Lunes
03 de Agosto de 2020
Nuestro credo

Este es nuestro tiempo

Autor: Mayra García Cardentey
Fotos: Tomada de Radio Habana Cuba
Fecha: 1 de Julio de 2016

Ya es oficial. El XIX Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes será en Rusia a finales de 2017. El lugar no fue escogido arbitrariamente. La cita será propicia para celebrar las siete décadas de la primera edición de este cónclave juvenil, en 1947; además de recordar los cien años de la Revolución Socialista de Octubre.

Según los organizadores, el movimiento de los festivales se fortalece con el tiempo, y mantiene viva su esencia antimperialista y de solidaridad entre jóvenes, estudiantes y pueblos del orbe.No obstante, el alcance de estos encuentros debería extenderse más allá de un evento internacional cada cuatro años.

Son estos tiempos difíciles. Y la reunión deberá ser escenario imprescindible para el diálogo. Hora exacta de definiciones, de continuidad y ruptura. Porque esta última parece ser la interrogante del decenio: ¿continuidad o ruptura?

El debate político tendrá que establecer líneas meridionales sobre cómo las juventudes de izquierda del mundo responden y responderán a la crisis actual de determinados movimientos sociales.

En ese espíritu de defensa de los ideales de paz y progreso social, contra el antimperialismo, el congreso tiene el desafío de pensar y formular acciones que empoderen, —de manera efectiva y sin discursos triunfalistas—, a las nuevas generaciones en el orden político y económico.

Y no basta con una visión colectiva, —pactada en un encuentro internacional—, de a dónde queremos llegar, sino que tanto la concepción como la implementación deben partir de una experiencia inclusiva y participativa. Que los jóvenes sean sujetos y no objetos, que se sientan parte y no complementos de ejecución.

Los gobiernos del mundo, especialmente los latinoamericanos, experimentan una regresión a la derecha. Los intentos por debilitar la unidad del cono sur no cesan. Las pretensiones imperialistas continúan, y se disfrazan de trajes contemporáneos. Las y los jóvenes necesitan estar alertas.

En este agosto de celebraciones por el Día Internacional de la Juventud, es momento para el regocijo y la reflexión, para el festejo y la acción cívica, para la alegría y la responsabilidad política.

Este es nuestro tiempo. Hagámoslo de verdad nuestro.

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