Lunes
13 de Julio de 2020
Nuestro credo

La universidad que Mella soñó

Autor: Rodolfo Romero Reyes
Fotos: Tomada de https://dialogardialogar.wordpress.com
Fecha: 7 de Enero de 2020
La universidad que Mella soñó.  Foto tomada de https://dialogardialogar.wordpress.com

«Luchamos por una universidad más vinculada con las necesidades de los oprimidos, por una universidad más útil a la ciencia y no a las castas plutocráticas, por una universidad donde la moral y el carácter del estudiante no se moldee ni en el viejo principio del “magister dixit”, ni en el individualista de las universidades republicanas de la América Latina o Estados Unidos», así escribía Julio Antonio Mella en septiembre de 1928.

Y agregaba, como parte de sus aspiraciones más rebeldes: «Queremos una universidad nueva que haga en el campo de la cultura lo que en el de la producción harán las fábricas del mañana sin accionistas parásitos ni capitalistas explotadores».

El deseo de Mella se cumplió. Logramos en Cuba una universidad sin parásitos y sin capitalistas; sin embargo, aún en el socialismo, debemos estar alertas, pendientes, para evitar que las lógicas globalizadas del mercado a nivel internacional deriven en estrategias de formación competitivas, elitistas, economicistas o desarrollistas que resulten hegemónicas, y que puedan propiciar brechas de desigualdad, que faciliten el éxito a estudiantes con posibilidades técnicas y materiales superiores a los de la media.

La preparación de los futuros profesionales debe responder a las necesidades de la sociedad y a los cambios que se van produciendo en esta. Por citar un ejemplo, el desarrollo del sector no estatal de la economía está impactando notablemente en los diferentes sectores al crear nuevas brechas de inequidad y «oportunidades de empleo» que inciden negativamente en los binomios carrera estudiada/profesión ejercida y satisfacción laboral/desarrollo profesional.

La universidad cubana tiene que seguir siendo Mella; tiene que seguir siendo la que hace parte con el pueblo porque no puede desligarse de él, porque es el pueblo mismo. De ahí que su debate enriquezca la polémica ideológica a nivel de país, que sus proyectos apunten a los problemas más inmediatos que tenga la gente, que sus desvelos sean por aportar el grano de arena necesario para volver la nación un lugar mejor cada día.

Combatir las lógicas burocráticas de determinados funcionarios, las superficialidades que evidencia parte del estudiantado o la apatía política en algunos de nuestros profesores, son puntos imprescindibles en el orden del día.

Por eso, en este número de la revista Alma Mater dialogamos con proyectos de impacto social que se realizan desde algunas casas de altos estudios. Nos acercamos a jóvenes que, desde sus universidades, hacen que cada acción cuente, convencidos de que el deber de los hombres y mujeres de nuestra época es allí, donde nos sentimos más útiles.

Tengamos la certeza de que, al decir de Lezama: «Lo imposible al actuar sobre lo posible engendra un posible en la infinidad».

 

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