Jueves
05 de Diciembre de 2019
Cultura

Con Raúl Paz, caminando por La Habana

Llega el hit parade de su impronta musical, dice, y el concierto huele a final. El público lo presiente, suenan los resortes de muchas butacas y hay gente bailando frente a sus asientos y en los pasillos. “… de este carnaval, oh, la lalalala, de este carnaval, oh, la lalalala”, corean; chocan palmas y se mueven caderas, también de las europeas.

Autor: Yoandry Avila Guerra
Fotos: Del autor
Fecha: 20 de Noviembre de 2019

Todo se hace negro y brotan los aplausos en la Sala Covarrubias del Teatro Nacional de Cuba. Una luz amarilla va creciendo y de ella emergela sombra que se agiganta en el centro del escenario a medida que resuenan pasos en los escalones de madera que nacen del backstage. Rizos en la sombra. De la oscuridad brota su dueño. Es jueves 14 de noviembre y todos los aplausos del mundo se congregan en la sala. Los aplausos tienen nombre, Raúl Paz.

Pulóver negro con estrella blanca en el centro del pecho, saluda. Este es un concierto íntimo, dedicado a una ciudad pronta a cumplir su medio milenio de vida, expresa Raúl.

Las canciones del concierto fueron escogidas a través de las redes sociales, acota. «…Habana que espera, sentada en el balcón, a que suba la marea. Habana, tranquila, bañándose en el mar, la luna siempre te mira…», retoza con parte de la letra de la primera canción.

Con Raúl Paz, caminando por La Habana

Unas tres interpretaciones más tarde, explica Raúl que lo bueno del concierto es que las canciones que va a interpretar van a hacer  diferentes a como aparecen en los discos.

Luego a una primera interpretación comenta que el público está demasiado tranquilo (Risas, muchas). Ya después de la segunda  revela que viene una sorpresa: el cantautor Polito Ibáñez comienza en Palabras con «Cada quien se parece a lo que lleva adentro…», y el público enloquece; luego Raúl entona «…Cada quien se descubre al paso del tiempo, y ahora son una historia en algún lugar…» y el público vuelve a enloquecer.

«Estoy sorprendido», dice Raúl y ofrece Bésame, la primera de varias de sus composiciones más añejas. Un duelo de guitarras se roba el show: la de Raúl, carmelita con borde negro; la de su tatuado contrincante, toda negra como su vestimenta. 

Hay dejes afrancesados en las filas de butacas de la Sala Covarrubias. El concierto es una de las actividades del «Coloquio Internacional Víctor Hugo, visionario de la paz», organizado por la institución cultural que lleva el nombre del insigne escritor y forma parte de la Oficina del Historiador de la ciudad capital cubana. Raúl también canta en francés. ¡Oiu, bravo!, gritan desde algunas butacas.

Con Raúl Paz, caminando por La Habana

Raúl habla de su formación como músico clásico y comparte su sueño de hacer una ópera. Su dueto con la soprano italo-cubana Mónica Marziota enardece el escenario y acerca un poco ese sueño.

Llega el hit parade de su impronta musical, dice, y el concierto huele a final. El público lo presiente, suenan los resortes de muchas butacas. El público baila frente a sus asientos y en los pasillos,«… de este carnaval, oh, la lalalala, de este carnaval, oh, la lalalala», corea, chocan palmas y se mueven caderas, también las europeas.

Canta Raúl en su Havanization que se siente bien caminando por La Habana, el público lo valida en vítores y aplausos.

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