Viernes
26 de Abril de 2019
Sociedad

¿Cuánto tiempo durará el tornado? (+ Fotos y Video)

A cinco días de que un sorprendente tornado arrasara con parte del territorio capitalino de Regla, el agua va cogiendo su nivel. Sin embargo, muchos de sus habitantes no dejan de preguntarse qué va a pasar a partir de ahora.

Autor: Yilian Arzuaga Piña y Ana Laura Fernández de Lara López, estudiantes de Periodismo
Fotos: De las autoras
Fecha: 1 de Febrero de 2019
Una calle llena de escombros, en la mañana del 28 de enero surgía como imagen común en las zonas afectadas por el tornado.  Fotos de Yilian Arzuaga Piña y Ana Laura Fernández de Lara López, estudiantes de Periodismo

Por estos días las calles de Regla parecen como sacadas de Twister. Esos espacios vacíos donde antes existían casas, son ahora un recuerdo de los pocos minutos de la noche del 27 de enero que les cambió la vida a tantas familias capitalinas.

Digna estaba tomando una siesta cuando todo comenzó. «Sentí que caían unas piedras en las persianas de madera. Si no llego a levantarme, hubiera salido con colchón y todo por la ventana».

Cuenta que intentó salir del cuarto pero la puerta estaba cerrada por la fuerza del viento. «Me cogió el brazo con el marco y mira el yeso que me han puesto; lo único que se me ven son los dedos. Mi familia y yo nos quedamos ahí hasta que pasó todo. El techo primero ascendió y después fue que se cayó, se despegó por completo de la placa».

Hay quienes como Digna Rosa Valdés sobrevivieron el derrumbe parcial de un edificio. Y hacen el cuento. (Tornado en La Habana)
Hay quienes como Digna Rosa Valdés sobrevivieron el derrumbe parcial de un edificio. Y hacen el cuento.

En Calle Segunda daban las ocho de la noche cuando Lisandra Tieles Santana vio parpadear las luces de su cuarto. «Comenzamos a sentir un viento muy fuerte y mi mamá fue a cerrar la ventana, pero no podía. Empezamos a gritar, los cristales que estaban alrededor de nosotros se rompieron. Creímos que nos íbamos a morir».

Todavía recuerda con miedo sus propios pensamientos del momento, exteriorizados en gritos de alarma. «¡Se está derrumbando el edificio! Yo avisé, y un poquito después, el techo del quinto piso chocó con la pared de mi casa. Entró una ola grandísima de polvo blanco. Cuando todo se calmó tratamos de salir, apartando los escombros. Afuera todo estaba destruido, los postes caídos y las personas como locas por la calle.»

Entre vecinos de Regla todavía se habla de «la gente del quinto piso». El edificio en Calle Segunda, que sufrió un derrumbe parcial de su última planta, guarda historias como la de la señora de 63 años a la que se le escaparon todas sus pertenencias por la ventana, o la del muchacho que puso a su mamá contra la pared y la cubrió con su propio cuerpo justo antes de que le estallaran los cristales sobre la espalda.

En Regla habrá un antes y un después del tornado. Ahora siempre se habla en tiempo pasado. “Esto era la carnicería”.
En Regla habrá un antes y un después del tornado. Ahora siempre se habla en tiempo pasado. “Esto era la carnicería”.

Jóvenes como Yanelis Laura Rodríguez Pérez aún andan por las calles, sin saber muy bien cómo poner en palabras lo que vieron sus ojos aquella noche. «Parecía que se estaba cayendo un avión. Se sentían las piedras, las cosas derrumbándose, el viento demasiado fuerte. Lo que duró fueron segundos, pero cuando salimos, las ventanas de mi casa no tenían metales, el garaje de al lado destruido, y un árbol que parecía que no podía caerse en el piso. Es algo inexplicable. No quiero ni recordar».

