Jueves
27 de Abril de 2017
Cultura

De Trajano… y su Columna

Autor: Miriam Ancízar Alpízar
Fotos: De archivo
Fecha: 10 de Marzo de 2017

Fue el primer emperador romano nacido fuera de la Península itálica (en la actual Sevilla). Era cónsul y gobernador cuando el Senado lo eligió para suceder a Nerva, quien fuera nombrado emperador ya anciano y al no tener herederos, lo adoptó como hijo. Trajano, entonces, lo sucedió a su muerte. Marco Ulpio Trajano lo nombraron, y  se destacó sobre todo por sus campañas militares, pues fueron muchas las batallas ganadas. La más famosa sería la de la Dacia, hoy territorio entre Hungría y Rumania.

Fue continuador de la política paternal de su antecesor, pues aumentó el auxilio para niños necesitados con la intención de mejorar la natalidad, que había descendido. Pero  también… —ya saben, no todo es perfecto— Trajano hizo estallar la capacidad financiera del Imperio con sus cruzadas militares. Bajo su mando, el territorio romano alcanzó su máxima extensión.

Con tiempo para adoptar y designar como heredero a su sobrino Adriano, murió cuando regresaba de las campañas contra los partos. A su fallecimiento, fue nombrado Optimus Princeps. Sus cenizas fueron trasladas a Roma y depositadas en una cripta, dentro de una urna ¡de oro! bajo la Columna Trajana. Obra grande para un grande, diría yo. Esta columna, situada en el  Foro de Roma, es un canto a la vanidad, a la presunción… ¡a la egolatría! ¿Cuántas veces aparece Trajano en su Columna? Pues… ¡Nada menos que 59 veces! Na’, que de que los hay… los hay.

Pero, volviendo a lo serio, en el monumento se representan las campañas de la Dacia, con un bajorrelieve en espiral de más de 2 500 figuras que describen desde la preparación de la guerra hasta el triunfante retorno a Roma y, por supuesto, ¡con una estatua de bronce del emperador en su cúspide! Esta fue sustituida, más tarde, por una de San Pedro, dizque para santificar el monumento.

¡Ah! y, otra curiosidad, Goethe subió los 185 escalones interiores en 1787 para «disfrutar de unas vistas incomparables». La columna de 38 metros de alto fue erigida por el arquitecto Apolodoro de Damasco, amigo y colaborador de Trajano y quien ya había tenido la manera de destacarse al construir un puente sobre el Danubio para poder alcanzar la gloria en la —nombrada y renombrada— batalla contra los dacios. Este puente asombró a todos, pues tenía una longitud de 1 478 metros y se apoyaba sobre 20 pilares ¡Una bicoca! Y bueno, el espacio se termina, aunque no las cosas de grandes… y a lo grande, ya volveremos.

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