Martes
23 de Julio de 2019
Cultura

La ingeniera y el piano

«La Ingeniería industrial es tan amplia que puede servir incluso al arte».

Autor: Jorge Sariol
Fotos: Elio Mirand
Fecha: 31 de Enero de 2019
Indira Sarrias de Armas, es una estudiante del 5to año de la carrera de Ingeniería industrial, en la Universidad de Cienfuegos y en el pasado Festival Nacional de Artista Aficionados de la FEU, celebrado en la ciudad de Ciego de Ávila, puso de pie al público al interpretar Danza Ñáñiga. Foto de Elio Mirand

Indira Sarrias de Armas, es una estudiante del 5to año de la carrera de Ingeniería industrial, en la Universidad de Cienfuegos.

En el pasado Festival Nacional de Artista Aficionados de la FEU, celebrado en la ciudad de Ciego de Ávila, Indira puso de pie al público al interpretar Danza Ñáñiga. Muchos se maravillaron de sus cualidades vocales y del modo en cómo se movía en el ámbito musical en general.

La compleja pieza del Maestro Chucho Valdés, exige buena tesitura y tiene como referente más notorio a la doña Omara Portuondo.

Y la curiosidad arañó al periodista que, incapaz de saltarse la duda, quiso saber más.

¿Dime, eres cienfueguera nacida y criada?

«De Cienfuegos, sí, pero nacida en Santa Isabel de las Lajas, el pueblo del Benny Moré. Con el tiempo mi familia se mudó para la ciudad; yo tenía siete años entonces y aunque Lajas sigue siendo el “rincón querido”, ya me veo cienfueguera».

Evidentemente, tienes estudios musicales…

«Sí, desde los ocho años. Poco después de mudarnos para la ciudad hice unas pruebas de aptitud en piano para la Escuela Elemental de Música, que se llama precisamente Benny Moré, y allí termine ese nivel con 14».

¿Tus padres influyeron…?

«Los dos, pero sobre todo mi papá, que me cuenta que desde chiquita me oía tararear canciones de los programas infantiles, por ejemplo Dibu, según me cuentan, y captó rápido que yo tenía oído para la música y me llevó a matricular».

¿Artista ellos?

«Para nada. Él es Ingeniero Químico y también mi mamá. En mi familia nadie ha tenido inclinaciones por la música».

Sin embargo, comenzaste por el piano, no por el canto…

«La primera vez que me acerqué al piano me deslumbré y el canto no era algo definido en mí. Lo que más me gustaba era ser instrumentista. Soñaba con eso.

«En el preuniversitario, me presenté a las pruebas de nivel, en La Habana, pero no pasé. Y al pensar en mi futuro, mis padres hablaban conmigo y entonces mi papá me dio la idea de pedir Ingeniería Industrial, por el perfil tan amplio que tenía esa especialidad.

«Él me hablaba de lo que hacían los ingenieros industriales, de lo que podía hacer, de los estudios, las asignaturas y me entusiasmó, pedí la carrera y me la dieron.

«Empecé la universidad y enseguida me gustó. Ya en la carrera  supe del movimiento de artistas aficionados de la FEU y un día Faustino Timoteo, un angolano que estudia aquí y que ya estaba participando en los festivales, me invitó a cantar con él.

«Al principio era algo que no me entusiasmaba, la verdad, porque no me sentía en condiciones… el piano era lo mío… pero empezamos y poco a poco desarrollamos un trabajo y llegamos incluso al Festival de Aficionados de La Habana».

Indira Sarrias de Armas, es una estudiante del 5to año de la carrera de Ingeniería industrial, en la Universidad de Cienfuegos y en el pasado Festival Nacional de Artista Aficionados de la FEU, celebrado en la ciudad de Ciego de Ávila, puso de pie al público al interpretar Danza Ñáñiga.

Ya estás en los finales de la carrera…

«Ahora estoy en quinto año, ya en tesis, centrada en el ámbito de la calidad, en el mejoramiento de los procesos de producción del   medicamento Vidatox. A mí se me da mucho trabajar con las estadísticas, que son importantísimas en el mejoramiento de los procesos que inciden finalmente en la calidad».

¿Y el arte?

«El arte irá conmigo hasta el final de mi vida; no lo voy a poner a competir con mi carrera, pero evidentemente tengo una base que pudieran darme éxito artístico. Y quiero esforzarme para tenerlo.

«Mi intención es seguir con mi perfil profesional, porque la ingeniería industrial es tan amplia que puede servir incluso al arte».

¿En qué cuerda te moverías?

«El estilo que más me cuadra de la música cubana es el filin; el bolero también… no tengo nada contra el reggeatón, pero soy más inclinada a los géneros pasivos, que van con mi personalidad».

¿Componer?

«No, todavía no me ha dado por eso. Siempre he creído que es un don con el que se nace y no estoy muy segura de tenerlo».

¿Dedicas todavía tiempo al piano?

«Al piano todavía le dedicó bastante tiempo; no todo el que quisiera, porque tengo mucho que estudiar, pero sí lo ejercito con frecuencia sobre todo la técnica de las escalas, a ensayar muchos arpegios. Me ha servido mucho en mi vida».

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