La ventana del cuarto donde dormía una bebé de dos meses se desprendió por completo. Su abuelo, Rolando Piña Calderín, relató que no tuvo consecuencias graves, pero su hija sí sufrió algunas heridas en la espalda y en una pierna, además del fuerte golpe psicológico. «Fue rápido a coger a la niña y tratando de protegerla, fue ella la que recibió las heridas», añadió el vecino del reparto Modelo.

Por otro lado, a Fresolina García Armas la sorprendió un ruido muy fuerte mientras encendía una velita en la cocina. «Me abracé a una columna, y todo temblaba. Empecé a llorar y a gritar. Mi hijo me decía: “Mami, un avión se está cayendo”. Yo le respondía: “No mijo, no. No se está cayendo ningún avión, esto es una cosa muy grande”. Pensábamos que era un terremoto, algo desconocido».

Más tarde, Fresolina encontró su garaje sin techo, la puerta de entrada sin marco y todos sus vasos rotos. Al menos hoy vive para contarlo.

Casas de tipología 1, completamente de placa y mampostería, fueron parcialmente destruidas. (Tornado en La Habana)
Casas de tipología 1, completamente de placa y mampostería, fueron parcialmente destruidas.

Sin paredes ni todas las respuestas

Caminar por Regla es ahora como recibir una clase de Historia. «Esta era la carnicería, aquí estaba la bodega…» Muchos terrenos vacíos son marcas que el inesperado tornado dejó tanto en el municipio como en sus habitantes, que todavía no acaban de acostumbrarse a la idea de haber vivido semejante experiencia.

Algunos rezan porque no llueva para que sus casas sin techo no sufran más estragos. Otros aún están talando árboles caídos en los jardines, y hay quienes sencillamente esperan, sentados sobre los escombros, a que alguien venga a traerle noticias actualizadas sobre los materiales, las donaciones o si ya saben a dónde los llevarán a vivir.

La desesperación por tener una respuesta es constante en cada familia afectada. En el reparto Modelo, Alfredo Echarry Campos escuchó por la radio que iban a situar los materiales en el municipio, pero no tiene seguridad de que sea así. Según se informó, «se ha decidido bonificar en un 50 % el precio de los materiales de la construcción» que necesitan los damnificados. Pero no todos lo saben. «Directamente nadie nos ha dicho nada. Y como no tenemos corriente, no tenemos acceso a la información».

Unas cuadras más allá, en el reparto Guiteras, Geriarna Farías Borrego se peina lentamente bajo un techo remendado con tablas y papel. «Mis hermanos y mi padrastro los pusieron para cubrirnos. Con eso pudimos resolver algo. El delegado de la circunscripción ayer estaba por aquí. Le pregunté si nos iban a dar algo para reparar el techo, y me dijo: “No sé, hay que esperar a ver”».

Maikol Lázaro Mendoza sigue durmiendo en su casa sin placa, con la frustración permanente de que solo habían pasado tres meses de estar construida. Él también espera que suceda algo, como todos los demás. «El primer día pasaron, apuntaron y ya. Pasan varias personas, apuntan, pero nadie dice nada de los materiales».

“Parecía que una bomba atómica había caído”, recuerdan los pobladores. (Tornado en La Habana)
“Parecía que una bomba atómica había caído”, recuerdan los pobladores.

Sin embargo, parece que la paciencia se agota, — aunque en verdad existan ciudadanos que no tengan claridad en los procesos ni toda la información — . Juan Carlos Álvarez Valdés, delegado de la circunscripción 23 del Reparto Colina, asegura que ya el municipio tiene una cantidad determinada de materiales para empezar a distribuirse a partir de este jueves 31 de enero.

«Se están priorizando el cemento, tejas, arena, polvo de piedra y recebo. En el caso de ventanas y puertas no se sabe cuándo llegan. En el consejo de Loma Modelo tienen todas las defectaciones de las viviendas; ahí se están haciendo fichas técnicas por medio de las cuales se mandará al rastro a buscar el material», agregó.

