Sábado
08 de Agosto de 2020
Universidad

Colegio universitario San Gerónimo de La Habana. El sueño realizado

Autor: Neida Lis Falcón
Fotos: Luis Pérez Borrero
Colegio universitario San Gerónimo de La Habana.  El sueño realizado

La formación de un profesional de perfil amplio, capaz de asumir los innumerables retos en el trabajo de preservación y gestión del patrimonio, fue por años el anhelo de muchos. Pero el Dr. Eusebio Leal Spengler, Historiador de La Habana se entregó a ese proyecto de manera especial. Él entendía, y por eso defendió, con absoluta vehemencia, la necesidad de completar la instrucción, el adiestramiento y la superación de quienes conservan los referentes materiales e inmateriales de la historia y la cultura.

Varias propuestas académicas y nobles iniciativas antecedieron la creación del centro, signado para hacer realidad aquel  empeño. El 5 de enero de 2006 abrió por fin sus puertas. Retomó el nombre, sitio y fecha fundacionales de la que en 1728 se erigiera, por obra de los dominicos, como primera Casa de Altos Estudios de Cuba: la Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo de La Habana.

Enclavado  en  la manzana de Mercaderes, O' Reilly, San Ignacio y Obispo, en la zona más añeja de la ciudad, se alza el edificio de Santo Domingo. Su antigua portada y su torre campanario coexisten  en armonía con los novedosos elementos incorporados al inmueble. Allí, la casi tricentenaria Universidad de La Habana (UH), tiene su más joven facultad, diseñada para impartir conocimientos con un estilo y nivel de integración sin precedentes en los esquemas convencionales  de la  educación superior en el país.

Una universidad sui géneris

Dr. Félix Julio Alfonso López - Foto: Sureidy Rodríguez
Dr. Félix Julio Alfonso López 
Foto: Sureidy Rodríguez

«El Colegio, aunque tiene una sede extracampus, se subordina  desde el punto de vista académico, científico e investigativo a la UH y reconoce la autoridad de su rector». Así lo explica el Dr. Félix Julio Alfonso López, coordinador asistente del instituto de San Gerónimo. «La diferencia fundamental con respecto a las demás facultades es que administrativamente somos una entidad de la Oficina del Historiador de la Ciudad. Esta paga los salarios, la infraestructura y todos los gastos de la institución.

«Nuestra estructura directiva la encabeza el Maestro Mayor, nombre singular que recibe el decano, en este  caso el  Dr. Eusebio Leal. También contamos con dos vicedecanatos: uno docente  que atiende todo lo relacionado con la formación de pregrado y otro de Investigación, Postgrado y Colaboración Internacional, que dirige los grupos investigativos, el intercambio con centros de Educación Superior de otras naciones y una amplia cartera de cursos de superación, que se imparten a lo largo de todo el año sobre materias afines al patrimonio y la cultura en general.

«El primer curso de la Licenciatura en Preservación y Gestión del Patrimonio Histórico-Cultural se inició en octubre de 2007, como una experiencia inédita en la historia de la educación cubana», acota el Dr. Félix Julio. «La carrera tiene una duración de seis años. Los primeros cuatro son de perfil general. Los estudiantes reciben asignaturas y materias diversas relacionadas como la historia, la literatura, la arquitectura, estudios patrimoniales, etc. Luego,  ya en 5to y 6to años, entran en un periodo de especialización a partir de cuatro perfiles básicos: Arqueología, Museología, Gestión Urbana y Gestión Sociocultural».

El surgimiento de la carrera respondió a una demanda de los trabajadores y directivos de las diversas instituciones vinculadas a la Oficina del Historiador. «Había una experiencia práctica gigantesca, acumulada a través de décadas de trabajo con el patrimonio. Sin embargo, sus bases eran empíricas, no sustentadas en  una formación académica desde el punto de vista de los estudios superiores. El colegio viene a suplir esa deficiencia, viene a llenar ese vacío de conocimiento académico, que se da la mano con el conocimiento del oficio. Es decir, que aquí tenemos personas que vienen de la práctica a la teoría, cuando debiera ser a la inversa. En nuestro país nunca había existido una carrera de esta naturaleza. Por eso necesariamente estamos transitando por un camino inédito, y hasta cierto punto experimental, sobre la marcha», destaca el coordinador asistente  del Colegio de San Gerónimo.

