Jueves
06 de Agosto de 2020
Cultura

El Ping Pong Poético que improvisó la cuarentena

Autor: Vanessa Castro
Fotos: Cortesía de los entrevistados
Fecha: 8 de Julio de 2020

De las manos del proyecto Oralitura Habana, la sección «Ping Pong Poético» se posicionó durante dos semanas en uno de los programas más vistos de la televisión cubana: Al Mediodía, para darle al confinamiento un nuevo color.

Dos bandos integrados por parte de lo mejor de la vanguardia joven repentista se batieron a «redondillazo limpio», en un intento más por rescatar el repentismo y adornar con atino la cuarentena. El Bando Lila capitaneado por Anamarys Gil y el Bando Tricolor liderado por Rainer Nodal, regalaron rimas, risas y aires renovadores a una tradición oral que cada día alcanza más seguidores.

Bajo la conducción y dirección artística del repentista Álex Díaz Hernández y la periodista Leidys Hernández Lima, el Ping Pong Poético puso a correr en octosílabos también a los improvisadores Sindy Manuel Torres, Roly Ávalos, Mayra Cruz, Yordanys Oliva, Julio Pablo Travieso, Marcos David Fernández, Yoniel Perdomo, todos de Cuba, y a los improvisadores extranjeros Lydia Moreno, Facundo Martínez y Kamal González, como refuerzos.

Mediante una especie de mini entrevistas conocimos el testimonio de algunos de los participantes.

Marcos David Fernández es uno de los más jóvenes y atrevidos repentistas de Cuba. Con solo 3 años comenzó en este mundo y fue apodado por su padre como «el Kíkere de Cisneros».

«Cuando me explicaron la dinámica del juego me pareció algo novedoso y lo mejor, que llegaría a un público variado a través de un excelente programa televisivo como Mediodía en TV. De alguna manera logramos rescatar la tradición de los bandos para no perder el sabor de las parrandas. Las grabaciones fueron muy rápidas, todo lo hicimos desde casa para mantener el aislamiento social. Fue una experiencia nueva que le hizo mucho bien a la tradición», cuenta vía WhatsApp Marcos David.

A esta cita «improvisada» no podían faltar las mujeres. En Cuba han ganado en las últimas décadas mayor presencia en estos escenarios que antes parecían estar dedicados prácticamente solo para improvisadores hombres. Anamarys Gil con apenas 19 años y un talento enorme ha logrado empoderarse en este movimiento y ha puesto su nombre en la lista de las mejores improvisadoras del mundo.

«Es difícil siendo mujer entrar a este mundo de hombres. Pero tampoco es imposible. En la décima he tenido a personas que me apoyan y otras no tanto. Lo importante es que siempre que exista respeto, transparencia y ganas de luchar, conseguiremos realizar nuestros sueños por muy difíciles o lejanos que parezcan».

Anamarys nunca dice que no a un reto, mucho menos cuando se trata de vivificar un arte tan valioso como el repentismo. «Cuando escuché la dinámica del reto la creí un poco loca, sobre todo por lo complicado de cantar punto guajiro con pistas grabadas. Pero accedí, me gustan los retos. Oralitura Habana nos ha dado a los jóvenes la oportunidad de dar a conocer nuestras ideas y nuestro talento. Además se está logrando desde otra perspectiva hacer llegar al público joven la historia de la décima improvisada».

Pinar del Río no quedó fuera de este Ping Pong Poético, esa tierra de tantos repentistas legendarios ahora aporta jóvenes que vienen pisando fuerte. Julio Pablo Travieso llega al repentismo desde temprano gracias a su abuelo Julio Travieso quien le enseñó décimas y redondillas. Más adelante estudió en los talleres de repentismo de la mano de los improvisadores Ernesto Ramírez y Alexis Díaz Pimienta.

Julio Pablo Travieso, repentista pinareño

Julio Pablo Travieso, repentista pinareño

Julio Pablo, a diferencia de los demás participantes dice que no le sorprendió la modalidad de competencia. «Ya tenía experiencia en lo que se haría, cosas como estas son las que se necesitan para llegar a los jóvenes porque es una de las formas más dinámicas de la improvisación. Estoy de acuerdo con revolucionar y evolucionar el repentismo como alternativa para multiplicar el número de seguidores de nuestro arte».

Yordanys Oliva, más conocido como el Sato de Mayabeque, es un repentista con una agilidad notable. Mario Otañe, tonadista e improvisador, lo nombró Zatoichi, por las gesticulaciones que usa el joven para expresarse. Luego a la gente se le hizo largo el apodo y le empezaron a llamar Sato. Un día de competencia en el Ping Pong en una redondilla el Kíkere le dice: « ¿Tú gladiador? ¿Qué te pasa?/ No me hagas reír un rato,/ si a los que les dicen Sato/ es porque no son de raza». A lo que Sato responde a ritmo del choteo cubano: «Poeta, ves que requieres/ de más recursos verbales./ Mi Sato no es de animales, / mi Sato es por las mujeres».

