Lunes
03 de Agosto de 2020
Deporte

Del béisbol, y otros cuentos para no dormir *

Autor: Mayli Estévez Pérez
Fecha: 2 de Marzo de 2016
La última, es la confesión de Víctor Mesa, actual DT de los Cocodrilos de Matanzas, de retirarse como manager en la Serie Nacional. (Foto: Internet)

El béisbol cubano ha llegado al punto donde las únicas notas que genera son de fugas, trifulcas y retiradas intempestivas. De entrevistas donde las glorias de antaño se desahogan en improperios y «verdades a medias» con el periodista de turno, y donde las glorias presentes, bueno, no están presentes.

El punto es que lo identitario se ha ido por el caño, pero no se fue solo, buena parte de los encargados de la limpieza de lo nuestro la han ensuciado más. La Serie Nacional, no solo no le importa a más de medio país, si no que se escuda en chanchullos y otros cuentos para mantenerse a flote. Y quienes manejan sus hilos prefieren callar, antes de esclarecer posturas o explicar decisiones. Y no es del todo culpa del Comisionado Nacional, Heriberto Suárez, a quien en un final le soltaron la bomba en las manos y no le dijeron cómo apagarla. La inocentada de Suárez fue suponer que no iba a explotar.

Pero suceden hechos y nadie con oficialidad (dígase con el puesto adecuado para dar respuestas) quiere poner el valiente. Como cuando Víctor Mesa incluyó en la pre-nómina de los Cocodrilos, al sancionado Demis Valdés y el entonces comisionado Higinio Vélez —que llegaba para la foto de rigor en Villa Clara— disponía no dar entrevistas a la prensa. O cuando el manager Alfonso Urquiola, destapó la caja de pandora, dio pelos y señales, puso el dedo en la llaga y lo más que despertó fue un «regaño» por mostrar el pecho, literalmente, a las balas.

Está el caso más mediático en lo que va de año en Cuba. Se le quedan en Dominicana, su principal estrella, el codiciado y también consentido por ellos, Yuliesky Gurriel, más el hermanito pequeño, y la Comisión Nacional, en la persona de nadie, ha dicho ni «esta boca es mía». ¿La directriz cuál fue? Reproducir la escueta nota, mal redactada. Lo único que han hecho respecto al béisbol en las últimas décadas es callar.

¿A qué le temen? ¿A perder los privilegios que tan lúcidamente denunció Urquiola en su entrevista? ¿Acaso los tantos compromisos que se acumulan por años en las direcciones nacionales no son ciertos? La opinión pública nacional es demasiado conocedora para presumir que el silencio es la respuesta más acertada. No obstante desde algunos medios hace años que se reclaman declaraciones atrevidas, que se aparten del discurso trillado y se acerquen más a la realidad que vive Cuba y sus deportistas. Y sin embargo, no se mueven.

La última, es la confesión de Víctor Mesa, actual DT de los Cocodrilos de Matanzas, de retirarse como manager en la Serie Nacional. A esta confesión le sumó el villaclareño una serie de razones, medios que sí, y medios que no. Casi de inmediato la Dirección Provincial del Béisbol en Pinar del Río, hizo circular la contraparte de la historia, calificando al manager de Matanzas en algo menos que falso. «Cualquier otro criterio, no se corresponde con la verdad», concluía la versión pinareña del «tira y encoge» en las afueras del Hotel Pinar.

Si Víctor Mesa dijo que «en Pinar terminé siendo multado por tener un problema con un muchacho que me insultó con lo peor que se le puede insultar a un hombre, y mi hijo fue atacado por un individuo». La Dirección Provincial le respondía con un: «Víctor (...) agredió físicamente, con golpes en el rostro, a dos estudiantes que pasaban en ese momento, y nada tenían que ver con lo sucedido (...) Quedó mostrado, mediante testigos presenciales, que el compañero Víctor Mesa agredió al joven de 18 años. En ningún momento su hijo Víctor Víctor fue agredido».

Finalmente un ente oficial da respuestas coherentes y deslinda responsables con claridad. Incluso, colegas pinareños, me confiesan que la demora de la nota —debió salir antes de las declaraciones de Mesa— sucedió porque no estaban todos los datos para redactarla, pero que la intención de la directiva beisbolera allá, era publicarla con premura.

No obstante, esta vez, y aunque parezca el monstruo de la laguna, no es Víctor Mesa. Hay que girar el debate hasta otro punto que no sea el «show man». Si se va o se queda es una decisión personal. Si lo acosan fuera y dentro de un estadio, criterios habrá de por qué. En una mirada rápida, quien le haya seguido el rastro al 32, desde que era el más común de los mortales, saben que no fue santo, ni es el más «oídos sordos» del béisbol cubano. Pero repito, otra vez la situación no debe quedarse entre «amantes» y «críticos» del 32.

Entre el Lobo, y la Caperucita, entre el bueno y el malo. Es muy cierto, que la pelota cubana es un reflejo de cómo anda la sociedad. A los estadios entran personas en elevado estado de embriaguez, e incluso se bebe alcohol dentro. Se grita de todo, se ofende, se pasa el límite de lo permisible para cualquier oído humano. La alegría del juego se reemplaza por la rabia. Lo más común es que, en las gradas, alguna trifulca te arruine el día.

