Martes
23 de Julio de 2019
Humor

El tutor clasificado

Autor: Rodolfo Romero Reyes
Fotos: Ilustración de Yaimel
Fecha: 8 de Septiembre de 2016
Ilustración de Yaimel

Hace seis años, cuando todavía estudiaba en la Universidad de La Habana, decidí clasificar a los tutores universitarios. En ese momento solo conocía al «arquitecto» Dasniel Olivera, quien dio forma a lo que aspiraba a ser mi tesis de licenciatura. No había tenido el placer de ser acompañado por «la musa» Tamara y «la viajera» Martuli en los andares de la maestría.

El texto que escribí proponía clasificar a los tutores en cuatro categorías: los «seriodistantes», que constituyen una autoridad en el tema y son respetados por los tribunales; los «hospitalarios», que te llevan a su casa, ponen su computadora a tu disposición, te preparan sabrosas meriendas, te invitan a comer; los «arquitectos», que te organizan tus ideas, las convierten en lenguaje científico; y, por último, los «entusiastas», que se animan contigo y terminan escribiéndote la tesis a cambio de que les escuches sus cuentos interminables sobre la última travesura de su nieto más pequeño. Obviamente, todas las etiquetas eran fruto de una observación participante.

Después de seis años dando clases en la Facultad de Comunicación, he tenido la oportunidad de acompañar nueve tesis de licenciatura. Motivado por mi última diplomante, les pedí a cada una de estas muchachas que definieran nuevas categorías, a partir de sus experiencias conmigo. La idea dio riendas sueltas a su imaginación y aquí les ofrezco nuevas clasificaciones. Incluyo algunas que, aunque no se ajustan del todo a mi perfil, me parecieron creativas y simpáticas.

Tutor «demoledora»: Cada capítulo que llevas lo destruye.

Tutor «abogado»: Te defiende aunque tu tesis haya sido un crimen.

Tutor «codiciado»: Todos lo quieren pero solo algunos pueden tenerlo... aunque sea por casualidad.

Tutor «tres puntos suspensivos»: Después de cada consulta, piensas que no te graduarás.

El Tutor «calendario»: Te sienta en un lugar tranquilo, dos años antes de la discusión de la tesis, para hacer «de conjunto» un calendario que deberás cumplir a cabalidad. Tú no debes preocuparte por nada, excepto por cumplirlo. Puedes no verlo muy seguido pero sí enviarle periódicamente una actualización de los horarios cumplidos.

Tutor «copypage»: Repite los mismos elogios en cada informe de tutoría, año tras año.

Tutor «albañil»: Por cada idea que tienes construye un epígrafe... que luego a ti te tocará escribir.

Tutor «pregonero»: Se anuncia mucho, pero a la hora de la verdad…

Tutor «venático»: Hoy te pide que lo hagas de una forma, a la consulta siguiente te dice que todo está mal, que lo vuelvas a hacer como al principio, y así… de forma interminable.

Tutor «guagüero» o «P4»: Te pone a correr.

Tutor «cebolla»: Casi lloras con su informe de tutoría.

Tutor «sintagma»: Cada diapositiva del PPT no debe exceder los tres sintagmas nominales, ante una sobreabundancia de palabras te sugiere un gráfico o un esquema, pero nunca te dice cómo hacerlo.

Tutor «calculadora»: Debes entregar cada capítulo con un número exacto de páginas definido por él.

Tutor «despiste»: Ni siquiera sabe que es tu tutor.

Tutor «pinareño»: Después de haber acompañado solo todo el proceso de la tesis, en el acto de defensa el otro tutor que nunca estuvo lee el informe de tutoría y se lleva los créditos.

Tutor «Santo» o «Santutor»: En cada consulta ves la luz, te ilumina.

Tutor «2.0»: Solo te lo encuentras en Facebook.

 

Le sugerimos la lectura de...

«El tutor clasificado»

Deje su comentario

*(Campos requeridos)