Martes
15 de Octubre de 2019
Humor

Conciencia de clase

¿Nunca te han sorprendido fugad@ de turno de clases? Pues mira qué le pasó a estos estudiantes cuando se disponían a faltar a un doble de inglés. #ParaMorirDeRisa. #ChuchoConEstilo

Autor: Yoandry Avila Guerra
Fecha: 19 de Junio de 2019
¿Nunca te han sorprendido fugado de un turno de clases? Pues mira qué le pasó a estos estudiantes cuando se disponían a faltar a un doble de inglés.

el momento en que la espera para entrar a la Heladería Coppelia se hace más insoportable, Javier siempre saca a relucir una de las historias más elocuentes de su repertorio: anécdota que a los reincidentes en la aventura de disfrutar un helado se nos antojaba una leyenda urbana y que él, amante de la dramaturgia, escenificaba a los nuevos amigos en el piquete y extendía en dependencia del público presente, a los límites de la verosimilitud.

En ocasiones el suceso acontece en un día moderadamente soleado; en otras, el sol con su intensidad “raja las piedras”; a veces, los implicados son ocho, una docena o todo su grupo de la Universidad. El motivo de ir a Coppelia era invariable, saltarse un doble turno de inglés.

De la primera vez que escuché la historia, comparto como la recuerdo:

Javier, Ana Carla y René estaban en la cola para la torre de Coppelia. Chucho va y chucho viene. Sin remordimientos de haber acordado el día antes, mediante un papelito que viajó por las mesas de dos de las hileras del aula, saltarse las clases del idioma de Shakespeare, pues aún no llegaban al 30% de ausencias en esa asignatura.

La cola, larga; la tablilla de sabores, invitante como espejismo de desierto: Chocolate, Avellana, Mantecado, Rizado de chocolate, Caramelo, Fresa con y sin bombón, Menta choco (o Choco menta), Coco, Naranja piña, Moscatel, el exótico Guanábana y el tropical y vanguardista Guayaba.

Con mirada fruncida, producto de la miopía y la sorpresa, Ana Carla vio un grupo de ocho personas que se le hacía conocido, y que al acercársele constató eran Fabian, David, María Camila, Alicia, Yanelis, Alejandra, Marlon y Daniela, quienes se les sumaron en la cola.

Ella miró nerviosamente su reloj y vio que faltaba una media hora para el comienzo del primer turno de inglés.

— Al menos la mitad del aula estará presente — masculló.

¿Nunca te han sorprendido fugado de un turno de clases? Pues mira qué le pasó a estos estudiantes cuando se disponían a faltar a un doble de inglés.

Entonces, con la carga dramática de escena que antecede al nudo de la historia, Javier sacó su celular del bolsillo del pantalón y leyó en alta voz un mensaje de texto perturbador de Susana, su compañera de aula: “Pikte tamos en cola. Cancha 21. Alguien??”.

— Caballero, ¿qué cosa es esto? — soltó al ver al resto del grupo — Tú aquí también Amelia, mija, si por ti no nos fuimos todos de aquel turno de Educación Física el año pasado.

— Mijito, tú no dices que hay que tener conciencia de clase y unirnos como Voltus V. Pues aquí estoy, esta es mi formación en V.

Como Moisés guiando a su pueblo, Javier llevó a los de la cancha de 21 a la cola para la torre pues allí tenían mayores posibilidades de entrar primero y, también, se anunciaban más sabores.

Al arribar, una señora que conversaba con el resto del grupo los saludó con efusividad.

— Muchachos, encontré en el suelo del aula el papelito de su iniciativa. Maaaaaraaaavilloso dar la clase aquí. No hay nada como el helado para que fluya la lengua en una evaluación oral — dijo sonriente la profesora García a los atónitos estudiantes.

 

¿Nunca te han sorprendido fugado de un turno de clases? Pues mira qué le pasó a estos estudiantes cuando se disponían a faltar a un doble de inglés.

 

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