Lunes
03 de Agosto de 2020
Cultura

Asimetrías: Mujer, cuando el sol se apague venderé tus piernas

Luis Enrique Mirambert del Valle. Unión de Reyes (1991). Poeta y narrador. Egresado del Centro de Formación Literaria «Onelio Jorge Cardoso» en 2011. Ha obtenido diferentes reconocimientos, entre ellos La beca de Creación «El Caballo de Coral»;el Premio Casa Seoane de poesía y el Premio La Cola de la Serpiente, de minicuentos. Textos suyos aparecen publicados en diferentes revistas nacionales y extranjeras. Su libro de narrativa Los Hijos del Invierno fue publicado por Ediciones Aldabón en 2019.

Autor: Luis Enrique Mirambert del Valle. Poeta y narrador.
Fotos: Tomadas de varios medios
Fecha: 16 de Abril de 2020
Foto tomada de es.aliexpress.com

Mujer, cuando el sol se apague venderé tus piernas

los recuerdos orgiásticos en la punta de los dedos.

Soy un verso negro, un pez espada penetrando el río.

Odio dejarte viva en la carencia.

Mis instintos: una montaña, golondrinas posándose

en las ramas, miel de abeja en el ombligo.

Si una pradera oscura te convidase

no te vayas sin mí.

Ahora soy un hombre nuevo.

Sufro la amarga condición de ser

medio básico en esta institución

que llaman Patria.

Un número.

Una huella dactilar.

Qué triste la ausencia de tu rostro

mojándose en los aguaceros que debían caer en mayo

pero ya no caen.

Ya las gotas no se revuelcan con el polvo

y los goterones sordos de mayo no crecen entre las orquídeas.

Sí he de saber yo qué es una orquídea:

la palabra que gotea y ramifica.

De flores, solo las rosas blancas me acongojan.

Mujer

¿cómo te escribo cabal entre letras

las ciudades que voy dejando atrás?

Si soy un hombre simple

laherida por dónde debería salir

la sangre rumorosa del poeta.

 

Foto tomada de tophoy.com/

Mi abuelo olvidó su sombrero en algún lugar del patio

Mi abuelo olvidó su sombrero en algún lugar del patio

y con él perdió la memoria.

Allí los arboles fueron gigantes de mil ojos

y bocas verdes con voces susurrantes.

Mi abuelo olvidó el agua, el camino del salmón

por eso pescaba en el polvo filas de hormigas

ejércitos macabros y minúsculos

que subían a sus piernas, hasta su pecho

a librar las últimas batallas.

Una noche lo vi asesinar al naranjo

con un hacha sin filo

y luego partió definitivamente hacia la infancia

a su pueblo en el centro del país

de casitas blanqueadas con cal, como la desmemoria

y tejas francesas, rojas como mares rojos

y lomas montaraces donde los niños

se perdían para siempre.

 

Foto tomada de elnacional.cat/

Mientras las bombas caían en Siria

Mientras las bombas caían en Siria

yo entraba en tu cuerpo como una zona de guerra.

Estaba listo para matar o morir

y la muerte de un niño no fue comparable con mi muerte.

Entre tus dedos las bombas perdieron toda sensatez.

Yo, que he visto la muerte en los ojos de un tigre

sé que ante tus piernas se encuentra la redención definitiva

pero esta lucha absurda reclama mi dolor

mientras nos amamos como perros

como si el hijo que nace fuera tan digno de llorarse

como el hijo que muere

en Siria

la ciudad dormida es destrozada

por los golpes de bestias

que se revuelcan sobre el polvo

y dando un latigazo

la sangre se confunde

con mi semen.

 

 

Foto tomada de poemame.com

Busco los ocasos donde el país renace

Busco los ocasos donde el país renace

y las espigas verdean al absoluto

en un tren de hierros frígidos

que se mece como un barco.

La travesía semeja una conquista:

cuandoviajamos hacia el continente

en busca de losancestros

cuandoregresamos a comprar espacios

para vender nuestras almas indígenas.

Vengo del Oriente

huyode mi sangre sobre tu sangre

para llegar al pudor

la dignidad

debería medirse en tazas de arroz

en panes y peces

brillantes peces

como nosotros

buscando la luz

anzuelos dorados como el atardecer.

 

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