Sábado
25 de Noviembre de 2017
Deporte

El hombre que nunca renunció a la corona

Autor: Rodolfo Romero Reyes
Fotos: Tomada de https://mundo.sputniknews.com
Fecha: 21 de Agosto de 2017
Mijaíl Moiséyevich Botvínnik, foto tomada de https://mundo.sputniknews.com

El protagonista de esta historia es un ruso que comenzó a ser famoso en el mundo del ajedrez nada más y nada menos que por haberle ganado un juego a José Raúl Capablanca durante una exhibición de partidas simultáneas.

Su nombre apareció como titular del mundo en 1948. Desde ahí y hasta 1963 Mijaíl Moiséyevich Botvínnik aparecería de modo intermitente en la cúspide del orbe ajedrecístico. Tras la muerte de Alexander Alekhine, en 1946, el título había quedado vacante. Fue durante el torneo de La Haya, en Moscú, cuando por primera vez, Mijaíl Moiséyevich Botvínnik se convirtió en campeón mundial.

En 1951 defendió la corona ante David Bronstein logrando un empate (12-12). Tres años después se repetiría la historia con Vasili Smyslov.

En 1957 la suerte no lo acompaña y pierde en su segundo enfrentamiento con Smyslov (12.5-10.5), quien retendrá la corona por espacio de un año. Botvinnik, entonces se apegó al derecho de la FIDE acerca del partido revancha que permitía la reconquista del título y, en 1958, vence a su oponente (12.5-11.5). Años más tarde el propio Smyslov declararía: «creo que llevo toda la vida enfrentándome a Botvinnik».

En 1960 aparece un nuevo dolor de cabeza para el ruso. Con solo 24 años, Mikhail Tal lo derrota sorpresivamente y contra los pronósticos, convirtiéndose en el Campeón del Mundo «más joven de todos los tiempos» —condición que le arrebataría Kaspárov en 1985.

La derrota no desanimó al legendario Botvinnik quien recuperaría su corona de modo rotundo cuando venció a su rival por diferencia de cinco puntos (13-8). Evidentemente Botvinnik se había convertido en un hombre de segundas oportunidades, vencedor por excelencia en los matches de revancha. Tal vez por ello la FIDE decidió abolirle ese derecho.

Condenado a una sola oportunidad se presenta al campeonato mundial en 1963. En el torneo Tigran Petrosian pone fin a su reinado tras vencerlo por espacio de tres puntos (12.5-9.5).

Caracterizado por ser un jugador estratégico en sus victorias siempre determinaba el factor posicional. De sus aportes al ajedrez también pudiéramos haber comentado, pero nos pareció más importante referirnos a esta etapa de su vida en que compartió el podio ajedrecístico con jugadores excepcionales y donde demostró ser un hombre que nunca renunció a los placeres del juego ciencia.

 

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