Domingo
21 de Octubre de 2018
Humor

Canciones infantiles y otras no tanto

Autor: Nemo
Fotos: Ilustración de Yaimel
Fecha: 25 de Junio de 2015
Ilustración de Yaimel

Cuquina y yo conversamos casi a diario. Quizá algún día escribamos un libro de conjunto sobre los temas que discutimos. Creo que sería gracioso: autores Cuquina y Nemo. Claro, habría que decidir cómo escribir su nombre porque nunca hemos dicho si se escribe con C, con Q o con K. Pero, volviendo al tema en cuestión, hoy en la mañana hablamos mucho acerca de las canciones infantiles.

La primera de las teorías es que muchas canciones de las que niñas y niños cantan a diario en escuelas y círculos infantiles, carecen a veces de lógica aparente. «Un chino cayó en un pozo, las tripas se hicieron agua…». Ese texto pudiera sugerir que murió ahogado, pero ¿estamos seguros de que eso es lo que dice? ¿Las tripas pueden diluirse en agua?

Otro caso peculiar es el que narra que: «En casa de Manolo hay un perro muerto, el que diga 4, se lo come muerto». Primero, resulta obvio que si el perro no está vivo, se le pueda comer de otra manera. Segundo, no debería repetirse la misma palabra cuando se busca una rima consonante. Tercero, y más importante: después de varias décadas nadie sabe a ciencia cierta dónde estaba el cuerpo del perro occiso pues recientemente descubrimos que, en dependencia del municipio, región o provincia donde se desarrollaba el juego, el dueño de la morada podía llamarse Manolo, Pedro, Roberto… Cuarto, y más dramático: qué de positivo tiene el castigo de, si equivocas la numeración y dices 4, comerse un perro muerto. ¿Solo yo lo veo como algo traumático?

Otra canción: «Ayer fui al cine,/ un viejo me besó,/ le dije: Viejo loco/ mi hermana se murió». ¿Qué pudiéramos decir del mensaje de esta canción? Después de muchos años aún no entiendo su contenido.

Luego de criticar estos ejemplos, que en nuestra opinión eran los más absurdos, sacamos en conclusión que, por suerte, había otras que promovían mensajes positivos. Algunos de estos mensajes apostaban por las relaciones amorosas sin discriminación por color de la piel, procedencia social u origen geográfico. Claro, que lo hacen de forma metafórica: «El piojo y la pulga se quieren casar, pero no se casan, caramba, por falta de pan» (obsérvese, como de paso, se hace una leve crítica a la situación alimentaria de los piojos y las pulgas). Esta iniciativa no es solo de la cancionística infantil, sino que tiene sus orígenes en la narrativa iniciada con el romance entre la cucarachita Martina y el ratoncito Pérez. Claro, hay canciones más directas: «Ella es negra, él es blanco, qué bonitos son los dos. Son dos, dos gaticos que se aman, ay qué bonito es el amor».

Y si hubiésemos hablado más tiempo, seguro habría más ejemplos y conclusiones. Pero, lamentablemente, siempre tengo que meter la pata. Cuquina se molestó y se fue alegando mi inmadurez y mi poca cordura. Según ella, yo iba de lo sublime a lo ridículo cuando llevaba la conversación de canciones infantiles a temas de reguetón.

Mis puntos iniciales eran cuatro, muy bien argumentados: 1) la historiografía en las canciones de reguetón (por ejemplo, Pin Pon es un muñeco de cartón, es el antecedente de Pinocho y narra los conflictos de la ruptura de Alexander y Jacob, de Gente de Zona, como en su época lo hicieron Baby Lores, «Insurrecto» y «El Chacal»); 2) el enfoque de género en algunas de las canciones («vampiro, vampiro, chúpame la sangre; vampira, vampira, chúpame la sangre»); 3) el homenaje a sus antecedentes musicales (El Chacal cantando canciones de Selena o aquella del Yonqui que dice: «¡Mozo, sírveme en la copa rota, “guachipupa” con compota!») y 4) crónicas de la vida social en Cuba, como aquel tema del Yonqui que habla del timbre de las 4 y 20 y de las bolsitas de merienda.

Según Cuquina, ninguno de mis argumentos era válido. ¿Ustedes que creen? ¿«Guachineo» o no «guachineo»? ¿Será esa la cuestión?

Comentarios

Yusleidy Hernán... (no verificado)
Imagen de Yusleidy Hernández Bermúdez
17 Julio 2015 - 2:45pm
De los juegos y canciones es verdad lo que comenta en su articulo, además las cosas van cambiando con el tiempo yo tengo 28 años y me llamó la atencion el del perro muerto pues en mis tiempos era el perro mocho, lo que demuestra que al pasar el tiempo le han cambiado la letra.

Deje su comentario

*(Campos requeridos)