Lunes
03 de Agosto de 2020
Deporte

Historia de un clásico sin goles

Autor: Darío Alejandro Escobar
Fotos: Tomadas de internet
Fecha: 20 de Diciembre de 2019

La Liga de las Estrellas se está quedando sin algunas luces. El Barcelona Fútbol Club y el Real Madrid parecieron dos boxeadores de peso mosca en un combate interesante, con virtuosismo, pero sin pegada. Justo eso fue lo que faltó en el duelo: pegada. Benzemá es un muy  buen delantero, pero no le da la cuenta para ganar uno de estos él solo. El francés no es de los arietes que hace cincuenta goles y no reconozco a nadie más capaz de descorchar la botella en ese equipo. El tema Bale está superado. Lo suyo es el golf. Y en el Barza, cuando Messi no enciende la lámpara y Suárez no sale demoledor, entonces no hay magia.

Algo de esto hemos apreciado desde el final de la pasada temporada y el transcurso de la presente. Los referentes de ataque de los dos equipos que han disputado los partidos más apasionantes de la década, están viendo pasar sus mejores días y necesitan un poco de ayuda. Los de Chamartín se resistieron a comprar un goleador en verano y el costo en los resultados es visible. Y el hecho de que Lionel Messi haya insistido tanto en traer a Neymar de regreso a su lado en Camp Nou posiblemente tenga que ver con que sabe lo que puede y no puede hacer a estas alturas de su carrera. Me parece que si queremos volver a disfrutar de buenos clásicos, habrá que desembolsar dinero para adquirir goleadores.

Igual no fue un partido tan aburrido. Hubo de todo. Fue un culebrón del querer y no poder. En el Barcelona se nota muchísimo la baja de uno de los hombres más subvalorados por los medios de comunicación y los aficionados adictos a titulares de espectáculo: Sergio Busquets. Su ausencia mostró las costuras de un mediocampo que ha reinado con juego y belleza durante un tiempo más que digno, pero que se acaba. Busquets es la piedra angular del proyecto original de Guardiola y sobre el que giraba el equilibrio del equipo. Sin él en el campo se complica, y mucho, el asunto.

En caso de los blancos, su falta de gol y sus carencias en defensa son compensadas con esa característica tan admirable y suya: ambición desmesurada. Los jugadores del Real Madrid parecen siempre convencidos hasta el último segundo de que pueden y deben ganar el partido. No importa el contrario. Hacía mucho tiempo no veía a los blaugranas tan dominados por los merengues. Los estrategas de ambos clubes deberían tomar apuntes de lo sucedido en Camp Nou esta semana. Por su parte, Atlético y Sevilla, los perseguidores, se frotaron las manos con el resultado.

Del VAR me resulta aburrido hablar. Por mucha tecnología que se incorpore en los deportes, el criterio humano influirá muchísimo y habrá injusticias. Siempre he defendido que el error del árbitro forma parte del juego. En ocasiones favorece a uno y después a otros. Es normal.

Y mientras los dos grandes de España empataban sin goles, Cristiano Ronaldo se elevaba hasta 2.56 metros para marcar un golazo contra la Sampdoria en Génova que lo iguala, después de un pésimo inicio de temporada, a Lionel Messi y Karim Benzemá en cantidad de anotaciones en sus respectivas competencias domésticas. CR7 está de vuelta.  


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