Martes
20 de Noviembre de 2018
Universidad

Economía en inventario

Autor: Jorge Sariol
Fotos: Elio Mirand
Dra. Silvia Odriozola, decana de la facultad de Economía de La Universidad de La Habana (UH). «Que la facultad acepte más estudiantes no significa necesariamente la solución, porque existen las variantes de posgrados, maestrías, diplomados o los doctorados, que permiten la reorientación hacia la economía, con muy buen grado de especialización».

Estudiantes en la concreta׃ ni ociosos ni de lento movimiento

Cuba actualiza su modelo. Y lo hace en diversos ámbitos, pero es en el área económica donde más compleja y urgente resulta la batalla. Lo complicado no radica solo en el cambio de mentalidad. Si difícil resulta saber «qué hacer», todo empieza en «cómo hacerlo». Dar pie con bola precisa de buenos jugadores; en este caso de buenos economistas.

Y a ese campus —a la facultad ídem de La Universidad de La Habana (UH)— muchos acuden buscando respuestas y, posiblemente, también las preguntas imprescindibles.

«Hay un gran nivel de implicación de profesores y estudiantes en muchas tareas», afirma la joven decana Dra. Silvia Odriozola. «Como nunca antes1 la academia, la universidad y en particular nuestra facultad, están siendo muy demandadas por la sociedad».

Para esta graduada en el año 2000, en la especialidad de Economía Global y decana desde el curso 2011-2012, la facultad está dispuesta. «Tenemos institucionalizado que todas las demandas lleguen por vía del rector» —dice—; nosotros estamos en la mayor disposición. Pero acuden muchos a tocar puertas en busca de ayuda… y no damos abasto».

No siempre fue así. En la década de los 90, ocurrió una desfragmentación institucional en los estudios económicos de la Universidad de La Habana, tras la cual otorgaron mayor relevancia a los centros de investigación. Pero rectificar es de sabios y a partir de la necesidad de implementar los Lineamientos de la Política Económica y Social, la Facultad recuperó su importancia y se trazó metas superiores, avaladas por la acreditación de excelencia, en el curso 2005-20062 y la aprobación —en marzo del 2008— de un nuevo plan de estudios.

Una conceptualización fresca de los componentes laboral e investigativo han tenido buena parte en las acciones para el cambio.

«Tiene que ver con la práctica laboral y el trabajo científico-estudiantil que preconizamos, vinculados a organismos relacionados de modo relevante con la vida del país —dice la Dra. Odriozola—; de ahí partió la creación de unidades docentes en el Grupo Ejecutivo de Perfeccionamiento Empresarial (GEPE), en los ministerios de Economía y Planificación (MEP) y de Comercio Exterior (MINCEX), en la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), en una unidad docente del Banco Central de Cuba (BCC) y con el Consejo de la Administración Provincial (CAP) de la capital; todos organismos altamente demandantes de personal especializado en economía, con los que conciliamos intereses y necesidades de ambas partes. A medida que se van asegurando las relaciones, el trabajo llega a ser muy a estrecho».

«¡Qué bien cuando eso funciona!», deja caer Alma Mater en el diálogo. «Sí, por lo general…sucede» —responde la académica y mira por la ventana, pero de inmediato retoma la idea— «A sugerencia de la anterior decana se creó un «observatorio», compuesto por un profesor y diez estudiantes, para sistematizar la información contenida en cada una de las prácticas en las diferentes instituciones, que cada año llegan a ser entre 20 y 25 empresas. La elaboración de una base de datos permite que pueda ser analizada de forma horizontal»

—¿No es mucho? «Sí, puede ser, para la cantidad de personas en función. Tenemos una facultad de más 600 estudiantes en pregrado, con un claustro de 45 doctores, 46 másteres y 28 licenciados, pero envejecido realmente lo cual tiene mucha implicación a la hora de enfrentar las tantas obras que la facultad tiene por delante. Son muy pocos los adiestrados que nos asignan. El año pasado sólo nos destinaron dos».

El maridaje teoría-práctica, como todo matrimonio, precisa de concierto. Cuatro estudiantes de la Facultad de Economía de la UH acceden a conversar sobre experiencias y aterrizajes en la concreta del relanzamiento de la nación.

