Sábado
24 de Agosto de 2019
Cultura

Eduardo del Llano: “quería ser escritor y punto”

Autor: Yoandry Avila Guerra
Fotos: Tomada del Perfil de Facebook del autor
Fecha: 15 de Julio de 2019
Eduardo del Llano, escritor cubano. Foto tomada del Perfil de Facebook del autor

duardo del Llano siempre tuvo algo bien claro: «quería ser escritor y punto».

Lo decidió mucho antes de aquel año 1982, en que cursaba la licenciatura en Historia del Arte y, junto a otros tres estudiantes de diferentes carreras de la Universidad de La Habana, fundara el grupo literario y de teatro «Nos y Otros». A los tiempos de la Lenin (el Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas de la capital) — revela — , se remontan sus primeras incursiones en las letras.

Con una vena humorística latente en su obra, más de una veintena de textos suyos han sido publicados dentro y fuera de Cuba. En el año 2018, su libro «El Enemigo» mereció el premio Alejo Carpentier en novela que otorga la editorial Letras Cubanas, perteneciente al Instituto Cubano del Libro.

El escritor no fue el típico adolescente que soñaba ser cineasta: «Escribir guiones para otros me colmaba en ese sentido», refiere. Su impronta de coguionista abarca cintas como «Alicia en el pueblo de maravillas», «Kleines Tropikana», «Hacerse el sueco», «La película de Ana» (todas producciones de Daniel Díaz Torres), «La vida es silbar» y «Madrigal».

Gracias a su amigo el cantante Frank Delgado iniciaría como director de cine, con el corto «Monte Rouge», dirigiendo a los actores Luis Alberto García y Néstor Jiménez.

«Andaba por los 41 años cuando Frank Delgado me dijo que tenía una cámara, que si no quería filmar alguno de mis cuentos. Me decidí por «Monte Rouge». Fueron dos días de rodaje en condiciones muy precarias. Acababa de mudarme, vivía con mis padres, entonces había que pedirles que se movieran constantemente para poder utilizar las habitaciones de la casa. Tener a Luis Alberto y Néstor era garantía de repercusión».

De esa manera, el personaje de Nicanor O´Donnell, creado en la cofradía teatral y literaria de Nos y Otros, trascendió la literatura y se convirtió en el más conocido del escritor al ser interpretado por el actor Luis Alberto García; hasta el momento, suman 14 cortos audiovisuales con guion y dirección del propio Eduardo del Llano.

«Nicanor lo inventé para identificar al cubano de a pie; una persona común y corriente alejada completamente del héroe, a la cual le pasan cosas fuera de lo normal y tiene que reaccionar a ellas. Puede ser cualquiera de nosotros. A todos nos han sucedido cosas raras, desconcertantes, odiosas, burocráticas…, tal vez no tan extremas como a Nicanor, pero por ahí va. El personaje ha sido como un alter ego mío y de Luis Alberto».

En el momento de esta entrevista terminaba el audiovisual número 15 de la serie que espera estrenar en los próximos meses: «Este va ser el último corto de Nicanor. A veces la gente no me cree cuando lo digo. Piensan que es una maniobra publicitaria. Este será el final, no es que Nicanor se muera pero la trama suena a final.

Quizá, si consiguiera financiamiento, lograría un largometraje: la película de Nicanor». El nuevo corto está basado en uno de los 40 cuentos publicados en su libro «Omega 3», que con el sello Letras Cubanas se publicó en el año 2016.

Del cine nacional contemporáneo, ofrece Eduardo del Llano algunas apreciaciones: «En los últimos diez, veinte años es como si los cineastas cubanos se hubieran espantado de la comedia; salvo algunos casos muy raros, la tratan muy poco y como disculpándose».

«Ha habido un resurgimiento del drama, y no es que esté bien o mal, pero tendemos a pasarnos. Caemos en los clichés de la cubanidad. Es como si existieran sectores sociales y zonas de la ciudad, para no salirnos de La Habana, que son como más cubanos que otros.

«Estos temas se tocan de la manera más reiterativa posible. El profesional, el universitario, el fanático a la trova, el campesino, el tipo que vende discos quemados en los portales no sale en las películas, a no ser que viva en un barrio marginal.

Me parece una tontería y una simplificación de nuestro panorama social. Hoy cuando cualquiera puede tener un celular o una cámara para filmar y editar en casa, veo gente que posee los recursos técnicos pero a la larga no tienen historias sólidas que contar».

– ¿A Eduardo del Llano le queda algo por contar?

«Sí, tengo muchas historias; que sean buenas, mejores o peores se verá dentro de diez, cincuenta o cien años, si la gente piensa en ellas.

«Tengo Síndrome de Peter Pan, me creo un chama todavía. Me siento lleno de proyectos, ideas y retos; existen temas que quisiera tocar, actores con los que deseo trabajar. Me veo muy cercano a ese joven que comenzó escribir y al menos joven que empezó a filmar después».

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