Jueves
27 de Abril de 2017
Sociedad

Historia: ¿cuestión de aprobar?

Autor: Sealys Gardón Pantoja, estudiante de Periodismo, Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana
Fotos: Tomada de radiorebelde.cu
Fecha: 21 de Febrero de 2017
Imagen tomada de radiorebelde.cu

Cuando las pruebas de ingreso tocan las puertas, los estudiantes de 12 grado, junto al manual de ejercicios de Matemática y un folleto de Español, llevan 81 páginas de Historia de Cuba que, supuestamente, recogen cinco siglos. Muchos aprendieron sus resúmenes de memoria hace poco y señalan en fríos esquemas las causas del fracaso de la Guerra de los Diez Años o las órdenes de Fidel ante la ofensiva de la tiranía.

Se esmeran en encontrar respuestas sin mucha «muela» porque creen estar hablando de algo totalmente ajeno a sus días. Estudian lo más significativo, sin profundizar en la parte humana de las personalidades y por eso pocos conocen de la vocación poética de Céspedes o del gusto de Martí por el chocolate. Su objetivo es solo aprobar, como también lo es el de muchas escuelas, preocupadas por la promoción. Pero ¿quién se interesa por tener nuevas generaciones defensoras de su historia?

El profesor Omar Ruiz Castro, toda una institución en la asignatura, imparte clases en el preuniversitario Celia Sánchez, en la Isla de la Juventud, y defiende la tesis de estudiar para la vida, no para una evaluación. Además, comenta: «A veces la historia se carga demasiado y otras se queda en lo repetitivo y poco atractivo para adolescentes ávidos de descubrir cosas nuevas. El objetivo es estimularlos a profundizar a partir de anécdotas y detalles pequeños, que la historia los mueva».

Si quien les habla a los estudiantes de Agramonte no lo hace con pasión semejante a la del profe Ruiz, si no escucha el sonido de los rifles cuando cuenta el cruce de la trocha de Júcaro a Morón, y no le duele la muerte de Maceo, será imposible sensibilizar a sus oyentes o hacerlos partícipes de tales pasajes.

Los maestros tienen en sus manos la arcilla de la sociedad del presente y del futuro; es necesario, entonces, poner atención a la forma en que la moldean. No se trata de estar de acuerdo con todo, es importante discrepar e identificar errores para poder avanzar, pero la brújula debe ser el amor por la Patria, por el sudor y las lágrimas pasadas.

Las clases no deben convertirse en cuentos de hadas, sino en la narración más exacta posible de los años de lucha que hoy defendemos. En esa investigación a detalle, el Centro de Estudios Juan Marinello, el Instituto Nacional de Historia y la Asociación de Historiadores de Cuba tienen experiencia y la ponen a disposición de la pedagogía para actualizar los modos de proceder en la planificación docente y despojarla de monotonías.

Para comprender el decursar social del país, es importante hablar de las indisciplinas de la gesta del '68, de lo positivo y negativo de los gobiernos de la colonia y neocolonia, de los errores de la Revolución, del quinquenio gris y de la crudeza del periodo especial.

La situación política actual requiere y exige recordar la historia para entender el contexto de las relaciones con Estados Unidos sin perder los logros de la Revolución, pero ¿cómo hacerlo sin sembrar en los jóvenes el amor por ese pasado?

Desde el año 2011 hasta el 2015 el por ciento de suspensos en el examen de ingreso de Historia de Cuba se ha reducido de 24.5% a 12.8%, a pesar de una recaída en 2014 (18,1%), según las estadísticas de la Comisión de Ingreso del Ministerio de Educación Superior (MES), aunque continúa como la segunda materia con mayores problemas para los estudiantes. Este es un dato alarmante si tenemos en cuenta que se trata de la historia patria.

¿Tendrá que ver esa mejoría con la aparición de los profesores particulares? Parece insuficiente la labor de las escuelas en lo referido a la calidad de las clases, pues crece indeteniblemente la cantidad de muchachos que recurren a la opción de pagar altas cifras por repasos extracurriculares, impartidos, muchas veces, por quien tienen en el aula.

De una forma u otra, lo más importante no debe ser aprobar, sino conocer y amar la historia de Cuba, lo suficientemente rica como para aceptar debates inteligentes que logren sustituir a un resumen carente de emoción y sentimiento.

Comentarios

Nancy (no verificado)
Imagen de Nancy
2 Marzo 2017 - 2:19pm
Muy certero el artículo, más cuando ha sido escrito por una joven que amén de aprobar su prueba de ingreso, segura estoy que con la Historia de Cuba no tuvo obstáculos. Bien hay que amar los hechos ocurridos por largos siglos en el acontecer de un país, sea cual fuese ese país, para incentivar a jóvenes y niños a interesarse por conocer la historia. Son tantas las distracciones que tienen las nuevas generaciones que ven los temas del pasado como "teque", algo que está tan lejos de su realidad que no les interesa. Por eso la labor del maestro o del profesor, como les gusta llamarles los jóvenes al que se encarga de enseñar, un profesor que cuente la historia como si la hubiese vivido, que la haga parte de la realidad y que las clases no se conviertan en conferencias, sino en conversación, en debate, en taller, así de seguro se aprenderá más y mejor de tantos hechos que sin conocerlos no se puede cambiar la realidad ni se puede mejorar el curso politico-social de ningún país. Agradecer a Sealy por tan oportuno artículo y a la Revista Alma Mater por publicarlo.

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