«Se trata de una propuesta de alto nivel de transdisciplinariedad. Hablamos de la unión de saberes que vienen de diversos ámbitos del conocimiento: de la arquitectura, la historia, la sociología, la museología, la historia del arte, la arqueología y la economía, por solo mencionar algunos. Y todos deben ponerse en función de los estudios sobre el patrimonio que es muy amplio, que  se puede y debe abordar desde muchos ángulos, perspectivas y sensibilidades diferentes. Esto es lo que le da a la carrera una gran integralidad en su plan de estudios y a la vez un alto grado de dificultad.

«Los estudiantes (todos trabajadores)  tienen que vencer un riguroso plan temático, con un número de horas superior al que tiene este tipo de  cursos. Por tal motivo la semipresencialidad es mucho mayor que la que distingue estas modalidades. De martes a viernes, reciben clases desde las cinco y treinta de la tarde hasta cerca de las nueve de la noche. Y los lunes siempre se les ocupan con diversas actividades dentro o fuera del plantel.

«Para ese día de la semana —agrega el Dr. Félix Julio—  se reserva el espacio de cine-debate por la diversidad cultural, Equilátero. También se realizan actividades organizadas  por la cátedra honorífica Emilio Roig de Leuchsenring perteneciente a la Institución. Otras llegan por la vía de la Academia Cubana de la Lengua, la Academia de la Historia de Cuba, el Gabinete de Música Antigua Esteban Salas o la biblioteca, archivo y fototeca de la Dirección de Patrimonio Cultural de la Oficina del Historiador, con las cuales compartimos espacio en el edificio y la voluntad de hacer por el crecimiento espiritual  de los alumnos».

San Gerónimo  cuenta además con el Museo Histórico Universitario, la Galería de Arte José Nicolás de la Escalera, dos cinematógrafos, varios laboratorios: de biología, de computación,  de restauración de papel, de madera, de metales y otro de arquiometría, una ciencia que el catedrático califica de novedosa y útil para los trabajos del patrimonio.

Asimismo varios de los museos que conforman  la red del Centro Histórico funcionan como unidades docentes del Colegio. «Cuando se enseña, por ejemplo, sobre la conservación de bienes muebles es imprescindible acudir a estas instalaciones, ver como se realiza el montaje correcto de una exposición o cualquier otro elemento de la museología, de la museografía… Participamos también en los múltiples eventos culturales que tienen lugar en La Habana Vieja. Nuestros estudiantes se involucran en el Festival de Música Antigua, en el de Piano o en las variadas exposiciones de arte que se realizan aquí. Todo eso se incluye en su currículo, digamos de extensión universitaria, y por las especificidades de la carrera hace parte del cotidiano de vida de quienes la cursan».

Matrícula: acceso y perspectivas

Al finalizar el año, casi siempre en el mes de diciembre, el Colegio Universitario de San Gerónimo realiza una jornada de Puertas Abiertas. Es una convocatoria para que los interesados visiten la institución y se informen sobre las características de la carrera que allí se oferta. «Esta se  diferencia de los demás cursos para trabajadores por  ser de tipo cautiva. Quiere decir, que a ella solo pueden acceder quienes laboran en la ciudad de La Habana, ya sea en  dependencias de la Oficina del Historiador o  vinculados a la cultura y al patrimonio en sus acepciones más amplias. «Puede tratarse de un trabajador de una emisora de radio, de una biblioteca, galería de arte, museo o cualquier otra institución de la capital que brinde servicios culturales o patrimoniales», esclarece el Dr. Félix Julio.

Luego, en el mes de marzo, los aspirantes realizan una entrevista. «La idea es conocer  sus intereses y aptitudes, sondear un poco cuál es su verdadera vocación. Posteriormente tienen que someterse a los exámenes de ingreso a la educación superior, en las asignaturas de Historia, Matemática y Español. Sobrepasar estas pruebas que se realizan en los meses de mayo y junio es lo que equilibra, hasta cierto punto, el nivel de  quienes solicitan la carrera».

La Escuela-Taller Gaspar Melchor de Jovellanos es una de sus fuentes principales de ingreso. Allí se forma a los educandos en dos niveles: obrero calificado y técnico medio. «Este último, es el que nosotros aceptamos. Es decir que después de dos años, cuando el estudiante recibe una calificación profesional en algunos de los múltiples oficios que se imparten: albañilería, carpintería, yesería, electricidad, cantería, herrería, etc., si  desea continuar estudios superiores y  cumple todo el proceso y los requisitos para  ingresar al Colegio, puede hacerlo».

