Martes
31 de Marzo de 2020
Historia

Julio Antonio: a los 85 años de su muerte

Autor: Miriam Ancizar
Fotos: Internet
Julio Antonio Mella

Mella

Lanzó del arco tenso disparada
la roja flecha contra el viejo muro:
punta de sueño, lengua de futuro
que allí vibrando se quedó clavada.

                      Nicolás  Guillen

 

Un 10 de enero, hace ya  85 años,  los hombres mataron un caudal de luz, porque eso era Mella, o Lord McPartland,  como firmara sus artículos para Alma Mater, o Nicanor; como lo nombraron al nacer, o simplemente julio Antonio. Todos conocemos de su arrojo, de su fuerza vital, del ímpetu que le pone a sus actos de vida.

Con solo 14 años quiso enrolarse en el ejercito, a los 17 ingreso a la universidad, a los veinte, en enero del 23 ante casi 3 mil estudiantes, en lucha por la Reforma Universitaria, diría: “…sangre son mis palabras y herida está mi alma al contemplar la Universidad como está hoy”.  A finales de ese mismo año organiza el Congreso Nacional de estudiantes al que asistieron 128 delegados de todo el país. Funda la Federación de Estudiantes Universitarios. En noviembre inaugura la Universidad Popular “José Marti.”

Por supuesto que no solo le ponía empeño a este propósito, Mella, reía a menudo, como cualquier joven, dicen que le encantaba gastar bromas a los amigos, era hermoso  y  lo sabía, también amaba Mella…  también sabia amar a una mujer…

En 1928 conoció a la fotógrafa italiana Tina Modotti, novia del pintor mexicano Xavier Guerrero; ambos participaban en el apoyo a los italianos Sacco y Vanzetti,. Entre los jóvenes surgió la atracción sexual y la pasión amorosa. Ella puso como condición hablar con Xavier, quien entonces estaba en la Unión Soviética y le escribió una carta, en la que le contaba de sus sentimientos y planteaba la ruptura.

Ya avanzaba el amor de Tina y Julio, ella lo mimaba, tomaba fotos de su cuerpo desnudo…  pasaban horas y días en un cuarto-estudio dados solo al amor, una muestra de la pasión de ambos es esta carta que le enviara Julio a Tina desde Veracruz:

Mía cara Tiníssima:

Puede ser que para ti fuera una imprudencia el telegrama, pues estas acostumbrada a llenarte de asombro por todo lo que hay entre nosotros. Como si fuera el crimen más grande el que cometemos al amarnos. Sin embargo, nada más justo, natural y necesario para nuestras vidas… Creo que voy a perder la razón. He pensado con demasiado dolor en estos días y hoy tengo todavía abiertas las heridas que me ha producido esta separación, la más dolorosa de mi vida.

Julio y Tina caminaban del brazo la noche que lo asesinaron, quizá ya lo sabía, al menos intuía su muerte por  la forma audaz en que había vivido su vida.

“No le tengo ni un ápice de miedo a la muerte, lo único que siento es que me van a asesinar por la espalda”.

 

Su derribada sangre es vino fuerte
alzad, alcemos en el rudo vaso
la sangre victoriosa de su muerte.

                                                         (Estrofa final del poema de Guillen) 

 

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