Domingo
27 de Mayo de 2018
Deporte

Deportes electrónicos «Entre el ajedrez y el fútbol»

Autor: Oday Enríquez
Fotos: Tomada de havanatimes.org
Fecha: 28 de Diciembre de 2017
Considerado como el ajedrez del siglo XXI, debido a su cualidad de potenciar el juego de estrategias, el Dota 2 gana popularidad entre los gamers en Cuba.  Foto Tomada de havanatimes.org

Considerado como el ajedrez del siglo XXI, debido a su cualidad de potenciar el juego de estrategias, el Dota 2 gana popularidad entre los gamers en Cuba

El uso de los videojuegos en nuestro país ha ido ganando espacios en los últimos años. Llamados deportes electrónicos por el despliegue de habilidades y estrategias en una competencia, juegos como el World of War Craft o el Dota, se insertan entre las opciones recreativas de los más jóvenes.

Específicamente el Dota, en sus segunda versión, consiste en desarrollar estrategias de acción en tiempo real, y entre sus principales valores está el desarrollo del intelecto y el trabajo en equipo.

Dota 2

Giampiero Tonali Pichs, de 17 años, cursa el primer año de la carrera de Telecomunicaciones en la Universidad Tecnológica de La Habana (Cujae), y es el organizador general de la Liga Cubana de Dota (LCD) y la Agrupación de Deporte Electrónico en Cuba (ADEC) en La Habana.

Para él, como para muchos otros, el Dota 2 forma parte importante de su vida. Según su opinión, «Dota es una combinación entre ajedrez y fútbol, o básquet, debido a que no se desarrolla por turnos, ni hay necesidad de un dinamismo de tiempos. Es, sobre todo, velocidad de reacción, presión y ese tipo de habilidades. Tiene varios niveles de complejidad: estratégico, táctico, individual y de grupo. El reto está en la capacidad de reaccionar más rápido, percibir la acción enemiga y adelantarse a su estrategia».

En Cuba Dota 2 se juega en modo Capitán. Esto consiste en prohibir jugadores, héroes del juego. Consta de un mapa con tres centros y un ejército se enfrenta en el medio del mapa. Cada senda tiene sus torres para llegar a la fortaleza principal, y para alcanzar el centro debes destruir las torres. Cada jugador controla una unidad, es decir, un héroe, que tiene habilidades y funciones únicas. La combinación entre dichos héroes es la que marca la estrategia. En esta modalidad se eligen 5 héroes que jugarán y se prohíben 6 héroes por turnos.

Para llevar a cabo todo el despliegue de estrategias se ha desarrollado lo que se conoce como comunidades Dota, las cuales se crean a partir de un servidor del juego que conecta a los usuarios.

 «En el caso del Dota 2 es distinta porque es como jugar fútbol, puedes ir a jugarlo en la calle pero también puedes ir a un estadio y  ver el juego. De la misma manera se desarrollan estos deportes electrónicos. Se establecen dos áreas, una donde juegan los equipos y otras para los espectadores. Por medio de una conexión entre ambos, hay comentaristas y analistas dentro de los espectadores», comenta Giampiero.

En terreno cubano

El juego, creado por la empresa Valve, se ofrece gratis. Pero para recrearlo debe estar conectado a internet. «En Cuba, debido al poco acceso, no existe la posibilidad de desarrollarlo online. Para jugarlo, los usuarios descargan un cliente pirata y así obvian la desconexión», afirma Giampiero.

A pesar de ello, la comunidad Dota ha establecido vínculos con algunos sitios que les facilitan las condiciones. Proyectos e instituciones como Kcho Estudio Romerillo y el Palacio Nacional de Computación han permitido el desenvolvimiento de las ligas y  torneos. «Específicamente el Dota ha tenido su trayectoria en muchos locales como el Cine Yara, la Fábrica de Arte, el Bertold Bretch, Cine Riviera, el Centro Tecnológico Hola Ola, en La Habana; y el Bosque tecnológico de Camagüey. Todos han sido sedes de encuentros de Dota, bastante reconocidos», asevera Giampiero.

Un elemento importante es la masividad del Dota, pues a pesar de tener seguidores en todas las provincias del país, en La Habana existe la posibilidad de conexión a través de Snet, una red hecha por las personas que conecta a más de 28 mil usuarios por medio de dispositivos wifi. A pesar de no ser una conexión «estatal» no viola ninguna ley, por lo que cada vez son más los que se unen para acceder al juego.

Todos y todas

Muchas opiniones se extienden alrededor de los videojuegos. Para algunas personas se trata de una práctica que crea dependencia e impide la interacción con el mundo exterior.

Para Giampiero, quien es además jugador activo en los torneos de Dota 2, este permite conocer muchas personas y trabajar en equipo para obtener la victoria. «Es cierto que requiere de mucho tiempo frente a una computadora, pero no es, para nada, un medio que potencie la violencia».

El Dota puede ser jugado por cualquier persona. De hecho, en algunos torneos los ganadores han sido personas con limitaciones físicas. Tampoco comprende una edad específica, aunque la mayoría de sus jugadores son jóvenes. Además cuenta, entre sus defensores, un número importante de mujeres.

Claudia Sánchez Valdés (Mortred), de 18 años, estudia idiomas y es una fanática del Dota 2. «Yo juego Dota hace cuatro años. Mi novio me mostró el juego, y me gustó desde el inicio. Tenemos muy buenas relaciones con todos los muchachos. Nosotras somos cinco muchachas aquí, y siempre tratamos de buscar la manera de jugar juntas».

Por su parte, Lianette Pérez Castresana (Puca), de 19 años, estudia la carrera Sicología-Pedagogía, también juega hace cuatro años. «Somos muy conocidas en la comunidad Dota por el tiempo que llevamos jugando en la red. El Dota ha sido algo que ha marcado mi vida. Al principio éramos rechazadas, por el tema del machismo. Pero demostramos, con nuestro interés, que las mujeres sí podíamos adentrarnos en este mundo. Poco a poco hemos ganado un reconocimiento por parte de la comunidad masculina».

Reconocer esta práctica como un deporte, es uno de los principales retos de ADEC y la LCD. Ello daría la apertura suficiente para que las personas puedan dedicarse a este como cualquier otro deporte e incluso ganar dinero por competir. Otro de los objetivos en que se enfrasca es en llevar a los jugadores a torneos internacionales y así probar la valía de los «profesionales» cubanos.

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