Sábado
25 de Noviembre de 2017
Universidad

Dime lo que estudias… y sabré quien eres

Autor: Damepa
Fecha: 30 de Octubre de 2017
Habituados a juzgar a las personas por un detalle de sus vidas, en las universidades hemos ideado todo un manual para evaluar y calificar a los jóvenes de acuerdo con sus carreras.

Habituados a juzgar a las personas por un detalle de sus vidas, en las universidades hemos ideado todo un manual para evaluar y calificar a los jóvenes de acuerdo con sus carreras.

Los seres humanos acostumbramos a etiquetarlo todo: lo bonito, lo feo, lo bueno, lo malo, lo suave, lo fuerte…, sin puntos intermedios, solo negros y blancos. Y como parte de esa manía de asociar algo o alguien con una marca, viene aparejada otra, la de estereotipar conductas, predilecciones, actitudes.

Las profesiones, y quienes las estudian o ejercen, no escapan de estos estereotipos. Algunas personas los acentúan; otras los sufren; y hasta hay quienes se divierten muchísimo con este saber popular compartido, pero, evidentemente exclusivo para determinados gremios.

Por ejemplo, cuando José alcanzó la carrera de Arquitectura, hace casi quince años, no conocía aquello de que «los arquitectos no fueron lo suficientemente "fuertes" para estudiar ingeniería, ni tan "blandos" como para el diseño». Le molestaba en demasía cada vez que alguien le preguntaba su carrera y al contestar enseguida se lo soltaban en la cara, como un ABC ignorado durante toda la vida. «Si lo hubiese sabido antes no pido arquitectura», llegó a plantear una vez; mas, poco a poco aprendió a lidiar con el «choteo universitario» y hasta participó con determinadas bromas acerca de otras especialidades.

Sobre quienes estudian humanidades existen otros clichés que, por suerte, en las últimas décadas han sido superados, en determinada medida, por el estudiantado. La matrícula de estas carreras es mayoritariamente femenina, por lo cual muchas veces se juzgue y asocie la preferencia sexual de los muchachos con la especialidad que estudian.

Asimismo ocurre con las ingenierías y la presencia de mujeres. Ellas, además de sufrir (muchas veces) cuestionamientos relacionados con su femineidad, también padecen del asedio del grueso de la matrícula masculina que hay en estos perfiles.

José: «En la Cujae, donde estudié, siempre se juzga o se habla de la gente por la carrera que cursa. A los hidráulicos se les llama plomeros, a los de mecánica, electricistas... Es común que el propio sentido de superioridad que algunos estudiantes sienten los haga subestimar las otras carreras y así surge esta rivalidad "ingenua", por así llamarle, que al final resulta en chistes que van pasando de generación a generación».

Yaimara: «En la facultad de Comunicación y en toda la universidad, la broma con respecto a mi carrera o la forma de llamarnos a quienes estudiábamos Bibliotecología y Ciencias de la Información (que ya hoy solo lleva en el título la segunda parte) era los bibliotecarios. La idea de los estereotipos, los encasillamientos de las carreras tiene que ver con alguna de las funciones que comprende la profesión y por ahí ya se queda, para siempre».

A los periodistas, por ejemplo, se les conoce como «los chismosos autorizados, o con título», teniendo en cuenta su labor de búsqueda de información, y quizás también un poco asociado a la imagen que se tiene de la prensa a nivel mundial.

Sobre los psicólogos, las historias son muchas; no obstante, siempre existe el mismo trasfondo: que están locos.

Gabriela: «Desde que empecé a estudiar Psicología me persigue esa maldición. Si me deprimo, lo achacan a que como soy psicóloga es normal, si estoy eufórica lo mismo... Hasta perdí algunas relaciones sentimentales porque cuando intercambiábamos sobre qué iba bien o mal, me acusaban de analizarles».

Alejandro: «La gente que estudia letras (Filología, Periodismo, Psicología, Sociología...) son muy complicadas. Siempre están buscando segundas y terceras lecturas de todo. Los diseñadores, en cambio, somos gente simple, solucionamos las cosas creando, sin tanta filosofía».

Magela: «Siempre quise estudiar Mecánica y sabía a lo que me enfrentaba. Claro, no es lo mismo que te lo cuenten que vivirlo. A veces hasta sientes que los profesores te subestiman por ser mujer. Por suerte mi novio, que compartió estudios conmigo, me ayudó a demostrar que podía vencer todas las asignaturas, exámenes, prácticas, incluso mejor que algunos hombres».

Juan Carlos: «Cuando le dije a mis amigos del pre que iba a estudiar Cibernética, enseguida me empezaron a decir que me iba a volver un "rarito", un "ermitaño" un "fundío". Las carreras de Ciencias puras cargan con esa imagen, de gente solitaria, que no disfruta de las fiestas, que solo estudia, que no cuida su apariencia. Es cierto que el rigor de las clases exige un esfuerzo mayor que en otras carreras, pero también hacemos lo que otros jóvenes. Y el tema de la imagen es por elección personal».

Ana María: «Estudiar economía (al menos en la Universidad de La Habana) es que te tilden de micky, plástica, seso hueco... por ahí todo lo que tenga que ver. Sufrí mucho, al principio, cuando veía cómo las personas de otras facultades hablaban de la gente de Economía, sobre todo en las competencias deportivas, los encuentros de conocimientos, las actividades que implican a toda la universidad. Pienso que en todas las facultades, como en el mundo, hay de todo».

 

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