En cuanto a la electricidad, los reglanos seguirán durmiendo a oscuras por un tiempo más; pero no se sienten demasiado preocupados por esto, son testigos del trabajo intenso de los linieros en una situación donde los perjuicios fueron enormes.

María de los Ángeles Velázquez vive junto a otras 26 personas en su casa del reparto Leonardo Valdés, y se muestra llena de agradecimiento por la atención que les han brindado. «Nos dijeron que se va a dar ayuda. Están tratando de agilizarlo todo, aunque los daños fueron muy grandes. Debemos tener paciencia; Etecsa y la Unión Eléctrica están trabajando hasta de noche. Ayer a las diez todavía esos compañeros estaban subidos en los postes arreglando la electricidad».

En la cuadra Colina, Juan Carlos Álvarez asegura que el problema eléctrico debe estar arreglado para el viernes. Las conexiones telefónicas se restablecieron en la zona el día antes, debido a que no hubo tantas afectaciones en esa parte del territorio.

El agua va tomando poco a poco su nivel en algunas zonas del municipio. A veces no es suficiente. Para muchas personas no es indispensable hablar por teléfono o tener el refrigerador trabajando, cuando ni siquiera conservan cuatro paredes y un techo en el que refugiarse.

En algunos momentos solo queda el consuelo humano y el apoyo. (Tornado en La Habana)
En algunos momentos solo queda el consuelo humano y el apoyo.

Hambre de honradez

Otro asunto sensible en Regla es la situación de la comida. Las autoridades de diferentes organismos del sector alimentario habilitaron puestos de venta a precios módicos para atender a los damnificados. Pero la insensibilidad de algunos diluye las buenas intenciones de otros tantos, y nubla el panorama con malas interpretaciones sobre el gobierno, de lo que fueron actitudes de personas totalmente corruptas.

Gerarnia Farías suspiraba con resignación cuando nos relató el incidente. «Al principio estaban castigando con los precios. Las cajitas estaban a 20 y 25 pesos. Después vinieron unos inspectores y las pusieron al precio que tenía que estar».

María de los Ángeles, vecina de Regla aclaró que ese percance se arregló el mismo día, y el trabajador que incumplió fue sancionado inmediatamente. Además, añadió que otros centros gastronómicos estatales se encargaron de traer meriendas y comidas.

«Se paró un carro de una empresa de otro municipio y nos preguntaron la cantidad de personas. En esta vivienda somos 27, y a cada uno le dieron una cajita de comida, gratis. Todo el mundo no tiene el dinero para comprar alimentos ahora mismo. Hubo personas que lo perdieron todo».

Sin embargo, muchos habitantes de Regla también se sienten profundamente agradecidos con las donaciones de cientos de personas que se han acercado desde otras regiones capitalinas a prestar su ayuda.

Los cuatro hijos de Dianca Elena Silva están vestidos gracias a los donativos de estudiantes universitarios. Otros como Ivet Nagues se sienten bendecidos por contar con la ayuda de cuentapropistas y colaboradores de iglesias de diferentes cultos, quienes están ayudando con comida y agua, incluso bajo la frustración de no poder llegar a todos los que lo necesitan.

En los techos de algunas casas fueron a caer escombros y partes de otras viviendas que el tornado destruyó. (Tornado en La Habana)
En los techos de algunas casas fueron a caer escombros y partes de otras viviendas que el tornado destruyó.

Mi casa caída, pero mi casa

En la Sierra Chiquita (como popularmente también se le conoce a Regla), hay vigas y escombros allá donde hace apenas cinco días se levantaban viviendas. Decenas de familias no tienen a dónde ir. Se mantienen recibiendo el resguardo de vecinos y amigos. Si bien están conscientes de que esa ayuda, aunque incondicional, también es temporal.

