Sábado
25 de Noviembre de 2017
Opinión

Donde vuelen las gaviotas

Autor: Yoandry Avila Guerra
Fotos: Del autor
Fecha: 20 de Febrero de 2017
Fotos de Yoandry Avila Guerra

Son la eclosión del beso eterno entre la tierra y el agua. Remontan con certera precisión las crestas de espuma que rompen en las costas y playas; también,  sobrevuelan los espejos cristalinos de lagos y lagunas interiores.

Las gaviotas anidan en colonias muy pobladas. Durante su  reproducción, depositan de dos a tres huevos moteados. De picos robustos y bastante largos, son generalmente, de plumaje gris, blanco o negro, a menudo con señales negras en la cabeza y en las alas.

Se alimentan de animales marinos, vegetales, insectos, carroña, pájaros pequeños, pollos, ratas, etcétera. La mayoría pertenece al género Larus, integrante de la familia de aves del orden de los Charadriiformes.

Mensajeras de la fortuna. Vaticinios de parajes cercanos. Sonrisas del destino para los antiguos marinos, cuando tras meses de navegación, atisbarlas significaba la añorada tierra.

Mirar su continuo planeo, incluso en contra del viento más feroz, es dibujar una antinomia a la desidia; festejar la irreverencia y la capacidad de sobreponerse a la desventura.

En sus alas fluye el único e irrevocable bien atrapado por la mítica Pandora en su caja legendaria, capaz de brindar alicientes de un mejor porvenir ante los desafueros de la vida.

Allí, donde vuelen las gaviotas, habrá siempre un recodo imperecedero e inagotable de esperanza.

 

 

 

 

Comentarios

AnaMaria (no verificado)
Imagen de AnaMaria
27 Febrero 2017 - 5:42pm
En Viña del Mar, Chile, que es donde habito, ellas, las gaviotas, han debido abandonar sus nidales debido al avance inmobiliario que cubre los acantilados costeros con sus gruesas capas de hormigón. Entonces se adentran en la tierra y buscan la seguridad de las azoteas de los edificios de departamentos, donde cuidan malamente a sus pichones que muchas veces caen y mueren. No les gusta, claro está, su nuevo domicilio. Es así que se lamentan día y noche, proclamando tal injusto desarraigo. Yo lo lamento tanto como ellas, pues su graznido no es precisamente una canción de cuna a altas horas de la noche.

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