«Lo ideal sería que en otras ciudades de las demás provincias del país puedan crearse filiales semejantes donde se imparta la licenciatura en Preservación y Gestión del Patrimonio Histórico–Cultural. Espero que en el futuro esta iniciativa se haga realidad en importantes centros históricos de la Isla como Baracoa, Trinidad y  Remedios. De ser así,  nosotros con mucho gusto podríamos asesorarlos a partir de la experiencia acumulada».

«La Facultad de San Gerónimo tiene el objetivo y  las condiciones para convertirse en el centro de referencia nacional sobre los estudios de preservación, conservación, rehabilitación, gestión y manejo del patrimonio histórico cultural  de Cuba», asegura el Dr. Félix Julio Alfonso.

De esfuerzos, logros y perfeccionamientos posibles

Otra de las singularidades del Colegio es contar con un claustro propio muy reducido, integrado por 16 profesores. El grueso de la docencia es asumida entonces por profesionales contratados, que vienen de otros centros o áreas siempre vinculadas al patrimonio. «Esto es algo que quizás en el futuro haya que revisar: la necesidad de contar con un claustro no solo mayor en el sentido numérico sino también en cuanto a su calificación profesional,  aunque vale destacar que el 50% de estos docentes son doctores, másteres o profesores titulares» señala el Dr. Félix Julio. «Pero en verdad necesitamos ser menos dependientes de las contrataciones de profesionales que, si bien han tenido un desempeño meritorio, vienen a nosotros para asumir  una función adicional».

Dr. Miguel Valdés Pérez - Foto: Sureidy Rodríguez
Dr. Miguel Valdés Pérez
Foto: Sureidy Rodríguez

A ese criterio se suscribe el Dr. Miguel Valdés Pérez, vicedecano docente del Colegio quien tiene a su cargo también las asignaturas relacionadas con la Comunicación. «Como somos tan pocos, todos los que conformamos el claustro básico del centro tenemos que alternar docencia y responsabilidades diversas. Ello nos obliga a realizar un esfuerzo mucho mayor para mantener los niveles de autosuperación que nuestra labor exige».

Para este pedagogo la carrera, como todo proceso dialéctico, está llamada a perfeccionarse. «El plan de estudio que hoy tenemos se concibió con la  grandeza del proyecto: hablo de 107 asignaturas y seis años curriculares obligatorios. El modelo actual  la divide en cuatro perfiles, que  abarcan cuatro años que concentran las asignaturas básicas y dos para las disciplinas de especialidad. Es realmente un currículo muy ambicioso, y honestamente, muy cargado para una carrera de trabajadores.

«La revisión y adecuación de los planes de estudio no es algo nuevo dentro de los procesos de la Educación Superior. Es parte misma de la labor de  acreditación y del perfeccionamiento de las carreras. Hay una comisión responsabilizada con la tarea de examinar la carga docente y ajustar  los contenidos, sin dejar de impartir aquellos que originalmente fueron propuestos.

«Hay carreras que por sus propias características no son de convocatoria masiva. Teniendo en cuenta los requisitos de accesibilidad que como carrera cautiva tiene, podríamos temer su finitud, pensar que llegará el momento en que ya no haya una demanda de estudios de la misma en la ciudad. Sin embargo, los estudiantes que pasaron para el  segundo año superan los 30 y una cifra cercana a esa  se inicia este curso. En total la matrícula para el curso 2014-2015 es cercana a los 200 alumnos entre nuevos ingresos y los que transitan desde 2do hasta 6to años.

«Lo cierto es que ya hemos tenido dos graduaciones de la licenciatura. El curso pasado tuvimos la primera con  30  egresados que en su totalidad pertenecían al sistema de la Oficina del Historiador. Este año serán 12 los graduados, de ellos ocho ya realizaron su trabajo de diploma y cuatro fueron diferidos para presentarlo en diciembre. También contamos dos graduaciones del Diplomado en Patrimonio Musical Hispano que coordina  la Dra. Miriam Escudero, directora del Gabinete de Patrimonio Musical Esteban Salas. Además  está activa en su primera edición, y en febrero inicia la segunda, una maestría en Preservación y Gestión del Patrimonio, sin contar los diversos cursos que el colegio ha ofrecido desde su apertura para dar salida a la enseñanza de postgrado.