Sofía Ferrero Sapsin, de tercer año, hicimos caracterización de la empresa, entrevistas a directivos, análisis DAFO, y luego ya las cosas más puntuales׃ las relaciones de liderazgo, el proceso de toma de decisiones o la promoción de los cuadros. Lo primero consistió en una encuesta para ver cómo se implementaba, por ejemplo, la contratación. En mi experiencia fuimos muy bien recibidos y atendidos.Sofía Ferrero Sapsin, de tercer año, tuvo participación en una de las mayores tareas de impacto social׃ «se nos convocó a unos 30 estudiantes de mi año, de forma voluntaria, a partir de una solicitud de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) centrada en visitas a contribuyentes morosos en la barriada de El Vedado.  El trabajo resultó muy extenso, porque la base de datos estaba muy desactualizada; tuvimos casos de contribuyentes que cambiaron de dirección o de actividad e incluso que habían fallecido. Unos cuantos habían entregado mucho tiempo antes su licencia, por la cual le demandaban pagar contribución. La explicación podía ser exhaustiva, de hecho lo fue en la mayoría de los casos. Esta actividad no exigía de nosotros conocimiento profesional, pero ayudó muchísimo, porque la ONAT no tenía personal suficiente para enfrentar una tarea socialmente útil y educativa para los contribuyentes que iban a tener problemas con el fisco.

«En tercer año estaremos asociados a las llamadas unidades docentes. Iré a GEPE3, y dentro de sus instituciones trabajaré en el Centro de Inmunología Molecular (CIM), una entidad relevante que me interesa, porque justamente ahora en tercer año, la mayor parte del contenido es empresarial׃ Marketing, Administración de Operaciones, Planificación, Matemática Financiera, Econometría, Microeconomía II, Pensamiento Económico… Es mucho contenido y bastante profundo y el CIM ofrece campo ideal para trabajar».

Camilo Serrallonga Trujillo cursa el quinto año y recuerda con nitidez que una de sus primeras prácticas tuvo que ver con el conteo de activos fijos en  empresas pertenecientes al CAP de La Habana׃ «la mayoría tenían altos índices de productos ociosos» afirma.

«Fue curioso porque nos distribuyeron por el municipio de residencia, y como éramos muchos de El Vedado me asignaron a Centro Habana, en una unidad de servicios de salud —en Gervasio y Neptuno—, ¡que tenía su almacén en avenida 100, en Boyeros! Me tocó en el área de almacenamiento de clavos —pero había otros materiales, desde coladeras hasta tuberías—, todo oxidado, la mayoría inservible y consignados en un inventario sin movimiento en años y que se considera ocioso cuando en seis meses no ha tenido movimiento alguno. Esa fue mi experiencia; otros descubrieron desvío de recursos o acaparamiento de materiales en un determinado lugar y necesidades muy urgentes de lo mismo, en otros.

«Se afirma que una cultura de la carencia lleva a comprar y almacenar todo lo «posible» y que luego es «imposible» de controlar. En realidad es síntoma de mala planificación económica, algo frecuente en las empresas presupuestadas, a las que no se les exige rendimiento.

«Realicé una evaluación económica en Aurora, una empresa no presupuestada porque genera ingresos, es decir, cobra a Comunales por realizar sus servicios y logra mayor eficiencia, en otras cosas, porque da prestación a embajadas. Allí hicimos análisis económico de diferentes indicadores como relación trabajo-salario medio-productividad  y sus variaciones de un año a otro.

«Nunca supe el resultado del informe que elaboramos. En muchos casos sucede que carecen del personal preparado profesionalmente en temas de economía y  son incorrectos controles y análisis, y aunque reconocen la necesidad, son reacios a las críticas. En mi caso la atención estuvo personalizada en una compañera, dispuesta y colaborativa, pero no era la actitud institucional.

«En tercer año algunos llevamos resultados de las prácticas a la jornada científica. A dúo con otro compañero presentamos un trabajo sobre la empresa Escambray, comercializadora de materiales de construcción; nos quedó muy bueno, aunque no obtuvo premio. Ese año la jornada estuvo muy fuerte».

