Lunes
03 de Agosto de 2020
Deporte

Cuba en el Mundial de balonmano femenino: ¿objetivos cumplidos?

Autor: Duanys Hernández Torres, especial para Alma Mater
Fecha: 19 de Diciembre de 2019

Cuba llegaba al 24 Campeonato Mundial de Balonmano femenino de Kumamoto, en Japón después de obtener el único cupo en el torneo Norca celebrado a mitad del año en México.

El equipo tenía dos objetivos bien precisos. En primer lugar, superar el lugar 23 alcanzado en la cita de Dinamarca 2015, que había marcado la última participación mundialista de la selección antillana. Antes habían concluido en el lugar 21 en Noruega-Dinamarca 1999 y en el 22 en Brasil 2011. ¿Sería posible entre 24 equipos participantes?

La otra tarea parecía más complicada. Cuba nunca había ganado un juego en la fase de grupos en sus tres anteriores presentaciones, y quería hacerlo en la tierra del Sol naciente. Pero en el grupo A, donde fue enclavado junto a cuatro selecciones europeas, tal aspiración se convertiría en una tarea titánica.

La fase de grupos

El equipo dirigido por Jorge Coll arrancó con abultada derrota de 16-47 ante una potencia como Noruega, que llegaba como subcampeona del orbe, y con tres títulos olímpicos en sus vitrinas.

Una pobre 30% de efectividad en los tiros con Lisandra Lussón y Yarumy Céspdes como las máximas anotadoras con tres dianas cada una fue todo el gasto ofensivo de Cuba.

El segundo duelo las enfrentaría a Serbia, bronce en la cita mundialista de 2013, y otro gran escollo. Ante las balcánicas tuvieron una mejor efectividad que en su primera salida con un 54% de eficiencia por un elevadísimo 72% de sus rivales. Sin embargo, cedieron 27-46, por lo que la defensa seguía como la asignatura pendiente.

La estelar Eyatne Rizo fue la máxima anotadora por Cuba en ese duelo con seis goles. La secundaron la villaclareña Jennifer Amanda Toledo y Shakira Robert con cuatro cada una.

El tercer tope las enfrentaría ante Holanda, bronce en la versión de 2017 y subtitular mundial en 2015, por lo que se auguraba otra derrota. Esta vez cedieron con abultado 23-51 con otra pobre efectividad del 41 %.

Por Cuba la máxima anotadora en este juego fue Yarumy Céspedes con cuatro goles seguida por Yuni Camejo y Lisandra Lussón con tres cada una, en una ofensiva bien repartida en la que once jugadoras marcaron al menos una diana.

El cuarto equipo europeo en fila sería Eslovenia, ante el que mostraron una buena cara en el primer tiempo, al ceder 15-17, pero se desinflaron en el segundo (11-22), y cedieron con pizarra final de 26-39. Otra vez Eyatne Rizo con siete goles fue la líder del conjunto antillano

La posibilidad de la victoria en el grupo únicamente era viable ante Angola, campeón africano y con presencia olímpica ininterrumpida desde Atlanta 1996 y en Mundiales desde 1990. Cedieron ante las africanas (finalizaron en el lugar 15 de la justa) con pizarra de 30-40, y el primer objetivo no fue cumplido.

La ronda de consuelo

No le quedaba otra opción al equipo dirigido por Jorge Coll que disputar los lugares del 21 al 24 junto a Australia, China y Kazajistán, los restantes sotaneros de grupos.

Las cubanas arrollaron 45-25 a las australianas con siete goles de Lorena Téllez y Shakira Robert respectivamente, mientras Yarumy Céspedes y Nahomi Márquez marcaban seis dianas cada una.

Con este éxito garantizaban mejorar el puesto 23 alcanzado en 2015, y tratarían de igualar su mejor labor histórica en campeonatos mundiales: el lugar 21 en Noruega-Dinamarca 1999.

El partido ante Kazajistán fue trepidante, al punto de que terminó empatado a 29 goles en el tiempo reglamentario cuando Cuba llegó a tener una ventaja de 21-17.

En los penales, el equipo que dirige Jorge Coll derrotó a las asiáticas cuatro goles por dos. La portera Indiana Cedeño se convirtió en la heroína del encuentro, al parar primero un penalti a Mariya Sitnikova, y luego salvando magníficamente con su pierna izquierda extendida contra Valentina Sitnikova.

Igualó la selección antillana su mejor actuación histórica, y superó en dos lugares lo conseguido hace cuatro años. Pedirle más a un conjunto bastante joven, con solo tres atletas bien experimentadas y seis contratadas en ligas europeas, sería demasiado.

El grupo se tornaba infranqueable, pero las dos victorias finales dejaron una buena sensación. Varias jugadoras jóvenes como Jennifer Toledo de apenas 19 años, Liliamnis Rosabal con 20 así como Yarumy Céspedes y Shakira Robert, ambas de 23, mostraron su talento en este torneo vitrina.

El balonmano cubano sigue por el buen camino pese a perder los cinco juegos en su llave clasificatoria. La distinción para la portera Niurkis Mora como mejor atleta de deportes colectivos de Cuba durante 2019 es otro logro importante y un gran reconocimiento a la labor del equipo. Este deporte patentiza su recuperación paulatina.

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