Martes
21 de Agosto de 2018
Sociedad

Ir y venir: abrir y cerrar los ojos de manera diferente

Autor: Dainerys Mesa Padrón
Fotos: Cortesía del entrevistado
Fecha: 12 de Febrero de 2018
Foto: Cortesía del entrevistado

Un estudiante del Isa obtuvo una residencia de artes visuales en París y Alma Mater le siguió la pista antes y después del suceso. Mostramos hoy la evolución de Maikel Tomás González a partir de sus reflexiones de lo que podría ser este viaje y lo que en realidad representó.

En 2017 Maikel Tomás González, estudiante de cuarto año de la Universidad de las Artes (Isa), recibió la primera residencia de creación audiovisual para un artista cubano, otorgada por la Maison Européene de la Photographie (MEP) y la Cité Internacionale des Arts, de París.

En aquel momento, coincidente con la segunda edición del mes de la cultura francesa en Cuba y con el festival de video creación On/Off, González ofreció declaraciones a Alma Mater donde explicó el significado de esta oportunidad para su carrera.

El intercambio con la nación europea por fin se concretó en el pasado noviembre, y el joven artista volvió a nuestro encuentro para ampliar sus anteriores impresiones.

A pesar de las diferencias entre sus expectativas y los hechos, Maikel proyectó un trabajo audiovisual fiel a su tesis primera. Asimismo, advirtió patrones semejantes entre la comunidad artística europea y la cubana, a pesar de vivir circunstancias y contextos distantes.

Este tipo de trueque cultural, cuando la persona regresa a la Isla cargada de experiencias, condiciona nuevos modelos de comparación, de realización y de movimiento con los públicos. Otras formas de mirar hacia adentro y de enriquecer el panorama nacional que Maikel reafirma en sus declaraciones.

Previa

¿De qué va el trabajo con el que te ganaste a la beca?

«Es un análisis del sujeto que se encuentra en constante tránsito o desplazamiento, que no es parte, ni constituye objeto de ninguna historia. Aborda aspectos como la emigración, los conflictos de integración social y la desconexión del hombre respecto a su contexto.

«Será un video que a modo de documentación mostrará el recorrido realizado por un individuo, sin identidad, por las calles de una ciudad cosmopolita. Las acciones que realizará serán las del visitante común, y por tanto se mantiene al margen de esa nueva realidad.

«La peculiaridad del video está en que la imagen de este sujeto aparecerá siempre recortada digitalmente. Mostrando en lugar de la persona, el patrón a cuadros que usualmente aparece en diferentes softwares de edición de video para representar espacios vacíos, o ausencia de información».

¿Cuánto te puede aportar esta oportunidad en tu carrera?

«Creo que esta oportunidad puede aportar diversos beneficios a mi preparación y a mi desarrollo artístico. Ante todo, la posibilidad de crear la obra, que es fruto de un proceso de investigación estética y conceptual que vengo definiendo en mi trabajo desde hace algún tiempo.

«El contexto donde el video será creado lo puede nutrir fuertemente. Puesto que París es el primer destino turístico del mundo y como tal experimenta, más que ningún otro sitio posiblemente, ciertas problemáticas que quiero abordar en la obra.

«También esta beca aparece para mí como una oportunidad de enriquecimiento cultural, de intercambio con artistas, ideas y obras que pueden desarrollar mi pensamiento en torno al arte. Además, vale señalar que Francia es uno de los centros culturales más importantes del pensamiento occidental y por tanto me brinda la oportunidad de acceder a una historia que ha marcado intensamente mi formación artística».

¿Qué piensas de vínculos como este entre las instituciones francesas y cubanas, y la comunidad de jóvenes artistas de la Isla?

«Creo que este tipo de vínculos no solo beneficia a los creadores si no a las propias instituciones que lo proponen.

«Considero oportuna la creación y expansión de este tipo de relaciones, que apoyan la visualización de obras y discursos de los jóvenes artistas cubanos. Así como el desarrollo intelectual de los nuevos creadores, que precisan de medios y espacios para expresar sus inquietudes, y no limitar su campo de acción al contexto cubano.