Eso es fuera, dentro del terreno, igualmente sobran las palabrotas, y la guapería barata entre jugadores, manager o árbitros. Nadie se puede vestir de víctima en esta historia. Hasta los periodistas y comentaristas han sufrido la agresividad de estos hacedores de equipos, o figuras del pasatiempo nacional. Lamentablemente muchos colegas evitan denunciar estos sucesos como corresponde.

En los estadios cubanos hay poco que buscar, al menos en los que todavía funcionan como sede de un partido de béisbol, porque el Sandino de Villa Clara mantiene sus luces prendidas pero para espectáculos musicales. De hecho ha prendido más las luces para el show cultural que para el deportivo.

Lo preocupante es que si no hay béisbol de calidad dentro de los estadios, qué se encuentra entonces. Pues además de docenas de fieles, lo que expuse anteriormente.

Lo mejor de la pelota cubana no está en Cuba, y va desde los jugadores hasta los técnicos. Aquí se han quedado los recuerdos y la rabia de lo que no está, de lo que «no me dan». También se quedaron algunos de esos tristes personajes que viven de su nombre y de sus bienes, a los que les aterran los cambios. El béisbol cubano se volvió chisme de pasillo, cotilleo de comadres y pasto para bravucones. Con razón las únicas notas que genera son de fugas, trifulcas y retiradas intempestivas. Ni un rayo de luz. ¿Quién nos salva?

 

*Tomado de la página web de Vanguardia

 

Comentarios

Carlos Alejandr... (no verificado)
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16 Enero 2017 - 1:25pm
Granma este año es el lider tiene todas las condiciones
alexis (no verificado)
Imagen de alexis
2 Marzo 2016 - 8:29pm
Lo mejor que le pueda pasar al béisbol cubano es que Víctor Mesa no dirija más, esta de ejemplo de disciplina y hace todo lo contrario es el primero en indisciplina, ataco a dos muchachos inocentes y recibe una sanción administrativa, hasta cuando los consentimientos parece que le sabe algo a alguien arriba, donde está la justicia para esos muchachos, ojo esta al hacer lo mismo que el bien llamado Clan Gourriel.
Kamaz (no verificado)
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7 Marzo 2016 - 7:40am
Matilde a eso que usted llama comentarios inapropiados son en realidad la verdad sobre la pelota cubana hoy, y que lo haga una figura como Urquiola adquiere más dimensión porque es una estrella de ésta pelota una gente que la lleva por dentro, porque fíjese para el en lo personal hubiese sido más fácil estar en el extranjero con un contrato estelar y no pasando trabajo aquí dirigiendo un equipo provincial, usted dice que nunca ha visto a nadie ofenderlo, bueno entonces pregunte porque lo quitaron de director del equipo nacional sin haber perdido y sin darle una explicación, y como esa otras muchas cosas más, decir la verdad no es ofender, lo demás es hacer lo que la DNB, callar para seguir disfrutando sus privilegios.
matilde ramos (no verificado)
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2 Marzo 2016 - 8:27pm
El único que abrió la caja da pandora haciendo comentarios inapropiados sobre sus propios colegas, es este señor que lamentablemente ha propiciado que los marginales tomen como propias las declaraciones y asuman actitudes provocativas y poco hospitalaria que distan de la hospitalidad y el respeto al adversario que siempre ha mostrado el noble pueblo pinareño. Urquiola tiene complejos eso lo mostro en la entrevista nunca he visto a nadie ofenderlo el si ha ofendido incluso a los periodistas, es realmente lamentable y penoso que una gloria del deporte haya caído en ese bache, y usted se hace cómplice con su comentario en este artículo realmente dan pena los dos, pinar del rio campeón.
Pancholo (no verificado)
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2 Marzo 2016 - 10:50am
Tenía que salir de la FEU este comentario que las canta claras. Todos los demás críticos se han ido opacando hasta Cubadebate que dejó que Michel que era el más leído dejara de escribir. Y que hay de las palabras de Raúl de la necesidad de la crítica? Lo peor es que el nuevo ministro y el nuevo director perdieron la oportunidad de revolucionar el estado de cosas que encontraron y ya están comprometidos por la lentitud con que actuaron. Veremos cómo sigue este largo cuento que afecta a todo un pueblo.
Pablo (no verificado)
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2 Marzo 2016 - 10:14am
Habría que revisar las estadísticas que da la página www.beisbolcubano.cu porque ya quisieran muchos países tener la asistencia que tienen nuestros estadios para cualquier serie que programen de cualquier deporte, sin contar que la inmensa mayoría de los nuestros se desarrollan en días y horarios laborales y que para los que callan tanto ni para nadie, incluida la prensa, este constituye un espectáculo. La pelota no necesita salvación, la llevamos todos dentro, lo que requiere es organización, tratarla como se merece por quienes confiamos en algún momento lo hicieran.

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