Miércoles
15 de Julio de 2020
Sociedad

La necesidad del abrazo

¿Implicará la COVID-19 un cambio cultural significativo en nuestra manera de relacionarnos?

Autor: Yuris Nórido
Fotos: Elio Mirand y Jorge Alfonso Pita
Fecha: 29 de Junio de 2020
Foto de Elio Mirand

Norge Cedeño, que es bailarín y coreógrafo, estaba muy triste al principio de la pandemia, cuando aconsejaron evitar los besos y los abrazos.

«Yo necesito cariño para trabajar, para inspirarme, para crear… Y no solo que me digan que me quieren, sino que me lo demuestren físicamente».

Con Norge, muchos, en un país, en una cultura tan dados a muestras muy carnales del aprecio.

Si te digo que te quiero, lo más probable es que no te baste con que te lo diga; tendré que darte, por lo menos, un beso que lo confirme.

Y así, con todas las variaciones posibles: abrazo, apretón de manos, palmada en la espalda…

Lo que ha tocado es reprimirse. Aislamiento sanitario. Metro y medio de separación. Hasta que se instaure, definitivamente «la nueva normalidad».

Ese concepto me llena de aprensión. Algunos especialistas afirman en los medios de comunicación que algunas de las prácticas actuales han llegado para quedarse, que el mundo no será igual después del nuevo coronavirus.

Eso está claro. Ha pasado siempre después de las pandemias. Pero… ¿implicará la COVID-19 un cambio cultural significativo en nuestra manera de relacionarnos?

Foto de Jorge Alfonso Pita

Escuché en la radio que muy probablemente dentro de un tiempo los latinos serán tan distantes como los asiáticos… o como nos han dicho que son los asiáticos.

Las muestras de afecto —reflexionaba la comentarista— dejarán de ser físicas para ser, sobre todo, verbales.

Decía más: creía que más tarde o más temprano se creará una especie de protocolo formal: una inclinación de cabeza significará lo que hoy significa un beso en la mejilla.

«Los latinos nos besamos, nos tocamos más de la cuenta; eso al final no es muy saludable, hay que cambiar nuestras maneras de demostrarnos el cariño».

Bueno, habrá que respetar las maneras muy particulares de expresar el amor, cada quien lo asume a su manera.

Pero yo necesito abrazar y besar a mis amigos. Y no es que sea particularmente «pegajoso» (de hecho, algunos creen que soy más bien cauto a la hora de besar y abrazar), pero es cuestión de crianza y sensibilidad. Es difícil luchar contra eso. ¿Habría que luchar contra eso?

Foto de Elio Mirand

Lavarse las manos, usar nasobuco cuando sea preciso, evitar en la medida de lo posible las aglomeraciones… todo eso está muy bien.

Pero tiene que llegar la hora en que podamos besarnos sin miedos.

Dice Norge Cedeño que pocas cosas son más tristes que un mundo sin abrazos.

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