Lunes
13 de Julio de 2020
Universidad

En otra piel

Fecha: 22 de Mayo de 2020

Roberto Estevez Chantada, Universidad de Camagüey

Estudiar en la universidad siempre fue mi sueño, no pensé que vivirlo fuera tan difícil. Camino por los pasillos con la mirada perdida. Me hieren las ofensas, los comentarios crueles. En ocasiones me siento fuera de lugar. Los pocos amigos que tengo aquí me llaman Lachy.

Nunca me he sentido bien con la ropa de hombre, identifica solo mi apariencia, pero mi espíritu anhela ser algo más, ser libre. Vivo con miedo, me rodean personas que no miran más allá de mi imagen e ignoran que tras esa fachada se esconde un corazón lastimado.

Me he acostumbrado a la soledad, encuentro refugio en la música, en las páginas de un libro y en el sabor amargo de una taza de café. Así ha transcurrido toda mi vida, entre lágrimas y silencio.

Mi rostro frente al espejo me da fuerzas. Los reveses del camino no han impedido alcanzar mis metas; del rechazo me he construido un escudo. Cada mañana salgo y enfrento al mundo; dibujo con lápiz labial una sonrisa. Y en ese momento estoy en paz. Venzo mis miedos y lucho para que algún día todos comprendan que la felicidad no depende de esquemas, sino de almas.

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Llamado a la felicidad

Luis Alejandro Calzadilla Hechavarria , Universidad de Oriente

El ser humano busca la felicidad. Si demostramos que siendo gays somos felices, entenderán un poco.

Allá, donde la identidad sexual dependía de los padres, el machismo hacía gala cuando carros y pelotas sustituían peluches y escobas . Allá donde confundían delicadeza con amanerado, marica con locuaz e infancia con hombría; creció la libertad de un joven universitario. Ese que no daba pasos a comentarios sobre él, su respeto lo hacía mudo. Ese que obligaba a los estudiantes de periodismo a elaborar interrogantes libres de prejuicios si querían hacer uso de su arte. Ese, que con su actuar, lograba que arquitectos en formación llevaran el concepto de su futura profesión a la sociedad: construir, reparar y modernizar.

Ese que desafiaba investigaciones poblacionales e imponía a sociólogos y psicólogos seguir estudiando el mundo que muchos catalogan de multicolor; ese que impulsaba a hacer discursos con coherencia y solidez. Ese cuyas manos se unían en un mismo latido junto a las de su pareja para transitar por aquella facultad, donde los jóvenes hacían de un artículo, que llevaba por número 68, un escenario de debates y conflictos.

Sin embargo, él demostró a aquellos futuros jueces, abogados y fiscales, que la felicidad no depende de la preparación de los demás. Ese joven diferente que — mientras economistas contaban dinero detrás de cálculos — contaba sus razones para ser feliz sin importar las consecuencias detrás del odio, el machismo, la exclusión y la no aceptación. Ese que provocó La Pregunta en aquel universitario de pectorales videntes, que lo criticaba por no ser igual a los demás: ¿Cuándo fue que descubrí que era heterosexual?

Ese a quien no le importó ser acosado cuando las vistas reaccionaban ante sus movimientos. A ese que le llamaban flojo mientras crecen en él autoamor, autovaloración y autoconcepto. Ese cuyas etiquetas son de respeto y confianza en sí mismo. Ese que es feliz de ser como es. Ese que aspira, como todos, a formar una familia. Ese que llama a la libertad. Ese que apuesta a la importancia de buscar alegrías y no dolor.

Ese soy yo.

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Dos Caras

Mike

Estudié Medicina en la UCM de Granma. Siempre supe que era gay, pero cuando entré a la universidad aún no había salido del closet. Hasta que, por la asignatura de MGI nos ubicaron en un policlínico, donde funcionaba la Consejería Municipal y conocí a quien, en ese momento, fungía como Coordinador municipal de la, hoy, Red HSH. Fue bonito lo que vivimos, mágico. Se creó el ambiente propicio y un día durante una técnica dije lo que soy y mis compañeros, amigos hoy, me dieron un aplauso. Esa fue la parte buena, mis amigos. Los momentos desagradables fueron con los profesores. Recuerdo cuando me tocó hacer un Trabajo de Control y alguien preguntó la fecha y el médico que estaba frente al aula dijo que el día en que habían desgraciado al campesinado cubano. Una vez tuve que aguantar de un profesional de la salud que ser gay era un problema endocrino, jajajajaja.

Pero todo me sirvió, de todo aprendí. Recomiendo actualizar la literatura de las ciencias médicas, en especial el libro de Medicina Legal, en donde aún se trata el tema como una aberración sexual.


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