Lunes
06 de Abril de 2020
Cultura

El Capitán Plin y otros asuntos

Autor: Jorge Sariol
Fotos: Del autor
Fecha: 5 de Marzo de 2020

Alejandro Pichs Borges es un recién Licenciado (2019) en Historia del Arte por la Facultad de Artes y Letras, de La Universidad de La Habana. Asumió como tema de tesis el análisis de los ámbitos gráfico, verbal, narrativo y el contexto sociocultural de la serie de historietas sobre el popular personaje El Capitán Plin. Pudiera parecer raro el tema. De hecho, lo es. Pero Alejandro lo tuvo claro, desde el principio.

«Nací en 1992 y crecí leyendo historietas, en momentos del Periodo Especial, cuando se producía pocas en Cuba», dice este joven profesional, ya hoy en funciones en el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT). «Es falso que los niños de ahora no leen historietas. Todos los niños, de todas las partes del mundo, si reciben el material, lo disfrutan, llámese historieta, cómic, tebeo o manga. Cambia la estética, el estilo, la forma de realización, pero siguen siendo consecución de viñetas, que atrae a todos los públicos».

─ ¿Encontraste suficientes estudios teóricos sobre los cuales apoyarte?

«Sobre historieta, nada. De hecho, tuve que batallar para que aprobaran el tema en la facultad, porque hay algunas investigaciones sobre “animación”, pero no sobre historieta y al no existir precedentes, complicaría la indagación.

No pude encontrar trabajos similares en Cuba hecho por cubanos, ni en formato físico ni en digital. Existen investigadores latinoamericanos que han escrito sobre la historieta en la región y hablan de Cuba, desde luego, pero no estudios centrados en el ámbito cubano».

─ ¿Cuál fue la propuesta inicial de trabajo?

«Una investigación sobre los dos primeros periodos en la realización de la historieta de El Capitán Plin, según la cantidad de autores que participaron y el contexto histórico y sociocultural que refleja. Comencé con un análisis desde 1981, fecha de aparición del personaje, a 1983, etapa en que trabajaron juntos Jorge Oliver y Juan Padrón, el primero como ilustrador y el segundo como guionista. En 1983 termina esta colaboración y Oliver realiza entonces ambas creaciones, hasta finales de 1989, momento en que llega la crisis conocida como Periodo Especial.

«La indagación estuvo centrada en los componentes gráfico, verbal, narrativo y el contexto sociocultural.

«Continué la indagación hasta el 2007, alrededor de 233 capítulos de El Capitán Plin y los primeros ocho años son muy pocos conocidos. Cuando llega la crisis y desaparecen muchas publicaciones, la revista Zunzún se mantuvo y eso hizo más popular el personaje, que apareció en las páginas de esa revista casi siete números después de la fundación, de la que también Oliver fue parte e incluso director.

«Es curioso que pocos sepan que Juan Padrón fue el guionista en los primeros 14 capítulos y que inicialmente cuando a Oliver le pidieron crear el personaje, la idea inicial iba a ser alguien a quien los niños debían enseñarle a hacer las cosas bien, porque todo lo hacía mal, desde poner una hamaca hasta hacer nudos. Según me dijo en entrevista el propio Oliver, Padrón le contó que le había enseñado a sus hijos el dibujo del gato verde, muy inquieto, con boina roja, zambrán y espada, buen amigo de los niños y la idea les encantó a todos».

─En este mundo signado por los dibujos animados y el formato digital ¿la historieta de papel no compite con demasiada desventaja?

«Es cierto que los dibujos animados ganan terreno y la realización digital es la forma más conocida, pero en muchas partes del mundo la historieta “física” es muy popular, como colección, en libros, además, con excelente impresión y tapa “dura” incluso».

─Pero el futuro de la historieta en Cuba «pinta muy complicado»…

«No lo creo. En Cuba sobran los creadores, tanto dibujantes e ilustradores, como también guionistas. No pocos realizan ambas funciones, todos con estilo propio y con proyecciones. Y sobre todo capaces de crear y sostener una producción estable.

«Falta encontrar la posibilidad de materializar las ideas y las creaciones. Publicar se hace difícil por muchas razones, falta de papel fundamentalmente, pero creo que en principio no se ve la historieta como un arte. Y lo es, desde el libro, la serie o la colección, a la “tira” que pudiera aparecer en un periódico.

«Si para publicar se pide que tenga solo valor educativo o ideológico para los niños, se limita los otros valores de la comunicación, de ver el mundo, que también son importantes».

¿Tu investigación tendrá segunda temporada?

«El resultado me llevó a la creación incluso de una multimedia, que pudiera llevar a otras investigaciones en el mismo campo.

«El Capitán Plin ha derivado ─como otros personajes de historietas cubanas─ hacia otros formatos y otras formas de expresión artísticas, pero es resultado de un trabajo creativo que merece más atención».

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