Viernes
07 de Agosto de 2020
Cultura

Asimetrías: El Efecto Sombrilla

Autor: Guillermo Carmona Rodríguez
Fecha: 22 de Mayo de 2020

Personajes: En la historia participan cuatro personajes: el narrador, dos protagonistas y un antagonista.

El narrador-testigo constituye observador y participante, un sujeto que brinda su visión crítica acercade la acción. Su nombre es un dato superfluo para el mensaje.

Las protagonistas son dos mujeres, separadas por cuarenta años, hasta donde se conoce nunca coincidieron con anterioridad. La menor, Raíza no es hermosa, sino voluptuosamente tropical. Viste una saya que se acampana hasta la rodilla. La mayor, Nélida, esconde su cuerpo en un vestido con estampados sepias.El antagonista es el viento.

Escenario: Imaginen un puente, cercano a la desembocadura de un río, en una ciudad semicivilizada y somnolienta. La brisa marina corta en perpendicular el puente. Abanica los bajos del pantalón y restriega el salitre en el rostro. Los transeúntes andan rápido; no disfrutan de la brisa. El tráfico es escaso.

Acción: Cuando el narrador y Raíza se cruzan, aparecen al unísono en el escenario la otra protagonista y el antagonista. Cuando Nélida coloca una de sus sandalias ortopédicas en el puente, el viento le alza la saya a la muchacha.

La ráfaga se desliza desde sus pies hasta su cadera. La saya se zarandea, amplía su circunferencia gradual y, en desorden, como eje, el cuerpo voluptuosamente  tropical. Sus muslos morenos y el rombo de su ropa interior detienen el tiempo relativo. Raíza captura la tela y la baja despacio. Manifiesta el Efecto Sombrilla.

El Efecto Sombrilla no es más que un ejemplo de la Tercera Ley de Newton. La causa es sencilla: una ráfaga alza una prenda de ropa abierta del cuadro inferior de una mujer en un espacio público. Las consecuencias constituyen una suma de factores estéticos y sociales, que han evolucionado sobre criterios científicos y artísticos desde la primera vez que el viento fue capaz de sobrepasar la resistencia física de una prenda de ropa abierta del cuadro inferior de una mujer, aunque solo fuera un tobillo.

La saya vuelve a su estado original. Raíza continúa su camino. Nélida la detiene al sujetarle el brazo. El narrador se asoma en la baranda y finge un interés desmedido en el horizonte. Oye con dificultad el diálogo.

—¿Por qué hiciste eso? —Nélida— Le enseñaste tus…—pérdida de la palabra adecuada— …partes…

—No fui yo; fue el viento

—Pero tú, tú —pérdida de la frase— Eres una indecente.

—Fue el viento. Déjame tranquila. — Con un movimiento brusco se deshace de la mano de Nélida.

Ambas se separan. La señora murmura para sí. Otra ráfaga. El antagonista es implacable. El cono del vestido de Nélida se levanta desde la base. Saca a la luz unas piernas gordas con varices y un blúmer isabelino.

Nadie la mira, pero ella se apresura. No atina a controlar las sacudidas del vestido. Las manos le resbalan por la superficie de la tela. Le molesta tanta luz en su área púbica.

La ráfaga cesa. El vestido baja. Nélida con el cuello tenso y la cabeza alta avanza hacia el narrador. Él, aún recostado en la baranda, la observa. Ella se nota observada.

—No me mire. Fue el viento. —dice.

El antagonista, al final, vence.

 

Guillermo Carmona Rodríguez (Matanzas, 1994). Escritor y periodista. Ganador en varios concursos de talleres literarios nacionales, Oro en el Festival Nacional de Artistas Aficionados, en la categoría cuento. Posee un libro de relatos, Gente sin swing, publicado por Ediciones Aldabón. Textos suyos han aparecido en revistas como La Jiribilla y El Caimán Barbudo. Miembro del proyecto literario Grafómanos.

 

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