Viernes
24 de Mayo de 2019
Humor

La gubia de Riqui

Autor: Yoandry Avila Guerra
Fotos: Tomada de www.gubia.pe
Fecha: 12 de Febrero de 2019
Gubia. La usan los carpinteros pero especialmente los tallistas y otros profesionales de la madera para las obras delicadas. (Ecured).  Foto tomada de www.gubia.pe

Mi amigo Ricardo es un joven peculiar. Decimonónico dirían algunos de nuestros profesores, pero por su afición a la monumentalidad arquitectónica y a la pintura renacentista, nosotros, sus compañeros de aula, consideramos que pertenece a varias centurias más atrás.

Ricardo, rebautizado Riqui por el grupo cuando a fuerza de cariño acortamos los patronímicos de nuestros compañeros más serios, refundamos los que sonaban a personas mayores y traducimos a otras lenguas los menos sonoros, es un maniático de la higiene. En el bolsillo izquierdo de su pantalón descansan apretujados tres pañuelos: uno para la cara; otro para las manos, y el tercero, para situaciones de “emergencia”.

Su predilección por el color blanco ha hecho a más de uno en el aula dudar si en realidad no es que anda en el yaboraje, sin collares, más largo de la historia.

Intolerante en superlativo con el arte abstracto, acérrimo enemigo del kitsch, podrían aparecer en su currículo estudiantil como cualidades de las que se enorgullece.

El clasicismo griego lo apasiona, en alardes retóricos defiende que el arte universal no lo ha superado aún.

Amante del lenguaje, se recrea hilvanando frases armoniosas. Cuando conoce una palabra nueva y le gusta, la suelta en las conversaciones aunque sea un soberano disparate, y él lo sepa, pues es una de las personas más inteligentes que hemos conocido.

En todas las clases tiene preguntas, opiniones. Sus compañeros temblamos o reímos cuando levanta la mano para pedir la palabra, pues en su sicología no están claras las fronteras entre las dudas y las apreciaciones personales, y por ello un turno doble puede multiplicarse a triple o cuádruple.

En ocasiones, sus apreciaciones evidencian un aguzado uso de la lógica y un profundo análisis de los fenómenos sociales históricos y contemporáneos. En otras, piden turnos para permutarse a desvaríos que el grupo agradece por relajantes. A esas, las hemos bautizado como “ricardadas”, y se han hecho extensivas, no solo a las experiencias hilarantes del Riqui, sino a las de toda el aula.

La última “ricardada”, cuentan, sucedió  en una clase evaluativa de Industrias Arqueológicas. El profesor puso delante del grupo una bandeja con distintos tipos de piezas para que las identificaran. Cada uno de los presentes debía tomar una y ofrecer la mayor cantidad de información posible sobre el objeto.

Cuando le llegó el turno al Riqui, agarró una de las piezas: -¡Una gubia! - afirmó convencido.

―Una gubia es un instrumento de trabajo utilizado por los antiguos aborígenes cubanos,  elaborado de concha y empleado para raspar la superficie de objetos de madera, cuero, etc. Bastante similar a una espátula actual.

Los compañeros del aula, algunos pusieron los ojos en blanco y movieron la cabeza hacia la derecha y hacia la izquierda, en simulado ataque nervioso; otros sonrieron; y hubo quienes realizaron ambas acciones.

―Esta, si nos percatamos, al parecer no tenía mucho filo. Lo podemos corroborar por el estado de los bordes―, prosiguió mientras tomaba la gubia por un extremo y señalaba el opuesto.

Los restantes alumnos: unos se miraron risueños, otros asintieron; incluso, uno se llevó las manos a la boca para reprimir la carcajada.

Entonces, el profesor entrecerró los ojos, y apretó los labios mientras se le formaba una arruga en la frente; luego, comentó: ―Se ve que ha estudiado. Lo felicito. Es un especialista en gubias, lo recomendaré como consultor si alguien va a redactar un artículo sobre el tema. Solo un pequeño detalle, alumno, lo que usted sostiene en su mano es una punta de lanza, no una gubia.

Punta de Lanza.  Réplica de punta de lanza realizada en metal, roma, apta para recreación histórica. (Foto tomada de www.armasmedievales.com)

Punta de Lanza. 
(Foto tomada de www.armasmedievales.com)

 

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