«Es necesario el acercamiento e intercambio entre culturas, y las instituciones deben obedecer a esta necesidad. La conexión histórica entre la cultura francesa y la cubana es notable en diversos campos culturales y sociales, por lo que pienso que el rol de las instituciones en este caso es mantener y hacer proliferar dicha relación».

Posproducción

¿En qué medida las universidades cubanas, el sistema de enseñanza de las artes específicamente, prepara a los jóvenes talentos para enfrentar el mundo que se vive fuera de la Isla?

«El sistema de enseñanza del arte en Cuba es una plataforma de formación indiscutible para el ­artista. La universidad te prepara para asimilar los cambios propios de cada contexto. Así, en el caso particular de las artes visuales, el espacio universitario te ayuda a sostener una consecuencia en el discurso y aun así poder flexibilizar la práctica atendiendo a las particularidades de cada circunstancia.

«A la vez, el ámbito académico propicia el desarrollo de una mirada crítica respecto a la experiencia artística. En la construcción del proyecto, en la defensa del mismo ante un jurado y en las transformaciones propias de cada proceso creativo pueden ser descubiertas las influencias del sistema de enseñanza, de la formación que te respalda».

¿Cómo fue apropiarte y adaptarte a las distintas dinámicas del arte en Europa?

«En sentido general las prácticas no difieren mucho, creo que es en el enfoque del proceso creativo donde más me ha marcado el ejemplo europeo. Más que adecuarme a un nuevo patrón he tratado de aprehender las características que favorecen a mi práctica.

«Hace algún tiempo no existe un modelo único en Europa, ni en ninguna parte del mundo. Para mí lo más importante ha sido transformar la manera de construir la obra. Ha sido implicar al proceso también dentro del resultado y aprender a incorporar los detalles (también significantes) que surgen de forma espontánea durante la creación».

¿Cómo se relacionan los temas de los artistas visuales contemporáneos cubanos de tu generación, con las temáticas que se mueven entre los artistas del mundo?

«Creo que en sentido general prima el mismo principio de diversidad y libertad que podemos encontrar en el contexto cubano. El arte hoy es plural en todos los sentidos; y esto establece conexiones entre artistas de las más diversas procedencias.  Puedes encontrar preocupaciones e intereses (conceptuales, formales y procesuales) similares en artistas de disímiles culturas y nacionalidades. Esto te hace pensar que el arte cubano también se incorpora a temáticas más universales, sin prescindir de especificidades propias de nuestro contexto, pero librándose de ciertas marcas que tienden a estandarizar la mirada sobre Cuba y sus artistas».

¿Qué valor tuvo la residencia en tu formación como artista? ¿Y en tu evolución como persona?

«Todavía es pronto para descubrir todos los aspectos que han sido marcados por esta experiencia. Pero de acuerdo a las impresiones que me quedan directamente y que he podido concientizar hasta ahora, en lo personal y lo profesional la residencia es un punto de transformación. Es el tipo de espacios que te permiten desarrollar a fondo un proceso, dedicar todo tu tiempo a una obra y sumergirte en una discusión constante dentro de su construcción».

¿Cómo fue cambiando la idea y concepción de tu realización desde que saliste de Cuba hasta que al fin concretaste la obra?

«El cambio fue parte del proceso en todo momento. Las restricciones para filmar en algunas locaciones, los cambios en la producción a partir de estas restricciones, así como un mayor tiempo de posproducción del video, determinaron curiosamente una fidelidad mayor a los propósitos formales que tenía en un inicio.

«Por otra parte, la experiencia que propició esta beca influyó en una reafirmación de la propuesta conceptual que con ella abordaba. La soledad, el distanciamiento cultural, la relación entre individuo y contexto, se hicieron parte de mi vida en París durante ese mes. Así la residencia además de servir como plataforma creativa, fue una suerte de laboratorio en el cual pude experimentar por momentos una parte del fenómeno que abordaba en la obra».

 

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