Lunes
03 de Agosto de 2020
Deporte

Atalanta en el Olimpo

Autor: Darío Alejandro Escobar
Fotos: Tomadas de internet
Fecha: 13 de Diciembre de 2019

Las cosas de la vida. El Internazionale de Milano, que le disputa muy bien el scudetto a la Juventus en la Serie A italiana, cayó vergonzosamente en su casa frente a un equipo plagado de juveniles del Barza. Talentosos, pero juveniles al fin. Sacrilegio. Sin embargo, un equipo pequeño, el Atalanta, de una ciudad a 40 kilómetros de allí (Bérgamo) hizo los deberes y ganó su encuentro contra los ucranianos del Shakhtar Donestk para seguir soñando y pasar a los octavos de final, en esta su primera ocasión en la Liga de Campeones.

¿Por dónde empezamos? Al principio fue Gasperini, el veterano entrenador de equipos chicos, fanático de la táctica, dogmático del tres–cuatro–tres y profesor de la escuela de entrenadores italiana. Giampero asumió la dirección técnica en el 2016 de un conjunto que en el 2011 estaba en Serie B y lo ha guiado a su primera presencia en Champions League. Este DT, como la mayoría de los buenos, tiene un intérprete en la cancha, un arlequín argentino conocido como Alejandro «El Papu» Gómez. El delantero es un DJ que pone a bailar a las más fuertes defensas. El Papu es bajito, pero muy imaginativo con sus piernas y lleva un par de temporadas disfrutando de un estado de gracia afortunadísimo. El resto como funciona una centuria imperial, hay jóvenes y veteranos, pero todos saben el lugar que les corresponde en el terreno y nadie está autorizado, excepto el Papu, a violar las reglas de la táctica. Disciplina y disciplina, después desfachatez e imaginación. 

El Atalanta es  un club tan modesto que está obligado a jugar en el Giussepe Meazza, estadio del Inter y del Milán AC, porque el suyo (Atleti Azzurri d'Italia) no alcanza a los requisitos mínimos que pide la UEFA para celebrar los partidos allí. Es pequeña la escuadra bergamasca, pero ha desplegado, en los más recientes tres años, un fútbol hermoso y descarado con muchísimo menos presupuesto que gigantes como el mencionado Milan o el sureño Nápoli. Incluso se permite lujos como eliminar a la Juve —esa Vieja Señora— en los cuartos de final de la Copa Italia de la temporada pasada. Este año no comenzaron bien en la competencia internacional, perdieron sus tres primeros partidos con un par de goleadas incluidas, pero después asentaron el juego hasta que ayer lograron el milagro.

Me encantan estos equipitos incómodos. Hace unos años fue el Apoel de Nicosia chipriota que se paró guapo en el Santiago Bernabéu contra el Real Madrid después de pasarle por encima al Olympique de Lyon. Ahora son el Atalanta Bergamasca Calcio y el RB Leipzig los llamados a matar gigantes en el torneo de la aristocracia futbolística mundial. Ojalá lleguen más lejos.

El nombre de Atalanta proviene del mito de una heroína griega —consagrada a la diosa Artemisa—  abandonada por sus padres al nacer. La niña sobrevivió gracias a una osa que la amamantó y cuidó hasta ser encontrada por unos cazadores quienes la criaron hasta la juventud. La muchacha se propuso permanecer virgen y se convirtió en una de las cazadoras más famosas de su época. Entre sus hazañas parecen estar su participación en la cacería del Jabalí de Calidón y obtener un premio en la carrera de los juegos fúnebres organizados a nombre de Pelias y donde compitió Peleo, el padre de Aquiles. Una de sus historias más famosas cuenta que a sus pretendientes les aclaraba que para casarse con ella debían superarla en una carrera. Si el aspirante ganaba, ella accedía a casarse con él, si ella lo hacía, entonces lo mataba.  Hoy los futbolistas de Bérgamo corren como locos para conquistarla. Gasperini sonríe.

 

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