Jorge Carlos Diez Sánchez, a mi modo de ver, hacer estudios en entidades presupuestadas es siempre más complejo que en las de producción, porque las formas de convencer de cómo llegar a la optimización, es más difícil.Jorge Carlos Diez Sánchez, también de quinto año, tuvo experiencias diversas׃ enriquecedora en el caso de una empresa comercializadora de tabaco en rama «en la que aprendí —asegura— cómo debe funcionar, en verdad, una empresa que se respete», y también en el hospital Benéfico-Jurídico, en Calzada del Cerro y Tulipán. «Como en muchas otras empresas presupuestadas —dice y abre los brazos con asombro— allí se gastaba dinero para justificar que en el plan del próximo año lo volvieran a incluir».

En tercer año entró en un proyecto denominado Alma Mater, que produjo como resultado diversos convenios entre varias universidades de la ciudad —UCI, ISDi, UH, CUAJE— con otras instituciones como el Ministerio del Interior, por ejemplo, para el perfeccionamiento de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), a fin de mejorar, desde su imagen corporativa hasta los procedimientos económicos.

«En mi caso nos tocó una evaluación económico-financiera de la institución, en cuestiones de recursos humanos, captación, capacitación y gestión por procesos. ¿Resultado? Me entusiasmé tanto que el tema de mi tesis se refiere a cómo hacer un modelo de gestión económico-financiero en unidades municipales de la PNR, que son las que trabajan más directamente con la población.

«Las mayores dificultades tienen que ver con la falta de personal con formación económica, poca capacitación y escasa visión hacia adelante. En algunos casos costó trabajo hacer entender que la optimización tiene que ver mucho con la informatización, pero existen otros mecanismos que pueden facilitar igualmente una integración sistémica, vital en el caso de la PNR».

Henry Colina Hernández es profesor de Economía Política recientemente incorporado al claustro y en su punto de vista, ahora quizás más apegado a lo educativo, está el carácter humanista de un  proceso que en lides de la economía suele ser muy racional «Mi primera experiencia en tareas de impacto social —dice— estuvo en el control de combustible, en el transporte de materiales de la construcción, pero en tercer año trabajé con pensionados en oficinas del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social del municipio Diez de Octubre,  algo que dejó huellas en mí y también en muchos de mi grupo. Hay tanto por hacer y por perfeccionar, que necesitan no solo de estudios de economía, sino también de percepción de la vida en su conjunto. Como profesor valoro la trascendencia de promover, preparar y ejecutar con todo rigor tareas en las que los estudiantes no sólo entiendan el compromiso, sino la utilidad práctica y el desarrollo mismo de los estudios, vistos en las personas en su realidad cotidiana».

Henry Colina Hernández, es profesor Economía Política. El  valor educativo tanto de las prácticas laborales como de las llamadas «tareas de impacto», tienen una importancia enorme. Significa que deben despojarse de formalismo y del «hacer para cumplir». Si no tienen componente productivo o humano producen el efecto contrario.En alta consideración tiene la Facultad de Economía de la UH la participación de los estudiantes como protagonistas de su proceso de formación. Para ello se traza tres dimensiones como objetivo׃ la curricular —académica y científica—, centrada en el estudio; la extensionista, la más importante para vincular estudiantes con su entorno económico, y la político-ideológica, en la formación de actitud ante convocatorias y compromisos.

«La idea es que la formación de los estudiantes sea muy integral en todos los posibles perfiles de la economía empresarial y global. Nos gustaría ser partícipes en el fomento de la cultura económica en el país —advierte la doctora Odriozola— y a eso vamos».

 

 

 

 

 

1 La carrera de Economía de la UH, se creó en el año 1962 en el contexto de la Ley de Reforma Universitaria, dictada por el Gobierno Revolucionario el 10 de enero de ese año. La especialidad se estudiaba solamente en la Universidad de Oriente y en la muy exclusiva Universidad Católica de Villanueva

 

2 La re-acreditación de la carrera de Economía se produjo en el curso 2011-2012.

 

3 Cuando este trabajo se gestaba, aún las prácticas del curso 2012-2013 andaban en ciernes.

 

Deje su comentario

*(Campos requeridos)