Jueves
09 de Abril de 2020
Sociedad

Cuba: ciencia, tecnología y la cuestión agroalimentaria. ¿Quién hala a quién?

De entre los temas analizados por las Comisiones Permanentes de Trabajo de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), previo a su III Período Ordinario de Sesiones de su IX legislatura, estuvo el espinoso tema agroalimentario.

Autor: J.S. Elcano
Fotos: Tomada de misiones.minrex.gob.cu
Fecha: 18 de Diciembre de 2019
Cuba: ciencia, tecnología y la cuestión agroalimentaria. ¿Quién hala a quién?.  Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP).  Logo tomado de misiones.minrex.gob.cu

Importantes ámbitos de la vida nacional son evaluados por las Comisiones Permanentes de Trabajo de ANPP: económicos, atención a los servicios, industria, construcciones y energía; salud y deporte; temas constitucionales y jurídicos, atención a la juventud, la niñez y la igualdad de derechos de la mujer; defensa nacional y orden interior, relaciones internacionales, educación, cultura ciencia tecnología y medio ambiente y cuestiones agroalimentarias.

Ante las comisiones dedicadas a los seis últimos temas, fue presentado informe de un «Estudio sobre la aplicación de la ciencia, la tecnología y la innovación en la producción de alimentos», que tuvo el objetivo general de evaluar desde la visión de las bases productivas, en qué medida se introducen los resultados de la ciencia y la tecnología en la producción de alimentos y cuáles son las causas fundamentales que afectan dicha introducción.

Tal investigación es, según sus ejecutores, «un ejercicio de fiscalización y control en bases productivas ─11 entidades contabilizadas─, para indagar sobre los elementos de gestión en la introducción de los resultados; identificación de las demandas de investigación e interrelación con las instituciones científicas.

La pesquisa analizó los mecanismos y planificación de los elementos financieros y de inversiones y buscó respuesta a qué está pasando con el potencial científico de la base productiva y algunas de las causales según los resultados finales.

Siete elementos se tuvieron en cuenta: opiniones acerca de las políticas de ciencia y tecnología del país; de los organismos involucrados en estas  política y la prioridad de ellos en la implementación de resultados; la existencia de una cultura en la percepción de la ciencia; existencia o no de  un marco legal para evaluar los diferentes actores  en la gestión,  la cultura de los cuadros para asimilar y promover la aplicación de la ciencia  y finalmente las condiciones organizativas para la implementación de los resultados científicos.

De modo general se obtuvo como resultado opiniones sobre el  insuficiente financiamiento empresarial para las inversiones necesarias y priorizadas; falta de definición de la demanda estatal y empresarial; falta de visión y preparación de los cuadros,  tanto del sistema empresarial, como los de la administración pública,  que terminan desestimando el papel de los resultados  de la ciencia en la producción de alimentos e  insuficientes mecanismos de gestión que permitan introducir los resultados de la ciencia.

Para varios diputados «sí existe una base investigativa pertinente sobre el uso del encadenamiento productivo y el próximo paso deberá ser profundizar el marco legal que ayude a introducir mejoras tecnológicas en la producción de alimentos a partir de indagar qué instituciones tienen acceso y cómo al financiamiento bancario.

Casi todos los diputados coinciden en que «no siempre se tiene en cuenta tener el capital humano y urge incluir el papel de las universidades, para reforzar la gestión de las bases productivas, CCS y CPA, por ejemplo. Hay resultados de muchos años, que sigue siendo activos y ya no se asocian a la ciencia y por otro lado si los resultados de las ciencias médicas llegan más rápidos a la ciudadanía, cómo llegan a las cooperativas los resultados de la ciencia que pueden generalizarse.

«No siempre la demanda está bien fundamentada y falta una cultura sobre la necesidad de una plataforma comunicacional, que pueda difundir buenas prácticas. Cuba ha desarrollado productos y tecnología, pero no siempre prefieren lo cubano y hay que exigir vías que promuevan el uso de resultados nacionales; cuando hablamos de cultura, no solo debemos referirnos a los productores, sino también a los cuadros».

Algo parece ser el punto de partida ¿Pueden la ciencia, la tecnología y la innovación mover el complejo mundo agroalimentario cubano?

 Sí pueden, pero los caminos no se hacen solos.

A la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) le toca desbrozar buena parte de la vía.

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