Jueves
06 de Agosto de 2020
Universidad

Diez tipos de estudiantes con o sin COVID-19

Autor: Mario Almeida
Fotos: Ilustración de Javier Herrpinark Lugo
Fecha: 7 de Julio de 2020

No hablemos de sus aires esnobistas, aspiraciones bohemias o ropajes estrafalarios –eso solo es la cáscara. Vayamos a las esencias del estudiante universitario, los comportamientos en su estado natural: el aula y, últimamente, también los grupos de Facebook, Telegram o WhatsApp.

Habrán suspendido las clases, pero el estudiante sigue ejerciendo su presión social desde algún rincón del país. Ser estudiante es un cargo, un puesto, un grado militar… con responsabilidades, metas, derechos y mañas. Dicho ya de manera sucinta lo que los hace una especie, caractericemos ahora lo que podrían ser algunas de las «razas».

Estudiante «María Ramos»

Se trata del general, el estratega, quien sabe cocinar las batallas desde cero y lleva en sí tal poder de convocatoria, que sus planes se concretan sin necesidad de que exponga el pellejo. Sin dudas resulta de los más inteligentes. Posee una mirada integral de las circunstancias y sabe detectar rápidamente los puntos débiles de sus posibles detractores. Maneja a cabalidad la falacia, lo que todos saben que es mentira o inexacto pero nadie puede demostrar que es así.

La–o el– estudiante «María Ramos»domina las emociones egoístas y vagas de la mayoría y les encuentra justificación. Les dice: « ¿Por qué no?» Y los incita al combate. Si decide pelear, solo es después de que la mayoría ha salido a la carga y cuando el peligro está más rebajado que el hipoclorito al 0,1 por ciento.

Estudiante «mentiroso cojo»

Miente de manera tan absurda que se captura con más facilidad que a un cojo, incluso que a un mentiroso común. Por tanto, hasta para mentir está incapacitado. Es de los que dice: «no puedo hacer tareas porque no tengo datos» y luego, en las distintas redes sociales, publica cincuenta y cuatro imágenes de un solo tiro… ha de decirse, por día.

Se trata de un mentiroso inconsecuente con la historia que se inventa y de la cual se agarra para zafarse. «María Ramos»ya ha aprendido a no usarlo comoarma, ni siquiera como catalizador de la lástima, puesto que más de una vez la ha dejado mal parada.

Estudiante «carne de cañón»

Ha sido manipulado por «María Ramos» y se ha convencido de que «hay veces en que un estudiante tiene que hacer lo que un estudiante tiene que hacer». Lleva claro el objetivo de su misión pero carece de herramientas para salir vivo de ella. Se faja por cosas que ni siquiera entiende cómo funcionarían, se mete –creyéndose héroe– con el profesor o con otro alumno y, como no tiene argumentos, como no le hicieron el cuento completo y no sabía que resultaba más fácil disparar el arma que salirse vivo, es el primero en caer y de las maneras más bochornosas posibles.

Estudiante «Jirafa»

En el grupo de WhatsApp todos llevan horas discutiendo. Desde que arrancó la polémica se han registrado cientos y cientos de mensajes y los temas han evolucionado, se han solucionado, cambiado por otros, retomado, rematado, se ha empezado incluso a hablar de pomadas para los hongos de la planta de los pies…

Entonces, se conecta el estudiante «Jirafa». En lugar de hacer una lectura veloz, intermitente, global y silenciosa de todo lo que se ha expuesto, empieza a analizar semióticamente el contenido de cada mensaje y emite opiniones valiosísimas sobre la clase de filosofía en medio de la discusión que les hablaba…sobrecremas sicoteicas.

Nada, como ver una película con los subtítulos corridos, como el cuento de los animales que se reúnen a contar chistes y la jirafa, como está tan arriba, resulta la última en recibir la información y por ende en reírse.

