Sábado
23 de Septiembre de 2017
Cultura

Asimetrías

Autor: Coordinador Ernesto Teuma
Fotos: Ilustración de Yaimel
Fecha: 6 de Septiembre de 2017
Ilustración de Yaimel

Roly Ávalos Díaz

(La Habana, 1988). Poeta, narrador, repentista, corrector y editor. Integrante del grupo poético-musical Los Pimienta. Licenciado en Comunicación Social. Fundador y egresado de la Cátedra Honorífica de Poesía Improvisada (Instituto Superior de Arte). Egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, de La Habana. Graduado en el Seminario Nacional de Dramaturgia de la Casona de Línea. Miembro de la Asociación Hermanos Saíz. Ha publicado el poemario Mundo pañuelo (Editorial Guantanamera, 2016). Parte de su obra, compuesta por textos de diversos géneros, puede encontrarse en revistas, antologías, medios impresos o digitales cubanos y de otros países, como España, Colombia, México, Argentina, Ecuador, Estados Unidos y Venezuela.

Su blog es www.poetadeleste.blogspot.com.

 

Poemas extraídos de Mundo pañuelo

(Editorial Guantanamera, 2016).

 

 

Esta Ajena Mujer

que dormirá a mi lado para siempre

se opone al hecho de ser retratada

aún no tiene nombre ni apellidos

ni desnudez ni edad, tal vez no se conoce

o está atrapada en el descuido formal de algún ensueño.

 

Esa mujer que silba entre los árboles

nació de madrugada mientras todos

mezclaban ayes y suspiros

en cuartos iluminados por una bombilla fúnebre.

 

Esa mujer se apoya en el brocal de mis antiguos cráteres

y observa en el vacío cómo nadan los peces

cómo escuecen sus colas el eco de la espuma.

 

Esa mujer olvida mis papeles

después de que su sangre los traduce

luego de que me grita en el oído

su violenta ternura de incendiaria virgen.

 

Esa mujer sabe masticar el agua

equilibrar un diamante en la punta de la lengua.

 

Esa mujer-bandera

conoce mejor que nadie

la voz preferida de las piedras.

 

Tus ojos desmenuzan la ciudad

y a medianoche cae un aguacero

de cenizas ¿o será de niebla?

(¿La niebla que acompaña los viajes en tren

la niebla que se hospeda en las montañas nevadas

de ciertos paisajes y postales?)

 

Ignoras de dónde vienen los ladridos;

los perros se han ovillado a la orilla de las aceras.

 

El barrio es una leyenda, una pálida bitácora.

 

Y el veneno de los ojos de aquellas cincuentonas

jurarías que son parte del color local;

aquellos mansos senos hincaban con desidia

(en tono bajo)

el usadísimo interior de una bata de casa.

 

La Habana incendia a otra Habana de papel

te dices en voz alta braceando tras la niebla.

 

Masticas el silencio, el óxido de las barandas

los peces de colores en los charcos de los baches.

 

Hay gatos de cristal de luna en luna

de azotea en azotea.

 

(El mediodía ladra demasiada luz).

 

Sales de la calle hacia ti mismo:

hogar de madera

rostro contorneado por una crayola

casa de plastilina, barquito de Babel.

 

Los gatos hallan, mientras tanto, azoteas en la luna

donde se lamen las espinas que mañana lloverán.

 

La ciudad no duerme, cabecea.

¿Dónde vives si han rifado tu pieza y tu familia?

 

Los muertos que ayer llamaban por teléfono

ahora juegan dominó debajo de la luz

sucia y amarillenta de los postes.

 

Dónde la llave, preguntas, semidormido

partiendo con tu vida el medio de la calle.

 

¿Será que la ciudad gotea por tus ojos?

 

Muerdo la espera.

Goteo sobre los papeles.

Pronto seré la sequía.

Sentado, camino hacia el sol, que gira

como un disco de acetato sobre el mundo.

Soy un átomo de esperanza.

Espero una eternidad.

Muerdo el paisaje.

El horizonte se acerca poco a poco.

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