Jueves
09 de Abril de 2020
Humor

Hijos ilustres

Escultura de Joaquín Albarrán en Sagua la Grande

Caminaba con mi amigo Maykel González Vivero por su querida Sagua la Grande, hablábamos de esto y de aquello, y llegamos frente al monumento a Joaquín Albarrán (una escultura primorosamente tallada, «ya no se hacen esculturas así» —comenta Maykel—, es la foto que acompaña esta crónica).

Llegamos y dice Maykel, con toda la grandilocuencia de la que él es capaz (y los que conocen a Maykel saben que puede ser muy grandilocuente): «¡Estamos frente al hijo predilecto de Sagua, el más grande de los sagüeros!» Yo reconozco los extraordinarios aportes de Albarrán a la Medicina universal, yo sé que pocas veces un cubano ha estado más cerca de obtener un Nobel, yo sé que amó a su ciudad natal con todas sus fuerzas e incluso, me cuenta Maykel que en algún momento dijo que sus últimos pensamientos serían para su Sagua.  Pero por protestar, protesto: ¿El más grande de los sagüeros no fue Wifredo Lam?

Creí que Maykel iba a ofuscarse por mi réplica, pero todo lo contrario, se enorgullece más. «Pues ese es otro de los grandes hijos de esta ciudad, el más universal de los pintores cubanos».

Le eché una peseta y él se coge un peso. Empieza a nombrarme una lista larguísima de grandes sagüeros, famosos como ellos solos, con itinerarios creativos importantes en la ciencia, la cultura, el deporte, las ciencias sociales, la política… Llega hasta abrumarme.

Obviamente, Sagua la Grande ha sido —sigue siendo, de alguna manera— grande para este país e incluso para el mundo. La conferencia magistral dura casi una hora y al final, estoy seguro que, solo por molestar, Maykel me pregunta con una sonrisa socarrona: «¿Quiénes son los hijos ilustres de Violeta?». No me dejo provocar.

Con toda la tranquilidad —y cierta ironía— del mundo le respondo: Comparada con esta gran urbe, Violeta es una aldea polvorienta.  Pero algunos ilustres cubanos nacieron o por lo menos se criaron allí.

«¡Nombres, quiero nombres!» —se divierte Maykel. Y yo comienzo: En Violeta nació y creció uno de los más grandes actores cubanos: Rolando Brito. «Tienes un punto, es un buen actor, sigue».

Bueno, en Violeta creció (no me queda claro si nació allí, pero toda su familia vivía allí, a lo mejor nació en un hospital en una ciudad más grande, pero mi padre decía que vivió allí) uno de los más importantes pianistas cubanos de todos los tiempos: Jorge Luis Prats.

«Sin dudas es un gran pianista, uno de los mejores —accede Maykel—; pero sigue nombrando celebridades». Me la pone un poco difícil, me exprimo la memoria, hasta que me alumbro: En Violeta nació —amigo que fue de mi padre— uno de los mejores peloteros del mundo, estrella de las Grandes Ligas norteamericanas, miembro del Salón de la fama del béisbol, jugador excelente de los Cincinnati Reds, Big Dog le decían en sus tiempos de gloria: Tany Pérez.

Maykel no parece tener la menor idea de quién es Tany Pérez, pero confía en que no lo voy a engañar. «De acuerdo, tienes tres celebridades.

¿Alguna más?»

Ninguna más, que yo recuerde. Aunque si mi padre estuviera aquí ahora mismo te decía algún que otro nombre. «Bueno —Maykel se pone cariñoso—, Sagua sigue estando en la vanguardia, pero Violeta, para ser tan pequeña, tiene su galería».

Respiro aliviado, tres de cada cinco veces que discuto con Maykel salgo perdiendo, él tiene un ímpetu con el que no puedo competir. Y entonces me abraza: «Pero de todos los hijos ilustres de Violeta, al que más quiero es a ti. Para mí tú eres el más grande». Se me aguan los ojos, tengo ganas de decirle lo mismo, pero Joaquín Albarrán nos mira desde su altura, y la verdad es que por mucho que se esfuerce, por mucho talento que tenga (y lo tiene), no parece que Maykel González Vivero llegará a ser más grande que Albarrán. Así que le digo: Yo no te quiero, yo te adoro… y seguimos recorriendo Sagua.

Comentarios

Liz (no verificado)
Imagen de Liz
7 Enero 2014 - 4:09pm
Me encanta leer a Yuris, pero esto ha sido un tremendo regalo. Honor que me hace ser parte de la familia de ese ilustre Maykel y entre las personas que conocen al tal Yuris Nórido.

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