreas e instalaciones deportivas existentes en una buena parte de los centros de educación superior, son pésimas».

En este punto se reconoce el esfuerzo por rescatar algunos espacios y locales para la práctica de ejercicios físicos, sobre todo en las escuelas de Ciencias Médicas. «Nueve universidades del país cuentan ya con gimnasios biosaludables, gracias al trabajo conjunto de los ministerios formadores y el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder)», apunta el líder estudiantil.

No obstante, señala: «Queda mucho por hacer para mejorar la vida cultural y recreativa de nuestras universidades. De manera conjunta deben ir los aseguramientos, el trabajo de la FEU y el apoyo de las instituciones culturales de cada territorio, para favorecer propuestas de calidad por sus contenidos, que sin dejar de ser atractivas y adecuadas al gusto juvenil, permitan elevar el nivel cultural de los estudiantes».

Con ese fin, a partir del congreso se firmó el convenio FEU-MES-Mincult, que de cumplirse en todo su alcance, constituye en sí mismo un instrumento vital para el acercamiento cada vez mayor de los jóvenes a productos en verdad valiosos por su calidad y aportes estéticos.

Poscongreso en tiempos de cambios e integración

«La universidad es y tiene que ser portadora, formadora y transformadora de pensamiento», asevera el vicepresidente nacional de la FEU. Es por eso, que en el nuevo contexto de la educación superior cubana, en medio de sus profundas transformaciones, surgieron también algunos planteamientos.

«La integración ha impuesto dinámicas diferentes respecto al funcionamiento de la FEU, cuyos dirigentes provienen muchas veces de varios centros. Esto imprime diversidad, multifuncionalidad y ritmos diferentes. Los escenarios docentes de la mayoría de las casas de altos estudios del país han cambiado, lo que implica ajustar mecanismos de comunicación, de trabajo y de atención a las diferentes estructuras para buscar la mayor equidad en cuanto a condiciones de una u otra sede y así consolidar una universidad integrada en el sentido más amplio y auténtico de este concepto».

Resultó muy oportuno el marco de intercambio propiciado por asambleas poscongreso, en momentos en que la mayoría de los Centros de Educación Superior (CES) llevan uno o dos años integrados, a excepción de los de la Isla de la Juventud, Artemisa y Mayabeque, que fueron las provincias iniciadoras del proceso.

Centraron los diálogos, de igual manera, los proyectos de impacto social que hoy lleva adelante la organización, como estandarte de lucha por el rescate de los más altos valores humanos del estudiantado universitario. Entre ellos, recibió especial atención la labor de observadores en el proceso de rendición de cuenta, donde participó un número importante de alumnos de la enseñanza superior.

«Constatamos el vínculo que lograron los estudiantes con el funcionamiento del sistema político del país en la base, con la labor  del delegado, con la necesidad de que aumente la participación de los jóvenes en las reuniones y el accionar del barrio. Los acercó más a las realidades concretas que viven las comunidades donde se desenvuelven y cuyas problemáticas no les deben ser ajenas», destaca, Bango Porro.

«De igual forma expusieron temas relacionados con la importancia de la participación y apoyo de estudiantes a la Comprobación Nacional al Control Interno y su consecuente aporte a la fiscalización y control económico. Asimismo, resaltaron experiencias de positivo impacto en las comunidades. Entre ellas, las acciones de promoción de salud acometidas por alumnos de Ciencias Médicas y de las facultades de Estomatología, tanto en materia informativo-educativa, como en lo asistencial».

En muchas provincias, los estudiantes universitarios integran proyectos culturales en zonas rurales y montañosas. Diversas acciones, que hablan de la vocación social del estudiantado cubano, pudieron visualizarse en las asambleas poscongreso. «Además, nos marcaron la ruta: debemos seguir generando este tipo de participación que sensibiliza al universitario con las necesidades y realidades de su entorno social y de otros», insiste nuestro interlocutor.

Hacer es la palabra que sigue

Para el vicepresidente nacional de la FEU, uno de los tres miembros permanentes del actual Secretariado Nacional que sí pudo asistir a las jornadas del VIII Congreso, el primer reto es seguir trabajando en el frente de la docencia para formar profesionales competentes y comprometidos con la Revolución.

Yordan Bango Porro, destacó asimismo la necesidad de avanzar en materia de comunicación. «El impulso que dio la Campaña Vive la FEU al proceso poscongreso, es un estímulo para hacerlo. Concretar la puesta en marcha de la página web de la organización, avanzar en el uso de los medios digitales y de redes sociales como facebook, twitter y otros son prioridades del contexto en que nos desarrollamos hoy.

«Debemos ser capaces de colocar en el debate sistemático y público, de la brigada, en la facultad o en la universidad misma, las discusiones que se generan a nivel de pasillos, residencias u otros espacios informales. Y convocar, a quien sea necesario, para esclarecer o enriquecer las opiniones de los estudiantes en torno a cualquier tema».

Entre las misiones permanentes, están la vinculación de los estudiantes a iniciativas comunitarias y a las más diversas acciones de beneficio social. Fundamental es también el rescate de la historia de la FEU, con la concreción del Archivo Histórico como núcleo compacto de información sobre el movimiento revolucionario y estudiantil cubano, no solo en la capital sino en todo el país.

Y por último, el desafío mayor, según Bango Porro: «Ser cada vez más representativos de esa membresía que nos eligió como sus dirigentes. Para lograrlo tenemos que estimular la polémica productiva y constante respecto a la vida académica, política, económica, cultural, social… La brigada es el espacio ideal para ese debate. Como demostraron las asambleas poscongreso, los estudiantes plantean sin tapujos los problemas que afectan hoy la vida universitaria, pero también ofrecen propuestas de soluciones. Así expresan su compromiso de andar por un camino que, sin abandonar proyectos individuales, los acerca a aquellos que tiene Cuba, como nación».

 

Comentarios

Osmán (no verificado)
Imagen de Osmán
10 Marzo 2016 - 6:31pm
Este proceso político que desarrollan las Organizaciones de Bases es de gran importancia para los jóvenes, mediante este podemos evaluar los acuerdos de nuestra Asamblea de Balance y darle cumplimiento, así como a los planteamientos. Además nos permite implementar los Acuerdos del X Congreso de la UJC a través del Plan de actividades. Nos sobran razones para mejorar el funcionamiento, defender nuestra Revolución.
Luis Angel (no verificado)
Imagen de Luis Angel
4 Marzo 2016 - 3:21pm
Excelente trabajo este sobre nuestro proceso de discusión, donde se reflejaron las principales inquietudes de nosotros los universitarios a tres años del VIII Congreso y aportamos nuevas maneras de hacer y mover la organización para un mejor funcionamiento. VIVE la FEU!!!!

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