«Y es que en la actualidad las universidades  no se sustentan en el pregrado. Internacionalmente, este se considera un primer escalón. Las personas muy jóvenes terminan maestrías y doctorados porque en el postgrado es donde está el perfeccionamiento y la licenciatura lo que  da el título para comenzar  a andar.

«El aporte fundamental del colegio es que da respuesta a esa intención de continuidad en la preparación de quienes tienen en sus manos la misión de preservar el patrimonio y la cultura patrios. De  ello  depende algo sustancial que es la identidad, la nacionalidad», sentencia el Dr. Miguel Valdés.

Formados y transformados

Estudiante Náyades B. Jorrín - Foto: Neida Lis Falcón
Estudiante Náyades B. Jorrín
Foto: Neida Lis Falcón

Náyades Blanco Jorrín es estudiante de 5to año en la Universidad de San Gerónimo donde se especializa en Gestión Sociocultural. Hasta allí llegó proveniente del Centro de Música de Concierto. «El paso por este centro ha sido superar mis aspiraciones, porque yo parto de una formación técnica. Me gradué, a los 20 años,  de técnico en Geología, pero la vida me puso en el  camino de la cultura. Actualmente, soy representante de coros infantiles de la ScholaCantorum Coralina».

«En lo particular, tener estas dos experiencias: primero la técnica, a partir  de mis estudios anteriores y ahora la de la gestión sociocultural me han permitido mirar el patrimonio  desde dos aristas. Ahora imbrico todo lo natural que ya conocía y lo histórico cultural. Veo las cosas desde una mirada holística, y me esfuerzo para que la labor de  gestión socio-cultural que realizo armonice, se integre y enriquezca gracias al entorno, al medio ambiente en que se desarrolla. La carrera me lo ha permitido. Aprovecho mejor las herramientas cognitivas  que tenía e incorporo otras que ni sospechaba existieran. San Gerónimo me  ha abierto las puertas y los ojos sobre todo lo que es posible hacer desde mi trabajo».

Laura García Méndez, la graduada más destacada en docencia del curso 2013-2014, habla con sencillez y modestia de aprendizajes, de logros compartidos con sus compañeros de aula. La gratitud emana de esta joven que reconoce cuánto se lleva con ella de sus profesores, de los directivos y del personal de apoyo. «Cada uno nos dejó sus enseñanzas, didácticas  o espirituales».

«Tras seis años de estudio, la academia nos ha transformado: entramos unos y salimos otros, mejorados en todos los ámbitos. Esta es una carrera de perfil amplio, que te nutre. El estudiante recibe mucha información y lo más valioso es que nos enseñaron cómo procesar, articular e integrar ese conocimiento tan heterogéneo a partir de un estilo de análisis que nos acompañará siempre. El hecho de que la cursásemos  ya en condición de trabajadores nos ha dado la oportunidad de valorar y aplicar in situ, desde nuestra práctica laboral, lo que aprendimos en el Colegio. O sea, combinar a diario teoría y práctica Esa es una experiencia invaluable».

Graduada Laura García Méndez - Foto: Sureidy Rodríguez
Graduada Laura García Méndez
Foto: Sureidy Rodríguez

Comprometido con el legado y la memoria de su mentor y predecesor el Dr Emilio Roig de Leuchsenring, Eusebio Leal no descansó hasta ver realizado el sueño de una universidad que permitiera «proyectar el futuro desde el pasado». En este colegio que no descuida tradiciones, que hace cotidianas y multiplicables las reglas de urbanidad, la búsqueda y el disfrute de la belleza como expresara su Maestro Mayor «El patrimonio no es algo muerto». Convoca San Gerónimo «a los que son capaces de soplar vida sobre las cosas, convertirlas en conceptos, en pensamientos, en ideas…». Porque bien lo dice el Historiador de La Habana  «El patrimonio es eso, es guiar, es saber tocar, es saber percibir, es enseñar, como nosotros aprendimos, a las generaciones futuras».

Desde el punto de vista técnico,   los principales beneficiarios de ese magisterio  son quienes llevan adelante la  rehabilitación y restauración del Centro Histórico de la capital cubana. Pero, sin dudas, en la salvaguarda de la identidad individual y colectiva, en la defensa de la nación está su resultado más valioso.

 

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