Jueves
09 de Abril de 2020
Deporte

Desafío al aburrimiento

Alma Mater se acerca al Festival de Juegos Tradicionales del Plan Turquino en Guantánamo. Una realidad y dinámicas muchas veces desconocidas.

Autor: Adriel Bosch Cascaret
Fotos: Lorenzo Crespo Silveira y el autor
Fecha: 15 de Noviembre de 2015
Enyuntar los bueyes - Foto de Lorenzo Crespo Silveira y el autor

Despuntaba la mañana y un bullicio inusual se apoderaba de Palizada Arriba y Palizada Abajo, poblaciones separadas casi imperceptiblemente por una cañada que corta el camino principal y se vuelve río en tiempo de lluvias, dicen los lugareños.

«Venga mi gente, hoy es día de fiesta deportiva», vociferaban los grandes equipos de audio desde la improvisada caseta en lo alto de una colina. Trataban de sacar de sus casas a los 911 vecinos de ese entorno del municipio guantanamero de El Salvador.

Poco a poco, de las casas circundantes y de los trillos que bajan desde las elevaciones tratando de evadir en zigzag el verde y espeso muro vegetal, llegaba un torrente de alegres infantes que inundaron con su energía el terreno barrial de béisbol, sede escogida para el Festival de Juegos Tradicionales del Plan Turquino.

Ellos, junto a los profesores de recreación física y deportes del área, fueron los principales protagonistas de la primera parte de la fiesta, armada con competencias de simultáneas de ajedrez, damas, dominó, parchís, béisbol, carreras en sacos, pasar el balón; así como exhibiciones de lucha, gimnasia musical aerobia, boxeo, todos, deportes que se entrenan en las dos versiones de Palizada pese a su ubicación montañosa.

Después, cuando sin miedo a la creciente intensidad del sol llegaron más pobladores, lo mismo sobre animales, en volantas, o a pie, vinieron en orden consecutivo el desfile de jinetes y amazonas; las lides de elaboración de platos típicos; de tostar, pilar y colar café; de enyuntar y enlazar bueyes, de ensillar caballos, de montar toros y de ordeñar la vaca.

Luego, como clímax, aparecieron los torneos más populares de los campos del alto oriente cubano: carreras en caballo para hombres y mujeres, corrida de cintas, atrapar el puerco ensebado, subir el palo ensebado y arrancarle la cabeza al pato —esto último no es en sentido literal.

Una fiesta deportiva distinta

A «Picante», apodo con el que se conoce al joven campesino Máximo SamónBarbán, desde niño nunca se le dieron bien los deportes y fue por ello que quedó visiblemente asombrado cuando lo proclamaron campeón en una inusual competencia deportiva de pica del cacao que llegó a su serrana comunidad de Vega del Jobo, a los mismos pies del viaducto La Farola, a unos 127 kilómetros de la capital provincial de Guantánamo.

«Yo nunca había hecho esto aunque he visto a mi padre hacerlo toda una vida, pero como soy un "presta’o" me embullé a competir y mira eso, tuve suerte para poder ser más rápido que Bernardo —se refiere a su contrincante, uno de los productores de cacao más destacados de la región—», confiesa mientras agradece a quienes llevaron un día entretenido y distinto a su poblado, sitio de difícil acceso y donde las variantes recreativas escasean.

Juan Carlos Laffita Gamboa, pequeño de 12 años, le secunda en criterios: «Lo de nosotros a diario es ir para el río, encaramarnos en las matas, jugar al topado, a los escondidos, por eso hoy no me he perdido la oportunidad de divertirme con todas las opciones que trajeron, pues eso aquí se ve muy poco».

Algo parecido a las historias anteriores le ha ocurrido desde abril de 2014, a los habitantes de alrededor de 30 comunidades guantanameras con este singular Festival que cada mes se desarrolla en uno o dos puntos de la abrupta geografía del Este del archipiélago, impulsado por el proyecto Por una vida sana, de la Dirección Provincial de Deportes.

«En abril del 2014, tras evaluar la necesidad de aumentar las opciones de recreación en nuestros campos, decidimos crear este proyecto para llevar ofertas atractivas a diferentes localidades, partiendo de lo que se hace en cada lugar y tratando de revitalizar competiciones tradicionales en las áreas rurales», explica Eddy Caraballo Robert, jefe del Departamento de Recreación Física en Guantánamo.

Una de las principales virtudes de esta iniciativa es el hecho de preservar y mezclar en una lid recreativa propuestas deportivas convencionales y las actividades socioeconómicas, culturales y competitivas que distinguen a cada uno de los sitios que visita.

De ahí que en su desandar serrano han surgido torneos de pica del cacao, cortar la leña, ensarte en soga del mayor número de cangrejos, navegación en balsas rústicas, lucha sobre colchones flotando en el agua, inmersión, búsqueda del objeto sumergido, natación, relevo acuático, mantener el equilibrio sobre el tronco de una palma en el agua, tumbar cocos, trepar cocoteros y palmas, bolear el mulo y el buey (cargarlos con productos), pelar cocos con coa, carreras sobre yaguas, boxeo con los ojos vendados, entre otras.

Por otro lado, ha trascendido al deporte y en cada edición junto con las competencias se mezclan ofertas culturales con la presencia de los artistas aficionados y los grupos de changüí o de géneros variados de cada lugar, más la gastronomía en sus formas habituales y la venta de platos típicos como el bacán perdido, tulanga, coquimol, cucurucho, fritura de tetí y enchilado de cangrejos con mapén.

Así, de mes en mes, este Festival sale a recorrer el extremo oriental cubano, aprovechando las posibilidades deportivo-recreativas que como diamante en bruto, se esconden en las humildes, poco accesibles y acogedoras comunidades serranas de Guantánamo.

 

Deje su comentario

*(Campos requeridos)