Sábado
24 de Agosto de 2019
Cultura

Jazz Vilá: “Al teatro hay que acercarlo a su tiempo”

“No siempre el reflejo en el teatro tiene que ser para buscar la angustia o el quebranto; también debe existir un espacio para la reflexión desde el entretenimiento”.

Autor: Yoandry Avila Guerra
Fotos: Moisés Fernández Acosta
Fecha: 20 de Junio de 2019
Jazz Vilá: “Al teatro hay que acercarlo a su tiempo”.  Foto: Moisés Fernández Acosta

Con un estilo creativo que aboga por el teatro popular o comercial en sus obras más conocidas, Jazz Vilá Projects (JVP) pretende que la audiencia se reconozca en las tablas a través de piezas teatrales como Rascacielos, Eclipse y Farándula, escritas para divertir y concebidas desde el mismo título como éxitos taquilleros.

“No siempre el reflejo en el teatro tiene que buscar la angustia o el quebranto; también debe existir un espacio para la reflexión desde el entretenimiento”, afirma el actor, productor, dramaturgo y director Luis Yasser Vila Cabrera (Jazz Vilá), quien ofrece puntos de vista y perspectivas sobre piezas teatrales pensadas con códigos que favorecen un entendimiento masivo.

Ese viaje para JVP tuvo un comienzo simbólico el 1ro de diciembre de 2013, en homenaje al Día Mundial de la Lucha contra el Sida, con una lectura dramatizada del manuscrito de Rascacielos, su primera pieza teatral estrenada meses después, el 8 de abril de 2014, cuando se diera por fundado el grupo.

El periplo desandado hasta el momento exhibe tres directrices, pensadas tanto a nivel de la producción como de la estética y el concepto: la primera, circunscrita a una línea creativa llamada Teatro popular o comercial y a la que pertenecen sus tres piezas más exitosas.

Jazz Vilá: “Al teatro hay que acercarlo a su tiempo”. Foto de Moisés Fernández Acosta

“Son obras pensadas para un público masivo desde la concepción de la puesta en escena hasta los elementos escenográficos, muy minimalistas para viabilizar la movilidad. Debo aclarar que el término comercial no quiere decir que gane más dinero. En Cuba el teatro es subvencionado y gano en taquilla lo mismo que los demás.

“Tenemos otra línea de Teatro familiar, allí englobamos las piezas infantiles como Bruck, el último troll, la primera obra infantil que estrenamos, en el 2015; luego, el año pasado, montamos El pequeño, una versión de El principito llevada al sentido de la cubanía y desarrollada en la campiña nacional”.

Como tercera línea implementan el denominado Teatro mínimo, dimensión creativa que acoge espectáculos para un público más reducido o evento concreto: “En ese sentido, tenemos Frontera, La vida es sueño y Habana duende, concebidas para determinados festivales y celebraciones, con un sentido más intimista, y que no tienen una gran temporada ni tampoco van acompañadas de un aparato publicitario”.

En torno a su línea popular, la crítica especializada ha reflejado criterios encontrados; algunos le tildan por la utilización de pautas excesivamente comerciales y en roce con lo superficial. Jazz Vilá responde con números como coraza: 84 funciones de Rascacielos; con Eclipse se volvió a rescatar el teatro de martes a domingo; y Farándula, hasta la fecha, ha superado los 25 mil espectadores a sala llena en poco más de 130 funciones.

“Al teatro hay que acercarlo a su tiempo. Ha de renovarse como parte fundamental de la cultura de un país pues es la memoria viva de un pueblo”, acota.

– ¿Existen elementos de la cubanidad reflejados en JVP?

Jazz Vilá: “Al teatro hay que acercarlo a su tiempo”. Foto de Moisés Fernández Acosta

“Está el cubano mismo desde su diversión. Cuando planteo estas obras de éxito uso la comedia para conectar con los espectadores. El cubano es una persona alegre por naturaleza, con una capacidad de resistencia demostrada a través de los años. Qué es el teatro si no una carrera de resistencia contra todo, no solo en Cuba, en el mundo entero. Es el arte que demanda más tiempo y menos te da en el ámbito material, incluso, a veces ni espiritualmente puede compensarte.

“Pero lo amas. Te va la vida en ello. Sientes pasión. Los cubanos tenemos un gran amor por Cuba. Nos unen muchos lugares comunes. Pienso que JVP tiene que ver con eso, con la alegría y la capacidad de reinventarnos. Con la capacidad de resistencia y todos sus matices, pues al final los matices en el teatro se traducen en personajes”.

- ¿La comedia, fórmula tan socorrida en la escena nacional, dejará de funcionar algún día?

“Te diría que no, pero de manera constante hay que renovarla. Es un lugar común al que no debemos huirle. Ahora, el problema no está en que si el cubano se va a agotar de esa fórmula. La interrogante es si seremos capaces de darnos cuenta que estamos también en el mundo, y tenemos que explotar otros tipos de historias ligadas al drama, a las nostalgias y alejadas de los clichés. Cuba es más que una palmera, dos maracas, un extranjero que viene de visita y una mulata en el malecón…”.

Inmersa en un proceso creativo intenso, la compañía proyecta los estrenos para los próximos dos años: uno de ellos, una serie que vincula las tablas con las redes sociales, inspirada en las historias ocurridas en un camerino.

“Una especie de retrospectiva a las vicisitudes de los actores al enfrentarse a un casting y cómo es este proceso de demostrar que eres el mejor actor, el más capaz o el idóneo para un determinado papel”, explica Jazz Vilá.

Otra de las piezas será Amor, inspirada en el texto Diez canciones de amor y un poema esperanzado del dramaturgo cubano Nicolás Dorr: “Nuestra versión respeta las características de dos personajes. Es un drama pero está englobada en esta línea de teatro popular”.

En la hoja de ruta cinematográfica del actor aparecen películas como Personal Belongings, El acompañante, Cuatro estaciones en La Habana, Fátima o El parque de la Fraternidad y Juan de los muertos. La China, su personaje en esta última cinta en la que comedia y terror se entremezclan en un apocalipsis zombie habanero,  tuvo buena acogida por el público y la crítica.

El filme lo recuerda como una parte imborrable de su carrera, una experiencia que marcó un antes y un después en su profesión actoral  y ha ayudado a perpetuar su nombre y el de su compañía dentro y fuera de Cuba.

– ¿Estará pronto encima de las tablas cubanas o en algún proyecto audiovisual nacional?

Jazz Vilá: “Al teatro hay que acercarlo a su tiempo”. Foto de Moisés Fernández Acosta

“En la vida es importante enfocarse. Ahora existe un compromiso personal muy importante hacia la escena cubana como director, como defensor de un teatro nacional. Eso demanda mucho tiempo y energía. Es prudente concentrarme en ello, por el momento no tengo ningún proyecto en las tablas en el que vaya a participar como actor.

“Respecto a la televisión y al cine, siempre estoy abierto a posibilidades, sobre todo en el cine. Para mí es importante trabajar en un ambiente tranquilo donde lo creativo sea primordial para el equipo de realización y para el director. No olvido que cuando uno actúa lo que hace es ponerle un grano de arena a la idea de un director”

Jazz Vilá: “Al teatro hay que acercarlo a su tiempo”. Foto de Moisés Fernández Acosta

 

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