El gobierno cubano les proporciona a los damnificados un refugio en albergues donde pueden quedarse hasta que la situación de sus viviendas se resuelva. No es decisión fácil. Los vecinos conocen la dura vida que se lleva en dichos lugares, y se rehúsan a dejar las pocas pertenencias que les quedan, incluso si se trata de paredes caídas y tejas rotas.

Magalis de la Cruz Badía vive en el tercer piso del edificio de Calle Segunda. El apartamento se quedó sin balcón y no puede acceder a las pertenecías por peligro de derrumbe. Ella y sus dos hijos están quedándose con unos vecinos; se niegan a albergarse. «Nos propusieron ir para el Liceo de Regla, pero yo no voy. Soy diabética, hipertensa y tengo problemas del corazón. No puedo meter a mis hijos en un lugar como ese. Ahora estamos en casa de vecinos. Las personas te ayudan, por unos días. Todo el mundo tiene sus necesidades. Con el tiempo, ya molestas. No todos tienen dónde quedarse y dentro de poco, puede que estemos en la calle».

En el quinto piso no quedó nada del apartamento 25. María del Carmen Izquierdo Lara fue de las reglanas más afectadas, al perderlo todo excepto su vida y la de sus familiares. Está recibiendo apoyo de amigos de su iglesia; como para otros tantos, la idea de un albergue suena tan terrible como el estado actual de su vivienda.

«El presidente del gobierno del municipio nos comunicó que podíamos irnos para el albergue del Liceo de Regla. No obstante, mi hijo fue hoy y el lugar no tiene condiciones. Lo poco que pudimos salvar me lo van a llevar allí. El ambiente no es bueno. No me voy para ningún albergue», repetía María del Carmen con seguridad.

Sus hijos y ella esperan sentados en una terraza vecina frente a su edificio, sin tener noticias claras. «No nos han dicho qué van hacer con nosotros. Lo único que sabemos es que van a demoler el piso y la reconstrucción la va a hacer el Ministerio de la Construcción».

Poco a poco, pedazo a pedazo, se intenta limpiar y volver la relativa normalidad. Aun cuando nunca será como antes. (Tornado en La Habana)
Poco a poco, pedazo a pedazo, se intenta limpiar y volver la relativa normalidad. Aun cuando nunca será como antes.

Cuando todavía queda pendiente una cifra considerable de viviendas afectadas por desastres en años anteriores, es difícil de alcanzar una visión clara y definida temporalmente para los reglanos y todos los afectados por el paso del tornado.

La frase «hay que tener paciencia» es la palmada de consuelo en el hombro que se dan unos a otros. El soporte gubernamental ha llegado, la ayuda humanitaria también. Las iniciativas ciudadanas de apoyo todos los días anclan. Pero en verdad, nadie sabe una respuesta exacta. ¿Cuánto tiempo durará el tornado?

Los carros fueron destruidos como piezas de legos Los carros fueron destruidos como piezas de legos
Los carros fueron destruidos como piezas de legos

 

¿Cuánto dura un tornado?, se preguntan algunos ciudadanos ¿Cuánto dura un tornado?, se preguntan algunos ciudadanos
¿Cuánto dura un tornado?, se preguntan algunos ciudadanos

 

El gobierno y las autoridades movilizaron todos los recursos para restablecer el servicio eléctrico y telefónico lo antes posible, así como la recogida de los escombros. El gobierno y las autoridades movilizaron todos los recursos para restablecer el servicio eléctrico y telefónico lo antes posible, así como la recogida de los escombros.
El gobierno y las autoridades movilizaron todos los recursos para restablecer el servicio eléctrico y telefónico lo antes posible, así como la recogida de los escombros.

 

Una vela, un poco de luz, es a veces lo único que salva. Lo demás, apretujar el espíritu y “echar para adelante”. Una vela, un poco de luz, es a veces lo único que salva. Lo demás, apretujar el espíritu y “echar para adelante”.
Una vela, un poco de luz, es a veces lo único que salva. Lo demás, apretujar el espíritu y “echar para adelante”.

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