Yordanys Oliva, repentista de Mayabeque
Yordanys Oliva, repentista de Mayabeque

«Cuando supe de la idea del Ping Pong –dijo Sato- reaccioné a lo grande porque yo soy fanático a las ideas de Alex Díaz, porque son juegos locos, divertidos, que son para unir nunca para desunir,para que el repentismo sea más conocido. Son ideas que todo el mundo debería tener porque son a favor de la tradición, a favor de los repentistas, de los cultivadores de esta hermosa tradición que nos hermana».

Sato es de esos jóvenes que confunden, es una mezcla entre un hombre grande y un niño pequeño. Después que lo conoces jamás podrás evitar su abrazo cuando te vuelva a ver, un abrazo de verdad, de los que restauran. A veces no puede desligar el humor de lo serio; pero ese es su rasgo identitario: el buen humor.

Días después de haber concluido el concurso en la televisión, donde el Bando Lila se alzó con el triunfo popular, premio que Sato, como miembro de ese equipo disfrutó entre risas y gritos, le preguntamos cuál había sido el momento que no olvida de la competencia. Nos contó que un día tenía mucha prisa para mandar un video, pero tenía que evitar el ruido ambiente en la grabación. «Yo vivo en el campo, en una casa de mampostería con techo de fibrocén. Ese día no pude grabar porque se pasó el día entero lloviendo y el agua al caer en el techo hacía un ruido enorme, entonces me puse a pedirle a Dios, a San Pedro, y a todo lo que existiera que escampara, porque por el otro lado estaba Alex presionándome porque necesitaba el material para montar el programa. En ese momento me aturdí demasiado».

Refuerzos que unen en este universo improvisado

Facundo Martínez es un joven payador argentino y fiel colaborador de Oralitura Habana, no es común que improvise en redondillas, pero no fue tampoco un impedimento para participar de la nueva modalidad del concurso. Facundo es de los exponentes de la payada, como se llama la tradición oral de improvisar décimas en Argentina en la que usan además una musicalidad diferente a la cubana y generalmente se acompañan los propios improvisadores.

«Me sorprendieron –confesó Facundo- Cuando el equipo de Oralitura Habana me contactó me dije: ¿Qué voy a hacer yo ahí? Al principio dudé en aceptar porque me tenía que enfrentar con los mejores repentistas cubanos, si de juventud se habla. Pero lo tomé como un aprendizaje, yo sabía que me iba a arrepentir si terminaba cancelando la propuesta».

La cantaora canaria Lydia Moreno fue otra de los refuerzos. Lydia se inició en el mundo del repentismo por casualidad. «Tengo buena memoria y empecé a hacer polkas sin tener conciencia, me aprendí muchísimas, por eso nadie me tumbaba en los escenarios, porque me sabía muchas. Las cantaba sin ser consciente del octosílabo, de la estrofa que tenía que usar».

Lydia Moreno, improvisadora canaria
Lydia Moreno, improvisadora canaria

Lydia actualmente es una conocedora de la estrofa espinela, como canaria que se respete ama la tradición de improvisar, ama la décima. «Cuando me explicaron la dinámica del juego, me pareció una propuesta interesante, algo que nunca había hecho, sobretodo con el concepto de los bandos. Yo realmente no soy muy amante de las competiciones, es verdad que tiene su punto favorable, pero también tiene sus puntos negativos y yo particularmente soy de las que no le gusta competir. Pero al final la pasé muy bien. Me reí muchísimo dentro de la organización de mi propio bando».

«Lo que más valoro de esto es el trabajo colaborativo entre artistas, que pese a ser una competición no se perdió el objetivo: poner en valor y darle carta a la naturaleza de esa nueva visión del repentismo que hay ahora no solamente en Cuba sino en todos los países en los que improvisamos. A fin de cuentas hay que renovarse o morir», añadió la canaria.

Desde México llegó Kamal González, músico e improvisador de Son Jarocho que con sus rimas acertadas reforzó al Bando Lila.

«Hace más de medio año me alejé un poco de la improvisación, de contrapuntear con otros colegas porque me he enfocado en desarrollar mi propio proyecto musical. He estado componiendo nuevas canciones donde uso como recurso elementos propios del Son Jarocho y el Jazz. Por eso cuando me invitaron me entusiasmé y no dudé en aceptar el reto», confiesa Kamal.

La COVID-19 puso como pie forzado el aislamiento social, Oralitura Habana respondió, con el pretexto de quedarse en casa,con una alternativa seductora y curativa. No hay pandemia ni desánimo que no cure el arte autóctono y jovial. Porque como bien dijo el artista Alejandro Jodorowsky: «Sólo has de adquirir el poder de ayudar, un arte que no sirve para sanar no es arte».

 

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