Estudiante «rémora» o «Rándal»

Sin una opinión propia que defender, el estudiante «Rándal» se acerca a «María Ramos» y defiende a ultranza las posturas de esta. Se convierte en el guardián de su falda. Le alerta de lo que se está hablando en el aula, del movimiento en falso de Liborio o del error que ella misma cometió.

Es como la rémora… anda pegada al tiburón, le limpia las fauces sucias, se alimenta de sus restos y, cuando se descuida, el propio escualo se la traga.

Estudiante «arma secreta»

Permanece todo el tiempo en silencio, cargándose. Aguanta sus opiniones, las acumula. Cuando tiene la boca de su cañón repleta de proyectil, prende una chispa a la pólvora y dispara todo lo que ha estado pensando, incluso llora.

Nota: aunque suele dispararse solo, promover su uso en momentos en que sea estrictamente necesario como acabar una discusión de manera urgente. Es fácilmente utilizable por «María Ramos».

Estudiante «punto fijo»

Hay un cataclismo, la ciudad se cae a pedazos, quizás anuncien por el noticiero que el mundo acabará en dos días y lo primero que pondrá en el grupo del aula es que hay que hablar con los profesores porque, si dijeron que el mundo se acaba tan pronto, no nos va a dar tiempo para entregar el trabajo que orientaron y ellos querrán que lo hagamos para mañana y eso sí que no.

Estudiante «Capo»

Pase lo que pase tendrá todo bajo control. En una prueba sorpresa envenenada con contenido del año superior, sacará seis puntos de cinco y en caso de sentir su honra ultrajada por alguna «rémora», «arma secreta» o «María Ramos», cocinará en pocos segundos una respuesta punzante y letal, como un disparo en seco en medio del Chicago de los años setenta. Eliminará a los atrevidos y continuará en sus pesadeces de amo como si nada hubiera pasado.

Nota: Este es una especie de «arma secreta» con autonomía, estilo y mucho cerebro. Su papá, podría decirse. Sé su amigo.

Estudiante «arjonista»

Ante todo lo malo que ocurra en torno suyo, tendrá una respuesta melodramática y convincente: «Fuiste tú». Puede que acepte una mínima culpa en la cuestión, pero –siempre habrá un «pero»– «el profesor no tenía que haber preguntado eso» o «yo sé que la tiene cogida conmigo». Sacrifica el sueño ante la parranda ininterrumpida –sabe arreglárselas incluso en tiempos de COVID. Vive su vida a lo loco, minuto a minuto… porque sabe que «no hay reloj que dé vuelta hacia atrás».

Estudiante «postal»

Lleva el minuto a minuto de su existencia en fotos. Ha hecho del «aquí casual» una forma de vida, pone boca de pez o perfil de gente interesante en cada instantánea, imposta, imposta, molesta, imposta.

***

Nota final: Estas son solo algunas clasificaciones. Estamos identificando más. Cada una ha sido construida cuidadosamente luego de un profundo análisis antropológico de varios grupos de la especie. Si te sirve la saya… ya tú sabes.

 

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Comentarios

Alex Jorge (no verificado)
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10 Julio 2020 - 7:52pm
¿Qué podrá aportar un articulejo como este que denigra en extremo a los estudiantes universitarios y hasta a la revista que lo suscribe? Vergüenza ajena, decepción y enfado es lo que siento ahora porque pasé 6 años en la UH y no puedo decir que abundaran estas "razas" de las que habla el que redactó esta cosa. Shame on you
Ivett (no verificado)
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10 Julio 2020 - 7:48pm
Me parece una buena manera de reflejar algunas de las personalidades de los jóvenes que hoy estamos en la universidad, la verdad me parece divertido.
Lucas (no verificado)
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10 Julio 2020 - 6:59pm
Me parece una burla al estudiantado. Sin duda alguna está escrito por alguien muy resentido, seguramente alguien que pertenece a otro tipo de "especie" ascoo da
Ana Gabriela (no verificado)
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10 Julio 2020 - 5:03pm
¿Qué tipo de estudiante eres tú?

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