Domingo
20 de Septiembre de 2020
Sociedad

La nueva travesía de Magallanes

Autor: Enrique Moreno Gimeranez
Fotos: Ilustración de Remuñán
La nueva travesía de Magallanes

Fernando de Magallanes inició un nuevo viaje por el mundo. Él y la tripulación humana escapan de la contaminación y el cambio climático. Los navegantes no encuentran sitio seguro para asentarse en el planeta del siglo XXI.

Abandonan Europa debido a las potentes olas de calor y América por los incendios, inundaciones y huracanes. Levan anclas de África ante el avance de la sequía y la desertificación, y de Asia por el temor a los terremotos y sunamis. Oceanía tampoco representa un puerto confiable: sus islas corren el peligro de desaparecer por el aumento del nivel del mar. Desde la Antártida recibe a diario varios SOS por el derretimiento de los glaciares.

Magallanes perdió la esperanza. La tripulación humana corre el riesgo de desaparecer. El explorador portugués surca los mares sin rumbo fijo, sin divisar tierra segura. Nada escapa de la catástrofe. Sus ojos observan asombrados la destrucción ecológica.

La superficie boscosa arrasada por el hombre asciende a millones de hectáreas año tras año. La región amazónica, pulmón verde del planeta, retrocede varios metros a causa de la demanda industrial. Con el mantenimiento de cerca del 10% de todas las especies de árboles desaparecerán para siempre de la Tierra, según el Fondo Mundial para la Naturaleza.

Los bosques no solo refugian a la fauna, también purifican el aire con la absorción del dióxido de carbono(CO2) y abonan los suelos. La destrucción de los sistemas ecológicos y el exterminio de diversas especies de plantas y animales adquirieron en este siglo proporciones alarmantes.

La contaminación de los océanos por las actividades de las trasnacionales energéticas se incrementó a niveles preocupantes. El derrame ocasionado por la compañía British Petroleum en abril de 2010 frente a las costas de Estados Unidos amenazó cerca de 400 especies en un área de 6 mil 500 km2 de extensión. El accidente ocurrido en la Central nuclear Fukushima el 11de marzo de 2011 en Japón, esparció material radiactivo al mar con grave peligro para las plantas, animales y seres humanos.

La explotación desmedida de la multinacional Texaco-Chevrón en la Amazonía ecuatoriana dañó con severidad el ecosistema de esta región. La flora, fauna, aire, agua y la salud de 30 mil miembros de cinco nacionalidades indígenas y de campesinos de las provincias de Sucumbíos y Orellana resultaron afectados.

En regiones africanas y asiáticas, los desiertos se extendieron en las últimas décadas. Por su parte, el Mar Muerto podría quedarse sin una gota de agua en el 2050, según los pronósticos de reconocidos especialistas.

El modelo de consumo de las sociedades capitalistas agrede   a la naturaleza. La pobreza, el hambre y las enfermedades se extienden por la geografía planetaria. Decenas de millones de seres humanos —una cifra superior ala de las guerras mundiales— mueren cada año en los países subdesarrollados por estas razones.

Potentes terremotos estremecen la superficie terrestre con magnitudes elevadas en diferentes épocas del año. Los movimientos telúricos ocurridos en Haití, Chile, Irán y Paquistaní preocupan a la comunidad científica internacional.

Apenas media hora después del terremoto de Paquistaní el 24 de septiembre de 2013, una nueva isla emergió a un kilómetro de la costa del poblado de Gwadar. El Caribe, Centroamérica y las naciones asiáticas sufren el impacto de fuertes huracanes y tifones. Algunos como Katrina y Sandy dejaron una triste huella en islas caribeñas y el territorio norteamericano. Las secuelas de estos aún permanecen visibles. El tifón Haiyan causó daños catastróficos y una gran crisis humanitaria en Filipinas en el 2013.Los tsunamis en Indonesia en 2004 y Japón en 2011, indican el peligro del cambio climático.—La humanidad no debe permanecer indiferente— concluyó el navegante Magallanes.

Sin embargo, la mayoría de los países industrializados,  principales responsables de la catástrofe ambiental, hacen caso omiso de los quejidos de la Pachamama. Con solo el 20% de la población mundial, consumen las 2/3 partes de los metales y las ¾ partes de la energía producida. Sus políticas neoliberales promueven el envenenamiento del aire, el deterioro de la capa de Ozono y los conflictos bélicos. A pesar de su cuota de responsabilidad, Estados Unidos rechaza estrategias internacionales para la protección del Medio Ambiente como el Protocolo de Kioto.

La humanidad debe decir: ¡Basta ya! Así escribió ayer en la Carta de

Navegación Don Fernando de Magallanes, su última arenga a los hombres del siglo XXI. Mañana será demasiado tarde para la tripulación humana. Es tiempo de salvar el planeta.

Comentarios

Walfrido (no verificado)
Imagen de Walfrido
14 Marzo 2014 - 3:12pm
Agradezco la existencia de este sitio que nos ayuda a refleccionar a todos. Espero que muchos pongan en practica acciones que prevengan un mal final para nuestra amada nave espacial que esta sufriendo daños graves y traerá concecuencias peores

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