Lunes
26 de Octubre de 2020
Cultura

Asimetrías: De una Gioconda

Arletty Romero Lafargue (Guantánamo, 1990) Poeta y narradora. Miembro de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y el Proyecto Grafomanía. Egresada del Centro de Formación Literaria «Onelio Jorge Cardoso». Mención en el Concurso Internacional «Abriendo Puertas», 2015; «La Llave Pública», 2016 y mención en Concurso «Nuevas Voces», 2018. Textos suyos aparecen publicados en revistas y antologías poéticas de Cuba y Estados Unidos.

Autor: Arletty Romero Lafargue
Fotos: Ilustración tomada de mirartegaleria.com/
Fecha: 17 de Octubre de 2020

No, para empezar

y continúo la travesía al fin premeditado,

mi performance de deficiente supervivencia

extrañas fórmulas/ fluxus/body Art

movilizadas por un signo de pensamiento

que reedita la vida.

Lo juego pero, no trago.

La nave se lastima en cada coordenada falsa,

nave semejante a un cáliz en juicio,

cerrojo en expiación

cómplice de mantenerme insaciable,

de pie,

ante una adaptación en escala

que no llega

un no para empezar la llamada; crisis permanente.

Sueños absurdos para hacer realidad

una obra que no termino.

¿ser la esposa sumisa de un maceta?

¿universitaria o luchar el dinero en las calles?

¿conformarme con ser la puta de un Juliano de Médicis?

¿juntarme a un policía?

Cohabito en el post-actual

de millones de ideas que surgen

en un estado inverosímil.

No, para empezar

y continúo la travesía al fin ¿premeditado?

 

FACULTAD DE LOS PRINCIPIOS

Asiente, y entonces eres normal,
Disiente y eres directamente peligroso
y manejado con cadenas.

Emily Dickinson

 

Ese grupo me pone en el lugar de incubadora humana. Ríe conmigo, elogia mi cadera. Creen conocer la necesidad. Destronan mis argumentos como mala inteligencia. Manejan el concepto de un espacio en el que voy remolcada. Encorva la espalda, asiente. Mostrar el dolor es costumbre. Ablación intermedia que castiga a mi espíritu, no estoy en África. ¿No? Que me declaren la guerra, soy Caravaggio. Soy una avispa, tradúcelo en bien o en mal. Prefieren ignorar el riesgo. Puja y ya está. Conservan los paños blancos y la palangana metálica. ¿Qué clase de mujer eres? Entre más vieja, peor. Rompo el trino. Envuelvo el aire. Pero soy más que eso, más que un preludio agónico encajado al subsuelo, más que el aguardiente barato que baña el fin de semana. Déjalo irse, es así. Un hijo para entretenerse. El cigarrillo abriendo huecos en mis pantalones, vaya grupo libre de analfabetismo. Reducida a la cerca delantera, las paredes vecinas, la salvia que crece en el patio, mis nalgas calientes marcadas por el sofá. Otra vez, la sonrisa vacía y la pregunta de siempre.

 

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