Jueves
09 de Abril de 2020
Deporte

Expedientes X

Autor: Glauber García Lara
Fotos: Archivo
Fecha: 25 de Agosto de 2015
Calvin «Megatron» Jonson, una de las víctimas más conocidas de la «Maldición Madden».  Fue portada de la versión 2013 y al igual que sus predecesores sufrió una dura lesión en la temporada del 2014.

A través de los años muchas son las leyendas que trascienden lo meramente deportivo. Lo que leerán a continuación son historias que van más allá de lo supersticioso, maldiciones de todo tipo, rituales espectaculares y repulsivos, así como algunas desgracias que enlutaron naciones enteras.

Si en alguna ocasión durante las nueve temporadas que salió al aire la exitosa serie televisiva Expedientes X a sus guionistas los inspiró el deporte, seguramente enrolarían a sus estrellas en alguna de las historias que veremos a continuación.

Por suerte para Mulder y Scully, ninguno de los escritores tomó tal decisión, de lo contrario todavía anduvieran por ahí los agentes del FBI tras la razón por la cual ciertos misterios ocurren en el mundo del deporte.

Maldiciones 

Comencemos por las maldiciones  pues algunas dejan a la madrastra de Blancanieves y a Maléfica como aficionadas, tales son los casos de las archiconocidas «Maldición del Bambino» y «Maldición de la Cabra», ambas provenientes de la cuentística de la Major League Baseball (MLB).

La primera hizo que las arañas tomaran por asalto las vitrinas de los Boston Red Sox durante casi un siglo pues mantuvo sin títulos a ese equipo de 1918 a 2004. Perduró hasta que el Papi Ortiz, Manny, Varitek, Schilling, Pedro Martínez y compañía «levantaran un muerto» y pusieran fin a la maldición 86 años después que el gran Babe Ruth vaticinó la sequía bostoniana.  

Por otra parte los pobres Chicago Cubs todavía lamentan que expulsaran de su estadio al tabernero Billy Sianis y a su cabra Murphy el seis de octubre de 1945.

Jamás imaginó el dueño de los Cubs, Phillip K. Wrigley, que negarle la entrada a Sianis y su cabra aquel día al Wrigley Field, traería graves consecuencias: «Los Cubs no ganarán nunca más», maldijo el tabernero y así ha sido hasta el sol de hoy. 

Más del siglo XXI es la «Maldición Madden» que afecta a los jugadores de la National Football League (NFL).

Ocurre que el video juego Madden NFL es al fútbol americano algo así como el FIFA al fútbol tradicional, de ahí que ser el protagonista de su portada es un lujo que inicialmente todo atleta quisiera tener; no obstante, la historia dice otra cosa.

Hasta 1999 John Madden siempre ocupó la portada del videojuego (irónicamente Madden nunca jugó en la NFL por una lesión), pero a partir de ese momento todo jugador que tuvo su foto en la portada del Madden NFL sufrió daños en su carrera durante la siguiente temporada.

La cadena comenzó con Barry Sanders y Dorsey Levens, dos magníficos corredores que sufrieron lesiones en el 2000. De ahí hasta acá la lista incluye nombres famosos como Michael Vick, Ray Lewis, y Calvin Jonson, todos con un vínculo común: son estrellas del deporte, portadas del Madden NFL, y visitantes de la lista de lesionados una vez que su figura apareció en la carátula del susodicho jueguito.

Rituales y supersticiones

«El Rey» apela a sus polvos antes decada partido.

«El Rey» apela a sus polvos antes decada partido.

Es una verdad de Perogrullo: la superstición y el deporte van de la mano, y resulta casi imposible contabilizar la cantidad de atletas que se encomiendan a un ritual antes de cada temporada, juego, turno al bate, y cuanta cosa se le ocurra con tal que la buena fortuna lo acompañe y abandone a su rival.

Tal es así que ni los elegidos se salvan. Por ejemplo el mejor jugador de baloncesto de la actualidad Lebron James tiene una práctica previa a cada partido que todos llaman «El Ritual».

