Viernes
18 de Septiembre de 2020
Cultura

La noche que Lía habló

Impresiones en verso sobre la novela cubana

Autor: Roly Ávalos Díaz (facebook.com/roly.d.avalos)
Fotos: Ilustración de Haydée Fornaris (medium.com/u/553f235)
Fecha: 16 de Septiembre de 2020

Esta cuarentena ha sido
especialmente abusiva,
caliente y televisiva;
si lucho contra el olvido
nunca más me había oído
decirme (desde la escuela
primaria): ¡Rolando, vuela,
las 9, Cubavisión!,
ya comienza la pasión,
la amada telenovela.

¿Novelas? ¿Cubavisión?
Es que, desde Tierra brava,
ninguna otra me llamaba
(creo) tanto la atención.
Nunca mi imaginación
necesitó estas manías,
y heme aquí, por varias vías,
telenovelero en ciernes,
lunes, miércoles y viernes
ante El rostro de los días.

Todo empezó por Mariana,
hija de una tal Aurora,
joven y bella doctora
que viste de azul mañana,
tarde y noche en la semana
(según las redes sociales),
que aun con ropas desiguales
azulaba la TV.
Supuse, no sé por qué,
que su equipo era Industriales.

Y también hay un galán
de los que poco imitamos,
un tímido Denis Ramos
o, mejor dicho, Fabián.
El tipo se pone tan
fatal, tanto se demora,
que a la chica azul azora.
Mientras que ella lo acoquina,
Reina, su pobre vecina,
sueña ser reina y señora.

Y cuando, al fin, tan cercanos
el galán y la doctora,
con sensual banda sonora
y dulce juego de manos
robaron primeros planos,
era tan prometedor…
Tremenda escena de amor
con magia y vino Frontera,
antes de que ella dijera
alto y claro: «Fue un error».

¿Recuerdan a un moscardón
que tuvo un breve papel
y no se dio cuenta él
(Fabián) ni postproducción?
La mosca, vaya visión,
apareció de la nada.
Él, perdida la mirada,
solo a su madre escuchó,
y la mosca no se dio
siquiera por espantada.

¿Y el timbre súper moderno
que invadió una ajena pieza
en medio de una tristeza
familiar y se hizo eterno?
Los cuatro en aquel infierno
de confesiones llorando,
y al fondo estaba sonando
el tono de cierto móvil,
pero todo el mundo inmóvil,
«nadie lo estaba escuchando».

Y el que es alto, con bigote,
barba tupida y caché.
que algunos llaman René
y otros Machi, que es su mote.
Ahora anda escondido, al trote,
con pretensiones de viaje.
Su visado es el chantaje.
Era un padrastro sabroso,
pero cayó en el acoso.
Machi es todo un personaje.

Porque nadie sospechaba
que Machi (tan bueno que era)
la puerta del baño abriera
mientras Lía se duchaba.
Aunque raro la observaba,
no era paternal amor.
Nadie se olía el horror.
Nadie auguró un sucio rastro.
«¿Qué hay de malo en que un padrastro
le compre a su hijastra un short?»

Solo Saúl supo ver
esa escena con rechazo,
pero nadie le hizo caso,
como suele suceder.
Sin poderse contener
Machi, con morboso anhelo
entró como lobo en celo
–¿Irma?, dormida y borracha–
al cuarto de la muchacha
(gritos y peluche al suelo).

Y Cuba entera expectante,
indignada, en el vacío,
y Lía se hacía un lío.
Su silencio exasperante
nos invadió a cada instante
y jornada tras jornada
la ansiedad de su mirada
contaba un secreto amargo
aunque, otra vez, sin embargo,
Lía no decía nada.

Como una rana René
en tanto se escabullía
de Irma y también de Lía,
que de inmediato se fue
a otra casa lejos de
Irma que, aunque estaba brava,
cuando a Machi le increpaba
este le daba un viraje
al asunto y con aguaje
reguetonil ripostaba.

La noche que Lía habló
ante los televisores
coleros, revendedores…
hasta el tiempo se pausó.
Memelandia se activó.
Por cualquier rincón se oía:
“¡Habló! ¡Por fin habló Lía!”.
Un coro enorme a la vez.
Eran ya casi las 10
y toda Cuba aplaudía.

Machi ha metido presiones
(mientras huye)a la villana
cómplice, Irene, su hermana.
Telecomunicaciones.
A ese le sobran cupones,
pero a nadie los enseña.
E Irene con David sueña
(es peor que una villana
de novela mexicana
con aires de brasileña).

Una duda general:
¿siempre Machi bono tiene?,
¿o entre Etecsa, él e Irene
hay un pacto personal?
Esperemos que al final
por making of u otras vías
tras gozosas agonías
se ajusticie a los culpables,
a ver qué rostros amables
tendrán los próximos días.

Lawton, 14 de septiembre de 2020

 

Le sugerimos...

Poeta en cuarentena

La Era del Nasobuco

 

 

 

Deje su comentario

*(Campos requeridos)