Domingo
07 de Marzo de 2021
Universidad

La FEU cumple 98

Autor: Rodolfo Romero Reyes
Fotos: Ilustración de Max Barbosa Miranda
Fecha: 20 de Diciembre de 2020

La FEU celebra su 98 cumpleaños y no solo son los estudiantes universitarios los que están de fiesta. Celebran los egresados, los profesores, la revista Alma Mater…festeja Cuba entera.

Cuando tienes que escribir un texto de aniversario, piensas primero en Mella, en la última sonrisa de Trejo, en José Antonio Echeverría, en los valientes del 13 de marzo, en los asesinados en Humboldt 7. Viene una y otra vez a tu mente la imagen de los jóvenes, escalinata abajo, con un cartel inmenso: ¡Abajo la dictadura!, sabiendo de antemano que justo donde la calle Infanta se une con San Lázaro, estarían los esbirros batistianos para molerlos a golpes, para intentar callas sus voces, para asesinarlos impunemente.

Pero la FEU no solo existió antes de 1959. Con el triunfo de la Revolución Cubana se sumó a la construcción de una nueva sociedad y se pareció mucho a ella: fue antimperialista, rebelde, revolucionaria, pero también cometió errores, y fue injusta, intransigente, incluso a veces, discriminó a los que manifestaban determinada orientación sexual.

Más allá de esos desaciertos, que no fueron solo de la FEU, sino de todo un pueblo, siempre la organización estudiantil se ha ubicado en la vanguardia. Los universitarios han sido los primeros en los trabajos voluntarios, en las campañas agrícolas de frío, en las tareas de impacto social, en los llamados que hacía la dirección del país para combatir lo mal hecho, en cada trinchera de combate ideológico.

La mayoría de los que hemos integrado su membresía tenemos recuerdos diversos de la FEU: los juegos deportivos, los festivales de artistas aficionados, las noches previas a las marchas del pueblo combatiente, los proyectos extensionistas, los fórum científicos estudiantiles, las acampadas, los congresos, las subidas al Pico Turquino.

Yo también tengo los míos. A veces salía de FCOM (estaba en ese entonces en la casona de G) y pasaba por la FEU nacional. Allí, a altas horas de la noche estaba la presidenta nacional, terminando algún trabajo de la facultad, preparando algún documento que luego discutirían todas las brigadas del país o sencillamente escuchando a Silvio Rodríguez, en lo que pudiéramos conceptualizar como un ritual de relajación revolucionaria.

Esas imágenes quedan siempre, y son también la FEU. Aquel presidente nacional que fue a la clausura del congreso, no en guayabera, ni con camisa rimbombante, sino con su gastado pulóver gris que tenía una foto de Mella en el pecho. El joven juez pinareño, que un día nos recibió en el Tribunal Provincial de su provincia y lo primero que nos dijo fue: yo fui dirigente de la FEU. La muchacha holguinera que cuando nos conocimos me dijo: «Periodista, usted me caía muy mal, porque en los meses de aniversario no es para andar haciéndole críticas a la FEU»; y aunque no coincido 100% en su criterio, entendí que ella amaba tanto su organización que quería, ese día, el de su cumpleaños, un texto que hiciera honor a tan digna y gloriosa historia.

Yo tampoco dejo de quererla o de sentirme parte. Me gusta la FEU.

Me gusta la FEU que no espera a que le digan, sino que acciona por espíritu y voluntad propia. Me gusta la FEU que se busca problemas cuando la institución se equivoca o cuando lucha por algo que cree justo. Me gusta la FEU que llega a su congreso con planteamientos sólidos, con temas candentes, con soluciones a los problemas reales que tienen los estudiantes.Me gusta la organización en la que sus dirigentes no les digan «profes» a los que dirigen la UJC —somos compañeros, jóvenes todos, no existe una relación de alumno-profesor, sino de camaradas.

Me gusta la FEU que es seleccionada,entre tantas organizaciones latinoamericanas,para dirigir la OCLAE. Me gusta la FEU que cada 25 de noviembre está al pie de su escalinata en velada solemne dedicada al hombre que subiendo y bajando esos 88 peldaños se hizo revolucionario. Me gusta la FEU que cuando pasó el tornado, se fue allí a los barrios afectados a botar escombros, donar su ropa y a ofrecer su solidario y sincero abrazo. Me gusta la FEU que estuvo en los centros de aislamiento, y hasta en la zona roja, combatiendo la Covid-19.

Me gusta y Me importa la FEU que fue, que es hoy, que seguirá siendo y haciendo; esa que cumple 98 años y que en apenas 24 meses estará celebrando un siglo de vida, de luchas, de ser el alma genuina de la universidad cubana.


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Galería 98 aniversario de la FEU

 

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