Esta cuenta con una secuencia de acciones estratégicas en la que él usa su protector bucal y da apretones de manos. El momento destacado es cuando James tira un puñado de polvo de tiza que absorbe la humedad por los aires arriba suyo y crea con dramatismo una nube blanca ondeante que flota en el aire. Nada, que el hombre toma bien en serio sus polvos.

Cristiano Ronaldo, tres veces Balón de Oro, tiene una rutina azarosa. La misma consiste en cortarse el cabello antes de cada partido, ocupar exactamente el mismo asiento en el autobús del equipo (el de la derecha de la segunda fila detrás del chofer), ordenar sus cosas de fútbol meticulosamente, mojarse y pasarse la mano por el cabello y darle un último vistazo al espejo del vestuario antes de salir a la cancha. Narciso es un nené al lado de CR7.

Pero lo de Lebron y el astro portugués no es nada comparado con Juan Manuel «Dinamita» Márquez, que posee el mejor, o peor, ritual de todos.

El boxeador profesional mexicano solía beber su propia orina. Creía que el pis tenía unos beneficios increíbles para la salud y que lo ayudaría a recuperarse del entrenamiento intenso.

Por suerte, el excampeón de la Organización Mundial de Boxeo abandonó la rutina después que los médicos así se lo indicaran. ¡Se le fue la mano a Juanma!

El club de los 27

Entre los artistas, la tragedia dijo presente y truncó la vida de genios como Jimmy Hendrix, Janis Joplin, James Dean, Jim Morrison, Kurt Cobain o Amy Winehouse a los 27 años, también esa edad es sinónimo de muerte en el deporte; Christian Benítez es el más reciente ejemplo.

«El Chucho» falleció en Catar y se unió a una lista integrada por varios atletas que lamentablemente dejaron de existir en plena madurez deportiva.

Rommel Fernández, considerado el mejor futbolista panameño de la historia, murió el seis de mayo de 1993, en un accidente de tránsito al perder el control del automóvil que conducía y se estrelló contra un árbol. Sufrió un traumatismo craneoencefálico.

Tras su deceso, la Federación Panameña de Fútbol determinó otorgarle su nombre al estadio más importante del país.

El asesinato del zaguero colombiano Andrés Escobar enlutó al fútbol tras la Copa del Mundo Estados Unidos 1994.

El asesinato del zaguero colombiano Andrés Escobar enlutó al fútbol tras la
Copa del Mundo Estados Unidos 1994.

Quizás el caso que más hondo caló en la memoria popular es el de Andrés Escobar, titular y líder de la defensa en la selección colombiana que disputó la Copa del Mundo Estados Unidos 1994.

El zaguero marcó un autogol en la derrota ante los anfitriones 1-2, resultado clave en la prematura eliminación de un combinado que generó grandes expectativas entre su pueblo antes del mundial.

A su regreso el exfutbolista del Atlético Nacional fue increpado por un aficionado, de nombre Humberto Muñoz Castro, en el estacionamiento de la discoteca El Indio.

El reclamo tenía que ver con aquella desafortunada jugada sobre el césped del «Rose Bowl». Escobar solicitó no ser insultado, pero Muñoz le disparó cobardemente seis veces y el futbolista pereció camino al hospital, también a los 27 años.

Si todo lo anterior obedece a leyes paranormales o teorías esotéricas pocos pueden afirmarlo, así ocurre cada vez que lo inexplicable aparece ante nosotros.

«I want to Beleive» (Quiero creer), rezaba el póster a la entrada de la oficina del agente Mulder, siempre con la mente abierta, dispuesto a explorar todas las posibilidades.

Mientras tanto, le aconsejo disfrutar las emociones, aunque a veces la bola que debió entrar pegue en el larguero, o una piedra altere el bote de una fácil rolata para el doble play salvador, a fin de cuentas, no es más que deporte y «la verdad está ahí afuera».

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